Seve Felipe, el albaceteño que desafía al tiempo: una vida corriendo y una nueva hazaña con 51 años

A sus 51 años, el atleta más laureado de Albacete sigue haciendo historia: trabaja en una notaría, compagina deporte y familia y acaba de conquistar una maratón internacional en una victoria cargada de emoción y dedicada a su padre, recientemente fallecido

El atleta más laureado de Albacete conquista la Maratón de Palma de Mallorca y engrandece una trayectoria extraordinaria. Tras más de tres décadas de éxitos, y compaginando el deporte con su trabajo en una notaría y su vida familiar, sigue demostrando que la edad no tiene por qué ser un límite. Su última victoria, además, esconde una emotiva historia relacionada con su padre, recientemente fallecido.

Hay victorias que se celebran con una medalla, otras que se recuerdan por el resultado y algunas que, sencillamente, explican toda una vida. La que acaba de conseguir Seve Felipe en la Maratón de Palma de Mallorca pertenece a esta última categoría. A sus 51 años, el atleta más laureado de la historia de Albacete ha vuelto a desafiar al tiempo, a la lógica deportiva y a los límites que parecen imponer las leyes de la naturaleza. Lo ha hecho como mejor sabe: corriendo, sufriendo y demostrando que detrás de cada éxito hay una historia de esfuerzo, constancia y una pasión inquebrantable por el atletismo.

El pasado domingo, 18 de octubre, Seve Felipe se proclamó vencedor absoluto de la Maratón de Palma de Mallorca, una de las pruebas de referencia del calendario internacional, después de completar sus 42,195 kilómetros en 2 horas, 35 minutos y 5 segundos. Pero hay un detalle que convierte su triunfo en algo todavía más extraordinario: no ganó solamente entre los participantes de su categoría de edad, sino que fue el primero de todos los corredores en cruzar la línea de meta.

Y lo consiguió con 51 años, imponiéndose a rivales mucho más jóvenes y después de protagonizar un desenlace tan angustioso como memorable.

«Para mí fue una sorpresa. Cuando me preguntaron qué edad tenía y dije 51 años, aquello fue tremendo. A mí me impactó también», reconoce el propio Seve Felipe en una entrevista concedida a El Digital de Albacete, todavía emocionado por la magnitud de lo conseguido.

«No me lo esperaba. No daba crédito. Se alinearon todos los planetas. Esto pasa solo de vez en cuando», confiesa.

Una victoria que estuvo a punto de escaparse en los últimos kilómetros

El albaceteño acudió a Mallorca porque «es uno de los maratones más importantes, no solo de España, sino de Europa. Más del 80% de los participantes son extranjeros. Creo que en los últimos 15 años no había ganado un español y para mí fue algo muy bonito. Para ellos también, porque estaban deseando que algún español rompiera la cinta de meta», añade.

La prueba no resultó precisamente sencilla. El recorrido discurrió por algunos de los lugares más emblemáticos de la capital balear, incluyendo las calles adoquinadas del casco histórico y el entorno de la catedral, con constantes subidas y bajadas y un desnivel positivo acumulado de unos 450 metros, según relata el propio atleta.

Pese a semejante exigencia, Seve Felipe tomó la cabeza de carrera desde los primeros kilómetros y comenzó a construir una ventaja que acabaría siendo decisiva.

«Cuando me vi a mitad de carrera, allí detrás del coche, con las motos, rodeado, dije: ‘Esta no se me escapa, que ya no sé si me voy a ver en otra’», recuerda.

Sin embargo, cuando parecía tener la victoria completamente encarrilada, aparecieron los problemas físicos.

«A partir del kilómetro 35 o 36 empecé a tener calambres, sobre todo en los isquiotibiales. Ahí empecé a preocuparme porque algunos eran serios. Hasta que en el kilómetro 40 se me sube un isquiotibial completamente de la pierna derecha», relata.

El dolor amenazó con echar por tierra todo el trabajo realizado. Quedaban poco más de dos kilómetros para la meta y su musculatura comenzaba a decir basta.

«Había abierto muchísimo hueco con respecto a mis perseguidores y ese hueco hizo que, aunque tuviera problemas musculares, pudiera llegar primero», explica.

El albaceteño resistió y terminó cruzando la meta con más de cuatro minutos de ventaja sobre el segundo clasificado, Toni Melis Tous.

Seve Felipe acababa de conseguir, con 51 años, una victoria absoluta en una maratón internacional. Una gesta de esas que engrandecen todavía más una trayectoria que parecía haberlo conquistado prácticamente todo.

Treinta años después, una victoria dedicada a su padre

Pero detrás del éxito deportivo hay una historia mucho más íntima y conmovedora. Una de esas coincidencias que parecen escritas de antemano y que convierten el deporte en algo que trasciende las clasificaciones.

Seve Felipe acaba de perder a su padre, una figura fundamental en su vida, y la victoria en Mallorca ha llegado precisamente cuando se cumplen tres décadas de un acontecimiento muy especial.

«Da la casualidad de que justo este año se cumplen 30 años de cuando gané, no de cuando empecé a correr, sino de cuando gané en categoría absoluta mi primera carrera», explica.

Aquella primera victoria llegó en el Puerto de Mazarrón, en Murcia, en 1996. Y el recuerdo ha regresado a su vida de una forma especialmente emotiva.

«Como hace poco falleció mi padre, estuve en la casa recogiendo las cosas y encontré algo que guardaba mi padre. Era justo ahora de hace 30 años, de una carrera que gané en Murcia, en el Puerto de Mazarrón», relata.

Su padre había conservado durante tres décadas aquel recuerdo de la primera gran alegría deportiva de su hijo.

Y ahora, 30 años después, ese mismo hijo, convertido en una de las grandes referencias del atletismo español de fondo y ultrafondo, ha vuelto a levantar los brazos como vencedor absoluto de una competición de enorme prestigio.

«Quería hacerlo por él. Lo llevaba grabado a fuego», reconoce emocionado.

El significado de la victoria es, por tanto, mucho más profundo que cualquier tiempo registrado por el cronómetro.

«Treinta años después de aquello, ganar un maratón es una cosa que para mí ha cerrado el círculo vital», confiesa.

Hay triunfos que se dedican mirando al cielo. Y el de Seve Felipe en Palma de Mallorca tiene mucho de homenaje a quien estuvo a su lado desde los comienzos.

Una trayectoria irrepetible para el atletismo de Albacete

Para comprender la dimensión de lo conseguido en Mallorca hay que mirar hacia atrás y repasar la extraordinaria trayectoria de un deportista que lleva prácticamente toda su vida corriendo.

Seve Felipe comenzó en el atletismo siendo apenas un niño y, desde entonces, ha construido un palmarés difícilmente igualable en el deporte albaceteño.

En 2014 conquistó la medalla de bronce en el Campeonato de España absoluto de maratón, disputado en San Sebastián, convirtiéndose en uno de los grandes protagonistas de aquella competición nacional.

Años después, en 2021, se proclamó subcampeón de España absoluto de 50 kilómetros en Santander, una especialidad en la que encontraría algunos de los mayores reconocimientos de su carrera.

El año 2022 supuso otro momento histórico. Con 47 años, cuando muchos deportistas llevan tiempo retirados de la competición de élite, Seve Felipe consiguió debutar como internacional absoluto con la selección española, cumpliendo uno de los grandes sueños que había perseguido desde la infancia.

Y no se conformó con vestir la camiseta nacional: contribuyó a que España se proclamara subcampeona de Europa por equipos en la distancia de 50 kilómetros.

En 2023 llegó otro de los grandes hitos de su vida deportiva. En Hyderabad, India, se proclamó campeón del mundo máster de 50 kilómetros, finalizando además en la vigesimotercera posición de la clasificación absoluta.

A todo ello hay que añadir sus récords nacionales en categorías veteranas, incluida la plusmarca española M50 de maratón conseguida en Valencia en diciembre de 2025, sus más de cien victorias en distintas pruebas de ruta y triunfos internacionales en escenarios como las medias maratones de Edimburgo y Ámsterdam.

Un historial extraordinario, construido durante décadas, que lo sitúa entre las grandes figuras que ha dado el atletismo de Albacete.

Y, sin embargo, cuando se le pregunta por el futuro, el propio Seve reconoce que ni siquiera él sabe dónde puede estar su techo.

«Yo ya en 2022, cuando fui internacional, dije que me había tocado la lotería. Pero es que ahora esto… No me lo esperaba», admite.

«Es que ya no sé qué decirte, porque yo mismo me sorprendo. No sé dónde está el límite», asegura.

Del trabajo en una notaría a los entrenamientos: el sacrificio que no se ve

Su historia adquiere todavía más valor cuando se conoce lo que hay detrás de las medallas, los récords y las victorias.

Porque Seve Felipe no vive exclusivamente para competir. El albaceteño trabaja en una notaría, una responsabilidad laboral que debe compaginar con sus entrenamientos, las competiciones, los desplazamientos y su vida familiar.

A diferencia de los deportistas profesionales que pueden organizar toda su jornada alrededor de la preparación física, Seve tiene que encontrar tiempo para entrenar y recuperarse sin desatender sus obligaciones laborales y personales.

Y eso, cuando se compite al nivel que él lo hace, supone una exigencia extraordinaria.

Detrás de cada maratón hay semanas de preparación, tiradas de más de 30 kilómetros, sesiones de recuperación, una alimentación cuidada y muchas horas de descanso que deben encajar en una agenda en la que también existen el trabajo y la familia.

«Entreno muy duro, pero también intento descansar lo máximo y cuidarme mucho. Es que ahora no todo vale, antes, con 20 o 30 años, sí. Ahora no vale», explica.

El atleta reconoce que los años obligan a prestar cada vez más atención a los detalles.

«Ahora hago una tirada de 34 kilómetros y ese mismo día tengo que cuidarme mucho. Como bien y duermo entre nueve y diez horas al día, si no sería imposible», señala.

Lejos de considerar estas exigencias una condena, Seve las asume como parte de una forma de vida que le apasiona.

«Lo que pasa es que, como me gusta tanto lo que hago, para mí no es un sacrificio», afirma.

En ese esfuerzo cotidiano también tiene un papel fundamental su familia, cuyo apoyo considera imprescindible para continuar persiguiendo objetivos deportivos a una edad en la que cada entrenamiento exige un mayor compromiso.

«Me empujan mi familia y la gente de Albacete», reconoce agradecido.

Agua fría en pleno invierno, lesiones y una disciplina extraordinaria

La longevidad deportiva de Seve Felipe tampoco puede entenderse sin su particular manera de cuidar el cuerpo.

El albaceteño ha incorporado a sus rutinas diferentes técnicas de recuperación y preparación física, entre ellas los baños de agua fría, incluso durante los meses más duros del invierno manchego.

Mientras buena parte de Albacete permanece resguardada de las bajas temperaturas, no es extraño que Seve se introduzca en una piscina exterior cuando apenas está amaneciendo.

«Me he metido todo el invierno en el agua fría. A mí me funciona muy bien y lo sigo haciendo», explica.

También utiliza otras herramientas de preparación, como la hipoxia intermitente, una técnica que forma parte de sus rutinas deportivas.

Pero el camino hasta aquí tampoco ha sido sencillo. Durante su dilatada trayectoria ha tenido que hacer frente a numerosas lesiones y pasar por el quirófano, incluyendo intervenciones en ambas rodillas.

«He pasado por el quirófano con las dos rodillas y he tenido muchas lesiones», recuerda.

Por eso sabe mejor que nadie que el deporte no consiste únicamente en ganar.

«Para las veces que uno gana, pierde muchísimas veces. Eso ya lo sé, estoy acostumbrado. Pero cuando el triunfo, además, es inesperado, es una cosa preciosa», reflexiona.

Esa capacidad para levantarse después de cada dificultad, para regresar tras cada lesión y para conservar intacta la ilusión explica buena parte de su extraordinaria trayectoria.

«Si mi cuerpo no me pone límites, no lo voy a hacer yo»

A sus 51 años, después de tres décadas ganando carreras, de representar a España internacionalmente, de conquistar un campeonato mundial máster y de convertirse en una referencia indiscutible del atletismo de Albacete, sería comprensible que Seve Felipe comenzara a pensar en bajar el ritmo.

Pero nada parece más alejado de su pensamiento. «Quiero seguir porque quiero seguir. Me gusta mucho lo que hago, me encanta lo que hago», afirma con absoluta convicción.

Y lanza una frase que resume perfectamente su filosofía de vida. «Si mi cuerpo no me pone límites, no lo voy a hacer yo».

Su relación con el atletismo trasciende la competición. Correr no es simplemente una actividad deportiva ni una afición que practica en sus ratos libres. Forma parte de su identidad.

«Empecé siendo niño. Llevo toda una vida corriendo. No sé qué es no correr», reconoce.

Y añade una reflexión que permite comprender hasta qué punto las zapatillas y los kilómetros forman parte de su existencia. «Si ahora mismo no pudiera correr por cualquier motivo, yo no sería Felipe, sería otra persona».

De momento, su intención es descansar después del enorme esfuerzo realizado en Mallorca y, posteriormente, comenzar a pensar en nuevos desafíos.

No se marca una fecha para la retirada ni quiere anticipar cuándo llegará el momento de dejar de competir.

«Ahora voy a descansar y después pensaré en nuevos objetivos. Pero si mi cuerpo no me pone límites, no lo voy a hacer yo», insiste.

Seve Felipe, mucho más que un campeón

La victoria en Palma de Mallorca añade una página brillante a una trayectoria excepcional, pero también invita a reconocer algo que los resultados por sí solos no siempre consiguen reflejar.

Porque detrás de Seve Felipe hay mucho más que un palmarés. Hay un trabajador que cada día debe atender sus obligaciones profesionales, un hombre que comparte su vida con su familia, un deportista que ha convivido con las lesiones y una persona que, después de tantos años, continúa emocionándose con cada éxito como si fuera el primero.

Hay también un albaceteño que ha llevado el nombre de su ciudad por España, por Europa y por el mundo, defendiendo durante décadas los colores del Club Atletismo Albacete y convirtiéndose en un ejemplo para generaciones de corredores populares. Y hay, sobre todo, alguien que no ha perdido la capacidad de soñar.

Treinta años separan aquella primera victoria en el Puerto de Mazarrón de su reciente triunfo en Palma de Mallorca. Tres décadas de entrenamientos, madrugones, sacrificios, derrotas, lesiones, recuperaciones, medallas y alegrías. Tres décadas en las que el tiempo ha pasado, pero su pasión permanece intacta.

Su padre guardó durante años el recuerdo de aquella primera victoria. Hoy, Seve ha cerrado ese círculo con un triunfo que lleva una dedicatoria especialmente emotiva. Y mientras el calendario sigue sumando años, él continúa sumando kilómetros y escribiendo páginas de una historia deportiva extraordinaria.

Porque los grandes campeones no son únicamente aquellos que llegan primero a la meta. También son quienes, después de toda una vida de esfuerzo, conservan intactas las ganas de seguir intentándolo.

Y de eso, Seve Felipe sabe más que nadie.

Albacete tiene muchos motivos para sentirse orgullosa de él. Su última victoria es uno más. Su ejemplo, sin embargo, es el triunfo más importante de todos.

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Nacho Lopez

Nacido en Albacete. Más de 15 años de experiencia en medios de comunicación en radio, televisión y digital, como Intereconomía radio, Cadena SER, Punto Radio, ABTeVe y VOZ Castilla-La Mancha.
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