Rafael, a sus 92 años, se resiste a bajarse del torno en este pueblo de Albacete: “Volvería a elegir este oficio”

Rafael Cebrián ha recibido la Medalla al Mérito Artesano de Castilla-La Mancha

Rafael Cebrián lleva toda una vida dando forma al barro. A sus 92 años, este alfarero de La Roda (Albacete) sigue ligado al torno, demostrando que la pasión por un oficio no entiende de edades. Ahora, su trayectoria recibe uno de los reconocimientos más especiales: la Medalla al Mérito Artesano de Castilla-La Mancha, dentro de los Premios Regionales de Artesanía.

Una noticia que ha llenado de alegría a Rafael. Y no es para menos. Después de toda una vida de trabajo, dedicación y cariño por el oficio, Rafael puede disfrutar de un reconocimiento a todo lo que ha aportado a un oficio que siempre ha sentido como propio. “Me han dado la alegría en vida”, comparte el alfarero con El Digital de Albacete.

Foto: JCCM

Porque, si algo tiene claro Rafael, es que si volviese a empezar, “volvería a ser alfarero”, asegura. Y con esa misma pasión que cuando empezó siendo un niño, Rafael continúa subido al torno. “Siempre me ha gustado este trabajo y siempre he trabajado con mucha ilusión y mucha alegría”, sostiene.

Rafael Cebrián, alfarero de 92 años de La Roda (Albacete): “Me han dado la alegría en vida”

La historia de Rafael con la alfarería comenzó cuando era apenas un niño. Recuerda perfectamente aquellos primeros momentos junto a su primo, que finalmente también se dedicó al oficio. Y es que desde los bisabuelos de Rafael hasta sus hijos, todos han heredado el amor por el barro.

Eso sí, cuando Rafael comenzó a jugar en el torno, la tarea no era tan sencilla como ahora. En aquellos tiempos, las ruedas funcionaban con el pie y ellos todavía eran demasiado pequeños para manejarlas con facilidad. Por eso, buscaban la manera de alcanzar el mecanismo y ayudar como podían, apoyando la espalda en el asiento y estirando las piernas. Y así comenzaron sus pasos en un oficio que terminaría acompañándole durante toda su vida. “Empecé a trabajar formalmente con 12 años”, manifiesta.

Foto: Cedida
Foto: Cedida

La alfarería de aquellos años respondía a las necesidades de los hogares y del campo. Rafael recuerda una época en la que se trabajaba mucho y en la que las piezas de barro tenían un papel fundamental en la vida diaria. “Hacíamos alcabuces, una herramienta para sacar el agua de los pozos”, señala, y explica que 

“se utilizaban mucho en los pueblos cercanos y vendíamos muchos”. Además, la vida en el taller no paraba: “Hacíamos cosa de pucheros, cazuelas, lebrillos, las cosas de cocina, es lo que entonces se hacía”, explica el alfarero de La Roda.

Foto: Cedida
Foto: Cedida

Una «ilusión» compartida entre generaciones de La Roda

A través de sus recuerdos se asoma también una forma de trabajar que hoy forma parte de la memoria de toda una generación de artesanos: un oficio aprendido desde pequeños, transmitido en familia y ligado estrechamente a las necesidades de la gente. Y Rafael ha tenido la suerte de compartir esta pasión con los suyos: “Mi padre, mi hermano, mi abuelo y mi bisabuelo eran alfareros, y mis hijos también lo son”, apunta. Eso sí, recuerda con mucho cariño el trabajo mano a mano con sus familiares. “Cada uno en una rueda, y así lo hacíamos siempre”, manifiesta.

Una imagen que resume buena parte de su historia: varias generaciones dedicadas al mismo oficio, compartiendo trabajo, conocimientos y una manera de entender la artesanía.

Foto: Cedida
Foto: Cedida

Cuando le preguntamos a Rafael qué le mantiene subido al torno a sus 92 años, lo tiene claro: “La ilusión”, asegura. Una respuesta breve que, sin embargo, dice mucho de su trayectoria. Después de tantos años trabajando el barro, esa ilusión continúa siendo el motor que le mantiene unido al torno y a una profesión que ha marcado su vida.

Y si tuviera la oportunidad de volver a empezar, tampoco tendría dudas sobre el camino que elegiría. “Volvería a ser alfarero”, sostiene. Y así, entre barro, recuerdos y generaciones de alfareros, Rafael Cebrián ha ido dando forma a toda una vida. Hoy, la Medalla al Mérito Artesano reconoce su trayectoria, pero el mejor premio quizá sea poder seguir haciendo lo que más le gusta, rodeado de los suyos y con la misma ilusión de aquel niño que se sentaba por primera vez en el torno.

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Noelia López

Natural de Albacete, Graduada en Periodismo por la Universidad Miguel Hernández. Experiencia en medios de comunicación como VIsión6, Es Radio y Telemadrid
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