Joseba Etxeberría tiene muy claro cómo quiere que juegue su Albacete Balompié y, sobre todo, qué actitud exige a sus futbolistas para intentar salir de la profunda crisis deportiva que atraviesa el conjunto manchego. El entrenador vasco quiere desterrar cualquier atisbo de especulación, acabar con los jugadores que se dosifican sobre el terreno de juego y convertir al Alba en un equipo tremendamente agresivo, intenso y capaz de someter físicamente a sus rivales. Su mensaje es tan sencillo como contundente: jugar sin freno de mano, vaciarse sobre el césped y no guardarse absolutamente nada.
Así lo ha expresado este viernes, 23 de octubre, durante la rueda de prensa previa al importantísimo encuentro que medirá al Albacete con el CD Eldense el próximo domingo en el Carlos Belmonte, donde los blancos buscarán una primera victoria que se está resistiendo demasiado y que empieza a convertirse en una necesidad desesperada.
Y es que, con un único punto de 30 posibles, el Albacete necesita reaccionar inmediatamente. Para conseguirlo, Etxeberría considera imprescindible un cambio de mentalidad y una transformación de la propuesta futbolística del equipo, empezando por la intensidad con la que sus jugadores deben afrontar cada acción.
«Prefiero que un jugador se vacíe y me dé 60 minutos de calidad»
Una de las reflexiones más contundentes de Etxeberría ha llegado al explicar cómo pretende gestionar el esfuerzo físico de sus futbolistas.
«Prefiero que un jugador se vacíe y me dé 60 minutos de calidad», ha asegurado el entrenador albacetista, dejando claro que no quiere futbolistas que administren sus esfuerzos pensando únicamente en completar los 90 minutos.
Su filosofía pasa por exigir la máxima intensidad desde el primer instante, aunque ello suponga realizar sustituciones antes de lo habitual. Para el preparador vasco, el rendimiento colectivo debe estar por encima de cualquier consideración individual.
«Ir con todo, y cuando alguno no pueda más, que levante la mano. Sale un compañero», ha explicado Etxeberría, convencido de que el Albacete dispone de futbolistas suficientes para mantener un elevado ritmo competitivo recurriendo al banquillo.
Una declaración de intenciones que cobra especial importancia teniendo en cuenta la situación clasificatoria del equipo. El técnico quiere acabar con cualquier tentación de contemporizar, especular o reservar energías en un momento en el que considera imprescindible elevar considerablemente el nivel de exigencia.
Etxeberría quiere que sus futbolistas pisen el acelerador desde el primer minuto y mantengan esa intensidad hasta que el físico aguante. Después, será el turno de otro compañero que continúe con el mismo nivel de entrega.
«Un equipo muy agresivo, de no dejar respirar al rival»
La transformación que pretende implantar el entrenador albacetista no se limita al esfuerzo físico. También implica una forma muy concreta de entender el fútbol, especialmente cuando el equipo no tiene la posesión del balón.
«El camino es ese, un equipo muy agresivo, de no dejar respirar al rival, de no conceder ni metros ni iniciativa», ha manifestado Etxeberría.
El técnico pretende que su Albacete sea reconocible por una presión adelantada, una intensidad constante y la capacidad para disputar los encuentros lejos de su propia portería.
Su intención es «llevar el partido a lo que nosotros queremos, que es que se juegue en su campo», buscando que el desarrollo de los encuentros se incline hacia la portería contraria y no hacia la del conjunto manchego.
Etxeberría insiste en que la agresividad debe convertirse en una de las principales señas de identidad del Albacete, tanto en defensa como en ataque.
«Creo que el grupo está capacitado para ser un equipo muy agresivo, de atacar y defender hacia adelante», ha afirmado.
Se trata de un planteamiento que exige un importante desgaste físico, compromiso colectivo y una coordinación prácticamente perfecta entre las distintas líneas del equipo.
El entrenador tampoco olvida que esa presión adelantada debe complementarse con la capacidad para defender cerca de su portería cuando las circunstancias lo requieran.
«Evidentemente, estar todo el partido presionando en campo contrario no es fácil. Y luego también tener claro que cuando toque replegarse y hacerse fuerte en el área, que también es una de nuestras debilidades, hay que hacerlo», ha señalado.
En ese sentido, considera imprescindible que todos los futbolistas asuman responsabilidades defensivas, independientemente de su posición sobre el césped.
«Esto es de todos. No va por líneas, no va por fases de juego. Todo el mundo tiene responsabilidad en cada una de las fases», ha insistido.
Etxeberría comprueba que el Albacete tiene físico para jugar así
Una de las grandes incógnitas que acompañaban a la llegada de Etxeberría al Carlos Belmonte era si la plantilla del Albacete estaba preparada físicamente para asumir el considerable desgaste que exige su propuesta futbolística.
Después de varias semanas trabajando con el equipo, y especialmente tras los entrenamientos de estos últimos días, el entrenador asegura que las conclusiones son positivas.
«Esta semana larga nos ha permitido poder trabajar diferentes fases y con una exigencia extrema», ha explicado.
Etxeberría ha destacado que los registros físicos obtenidos durante los entrenamientos respaldan la capacidad de sus futbolistas para adaptarse a una metodología basada en la intensidad.
«Estamos viendo que esta forma de entrenar la están asimilando bien, por las sensaciones y también por los datos», ha asegurado.
«Creo que es una plantilla que está capacitada físicamente para ese desgaste», ha añadido.
Además, el técnico considera especialmente significativo que el aumento de la exigencia en las sesiones preparatorias no esté provocando nuevos problemas físicos entre sus jugadores.
«No estamos teniendo pasos atrás en cuanto a problemas que pueden surgir por entrenar a tope», ha indicado.
De hecho, Etxeberría ha dejado claro que, si los entrenamientos estuvieran provocando un elevado número de contratiempos físicos, se plantearía modificar su metodología, algo que por el momento no considera necesario.
«Esta semana creo que sirve para reafirmar muchas cosas», ha manifestado.
El entrenador está convencido de que la plantilla puede responder a sus exigencias y ahora pretende que todo ese trabajo se traduzca en una mejoría real durante la competición.
El Eldense de Calleja, un espejo en el que mirarse
Curiosamente, el rival que visitará este domingo el Carlos Belmonte representa precisamente varias de las cualidades que Etxeberría pretende implantar en su Albacete.
El CD Eldense de Javi Calleja se ha convertido en uno de los equipos más intensos físicamente del fútbol profesional español, destacando especialmente por su capacidad para recorrer grandes distancias a alta intensidad.
Preguntado por esta circunstancia, el entrenador del Albacete ha reconocido que el conjunto alicantino puede servir como referencia para el modelo de juego que pretende desarrollar.
«Posiblemente pueda ser un espejo, porque si nosotros queremos jugar de esta manera, primero está el entrenamiento en el día a día», ha explicado.
Etxeberría ha destacado que el Eldense es «un equipo correoso» y ha puesto en valor su capacidad para presionar y mantener un elevado ritmo de juego.
«Aparte de esa agresividad defensiva para apretar alto, también, al tener tantos jugadores con ese dinamismo, hace que los datos físicos sean muy altos», ha analizado.
El entrenador considera que el Albacete debe ser capaz de igualar esa intensidad y, a partir de ahí, imponer su propio estilo.
«Tenemos que plantar cara, ir de frente, buscar la portería rival, ser un equipo muy agresivo», ha reclamado.
«Es momento de hacer»: Etxeberría exige hechos y no palabras
El técnico vasco ha reconocido que observó una evolución en determinados aspectos del juego durante el encuentro ante el Sporting de Gijón, especialmente en comparación con la imagen ofrecida anteriormente frente al Real Valladolid.
Sin embargo, considera imprescindible dar continuidad a esas mejorías y evitar que se queden en simples sensaciones positivas sin reflejo en el marcador.
«Creo que el equipo va a más», ha señalado Etxeberría, consciente de que el Albacete necesita transformar esa progresión en resultados cuanto antes.
El entrenador ha insistido en que quiere ver a sus futbolistas «adaptarse muy rápido a jugar a ritmos altos», una característica que considera fundamental para competir con garantías en Segunda División.
Pero su discurso va más allá de las cuestiones tácticas y físicas. También exige una actitud diferente, especialmente después de los numerosos golpes que el equipo ha recibido durante las primeras diez jornadas.
«Nos urge la victoria y eso se tiene que ver en el campo. Ese ímpetu, esas ganas de ir a por el partido desde la primera jugada», ha asegurado.
Etxeberría considera que ha llegado el momento de dejar atrás los discursos y demostrar sobre el césped que el equipo es capaz de cambiar su dinámica.
«Yo puedo estar aquí hablando mucho tiempo, pero lo que hay que hacer es… Es momento de hacer», ha sentenciado.
El Carlos Belmonte debe ver un Albacete diferente
Todo este planteamiento tiene una primera gran prueba este domingo, a las 16:15 horas, cuando el Albacete reciba al CD Eldense en un encuentro de enorme trascendencia para los intereses del conjunto manchego.
Etxeberría quiere que sus futbolistas salten al césped con la determinación de un equipo que sabe lo mucho que se juega, pero también considera fundamental conectar con una afición que necesita motivos para volver a creer.
«Estoy seguro de que eso va a contagiar a la gente», ha manifestado sobre la agresividad y el compromiso que exige a sus jugadores.
El entrenador es consciente de que la situación deportiva ha generado preocupación entre los seguidores albacetistas, pero confía en que una respuesta contundente sobre el terreno de juego permita recuperar la comunión entre el equipo y la grada.
«El aficionado tiene esa preocupación, pero todo el mundo está con esas ganas de empujar y el grupo necesita ese aliento», ha señalado.
El objetivo está perfectamente definido: conseguir la primera victoria, abandonar la dinámica negativa y construir un equipo competitivo a partir del esfuerzo, la intensidad y la agresividad.
Porque, para Etxeberría, la solución a los problemas del Albacete no pasa por levantar el pie del acelerador, sino por hacer justamente lo contrario.
Se acabaron las reservas de energía y los futbolistas que se dosifican para llegar al final del partido. El entrenador quiere un Albacete sin freno de mano, que se vacíe sobre el césped y que convierta cada encuentro en una batalla deportiva de máxima exigencia.
Y este domingo, ante el Eldense, sus jugadores tendrán la oportunidad de demostrar si están preparados para asumir ese desafío.


