Un pueblo de Albacete se niega a cambiar la hora: «A las tres serán las tres»

Villamalea se rebela contra el reloj

Mientras el resto de España retrasa sus relojes para dar la bienvenida al horario de invierno, en este rincón de La Manchuela hay quienes han decidido que el tiempo no lo marquen las agujas, sino el sol. 

La madrugada del domingo 25 de octubre, España volverá a hacer lo de siempre: a las tres serán las dos. Una hora más para dormir, pero también una nueva discusión sobre quién decide cómo organizamos nuestro tiempo. Sin embargo, en Villamalea, un pueblo de la provincia de Albacete, la consigna es otra: aquí no se toca el reloj. En un mundo empeñado en medirlo todo en minutos, fichar a una hora exacta y correr para llegar a tiempo, este pueblo de La Manchuela parece dispuesto a plantar cara al calendario. ¿Y si la hora oficial no tuviera la última palabra? ¿Y si la vida siguiera guiándose por la luz del amanecer, por las jornadas en el campo y por los ritmos que durante generaciones han marcado la vida rural? La rebelión horaria de Villamalea tiene algo de desafío y mucho de reivindicación. Porque lejos de adelantar o atrasar las agujas, la cuestión es plantearse si hemos dejado que el reloj nos haga olvidar que, durante siglos, fue el sol quién marcó el ritmo de nuestros días. 

‘A las tres serán las tres’

Pero hay algo que conviene aclarar: Villamalea no ha iniciado una rebelión real contra el cambio de hora. Detrás de esta historia está Luis Noguerón, un joven albaceteño nacido en Villamalea que prepara un falso documental titulado ‘A las tres serán las tres’. La premisa es tan sencilla como provocadora: Imaginar que ocurriría si un pueblo entero decidiera plantarse ante el reloj. Noguerón nos cuenta que “se trata de un falso documental que parte de un acontecimiento ficticio: un pueblo manchego decide declararse en insumisión horaria y negarse a cambiar la hora. Sus vecinos consideran que viven muy bien con el horario de verano y que, al fin y al cabo, en el mundo rural siempre se ha vivido con el sol. A partir de esta situación absurda, la película habla de una realidad a través de los testimonios de sus protagonistas que plantean cosas como qué significa vivir en un pueblo, cuáles son sus necesidades y qué capacidad tienen sus habitantes para decidir sobre cuestiones que les afectan directamente”. 

Luis Noguerón / Foto cedida

Una idea que nace de una anécdota

Como todas las buenas ideas, ‘A las tres serán las tres’ surgió de una anécdota. “Hace un par de años, durante una cena de Navidad, descubrí que una tía abuela mía tenía el reloj de su casa en horario de verano. Me explicó que no tenía fuerza para mover las manecillas, pero que se apañaba perfectamente. Cuando quedaba con sus amigas, simplemente calculaba la diferencia horaria. Aquello me hizo mucha gracia y empezamos a hablar en familia sobre el cambio de hora. Entonces pensé: ¿y si un pueblo entero decidiese hacer lo mismo? ¿Por qué una comunidad no podría ponerse de acuerdo para mantener su propio horario? Y de ahí nació la película. Es el primer cortometraje que dirijo, aunque llevo varios años trabajando en distintos ámbitos del cine. Detrás de la producción estamos principalmente Los Hermanos Polo, La Salita Films y yo mismo como productor independiente. Estamos muy contentos con el proyecto, porque hemos conseguido el apoyo del Instituto Valenciano de Cultura, porque ganó la ayuda al desarrollo de cortometrajes, también el de la Universidad de Valencia, porque ganó un premio de guion y producción, y además cuenta con el apoyo de distintas empresas, asociaciones e instituciones, como el Ayuntamiento de Villamalea, o la Fundación Caja Rural de Villamalea”, indica.  

Villamalea: un pueblo muy luchador

La rebelión nunca existió, pero el proyecto sí existe. El Ayuntamiento de Villamalea anunció hace unos meses la grabación de un cortometraje titulado ‘A las tres serán las tres’, impulsado por dos vecinos del pueblo: Luis Noguerón en la dirección, y Carlos Cuenca en la dirección de fotografía. La historia gira precisamente en torno a un pequeño pueblo de La Manchuela que se declara en insumisión horaria y se niega a cambiar la hora. “Elegí Villamalea porque es mi pueblo, donde crecí, y le tengo muchísimo cariño. En cierto modo, quería hacerle un regalo al pueblo: una película que retratase a sus vecinos, su manera de vivir y su carácter reivindicativo. Villamalea ha sido siempre un pueblo muy luchador y me parecía bonito contar una historia sobre una comunidad que decide organizarse y plantar cara, aunque en este caso sea por una situación completamente inventada”, aclara. 

La capacidad de una comunidad para organizarse y decidir sobre su propia vida

El rodaje está previsto del 12 al 15 de noviembre en Villamalea. “Necesitamos, sobre todo, la participación de muchos vecinos que quieran sumarse como figurantes a esta disparatada historia. Queremos que el pueblo se involucre en el rodaje, que participe en las escenas y que también tenga la oportunidad de expresar sus propias opiniones sobre la vida en el mundo rural. Y es que, con esta película, lo que pretendo es hacer la reflexión de que se debería escuchar a los pueblos y sus reivindicaciones. Muchas decisiones que afectan al mundo rural se toman lejos de él, sin contar demasiado con quienes viven allí. La película utiliza el humor y una situación absurda para hablar de algo bastante serio: la capacidad de una comunidad para organizarse y decidir sobre su propia vida. Elegí el formato de falso documental porque me permite contar una historia inventada utilizando situaciones y testimonios reales. Los vecinos interpretan una ficción, pero hablan desde su propia experiencia. Me interesa precisamente esa mezcla entre realidad y representación, entre el humor absurdo y el retrato documental de un pueblo”. 

Vecinos de Villamalea promocionando ‘A las tres serán las tres’ / Foto cedida

Los verdaderos protagonistas

Los vecinos de Villamalea serán los verdaderos protagonistas. “Proponemos a los vecinos interpretar a manifestantes contra el cambio de hora, pero queremos que, dentro de esa ficción, se muestren como ellos mismos, con su personalidad, sus opiniones y su particular manera de expresarse. Una vez realizado el proyecto nos gustaría que tuviera un buen recorrido por festivales, empezando por Abycine, en Albacete, y continuando por otros certámenes nacionales e internacionales. Creo que es una propuesta fresca, con un humor muy manchego, cercano al universo de José Luis Cuerda y a la sátira de Berlanga, que puede conectar con públicos muy diferentes. Es un reto enorme, pero también una experiencia muy bonita. Poder dirigir mi primera película en mi propio pueblo, rodeado de sus vecinos y contando una historia que nace de allí, es algo que me hace especial ilusión y que ya estoy disfrutando muchísimo”, concluye. La ficción sirve para poner sobre la mesa una cuestión muy real. En el mundo rural, el tiempo ha tenido tradicionalmente otros referentes, como son las horas de luz, las estaciones, las cosechas, y las necesidades en el campo. Una forma de organizar la vida que contrasta con la rigidez de los horarios modernos, y que invita a preguntarse hasta qué punto seguimos viviendo al ritmo del sol o al dictado de las agujas. 

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Modesto Colorado

Comunicador y cantante de Albacete. Más de 20 años de experiencia en medios de comunicación, especializado en información y reportajes de ámbito cultural.
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