El Albacete Balompié necesita recuperar muchas cosas para salir de la delicadísima situación que atraviesa en Segunda División. Necesita puntos, victorias, goles, solidez defensiva y recuperar futbolistas lesionados, pero también algo que no aparece reflejado en las estadísticas y que resulta fundamental para competir: la confianza en uno mismo y la fortaleza mental. Y precisamente en este último apartado, el conjunto blanco cuenta desde el pasado verano con un profesional cuya formación reúne dos disciplinas especialmente importantes en el deporte de élite: la psicología y el fútbol.
Se trata de Álvaro de la Torre Toledano, conocido futbolísticamente como ‘Dela’, quien, según ha podido saber El Digital de Albacete, se incorporó al cuerpo técnico del primer equipo durante el pasado verano, antes del comienzo de la temporada 2026/2027. Lo hizo para formar parte del equipo de trabajo de Alberto González, aunque su llegada cobra ahora una relevancia especial después de que la crisis deportiva provocase la destitución del técnico malagueño y la llegada de Joseba Etxeberría.
La presencia de un profesional con conocimientos específicos en psicología deportiva adquiere una importancia evidente en un Albacete que, después de diez jornadas, ocupa la última posición de Segunda División con solamente un punto de los 30 posibles. Un balance de nueve derrotas y un empate que ha dejado al equipo sumido en una dinámica de resultados extraordinariamente negativa y ante uno de los desafíos más importantes de los últimos años.
Quién es Álvaro de la Torre, el psicólogo que llegó al Albacete Balompié el pasado verano
Nacido en Jaén el 9 de abril de 1989, Álvaro de la Torre Toledano cuenta con una formación que combina conocimientos psicológicos y una profunda experiencia dentro del fútbol. En su trayectoria profesional figuran la psicología clínica y deportiva, la titulación de Entrenador Nivel III Nacional y la especialización en tecnificación y preparación de porteros.
Su titulación como entrenador corresponde al máximo nivel del itinerario nacional y se sitúa en el ámbito de competencias de la UEFA Pro, la licencia de mayor rango del fútbol europeo, que permite ejercer como entrenador en las categorías profesionales y dirigir equipos y selecciones del máximo nivel, conforme a los requisitos federativos aplicables.
De la Torre conoce perfectamente el fútbol desde dentro porque, antes de convertirse en entrenador, fue futbolista. Durante su etapa como jugador militó en diferentes equipos de la provincia de Jaén y compitió en categorías como Regional Preferente, Primera Andaluza, Primera Provincial y Segunda Andaluza.
Posteriormente dio el salto a los banquillos, desarrollando una trayectoria en equipos como la UD Cambil, la UD La Guardia, el Baeza CF y el Begíjar CF. Entre sus logros figura el ascenso conseguido con el Baeza a División de Honor Andaluza y el campeonato de la fase regular alcanzado con el Begíjar en la temporada 2024/2025.
Precisamente, el Begíjar fue el último equipo que dirigió antes de incorporarse al Albacete Balompié, dando el salto desde el fútbol andaluz al fútbol profesional español.
Su formación multidisciplinar representa un perfil especialmente interesante para un cuerpo técnico, puesto que permite abordar el rendimiento deportivo desde el conocimiento del juego y también desde la comprensión de los factores psicológicos que pueden influir en los futbolistas.
El Albacete, un castillo de naipes mental que se ha venido abajo demasiadas veces
El reto que tiene por delante el Albacete es considerable. Y es que uno de los principales problemas que ha evidenciado el equipo desde que comenzó el campeonato es su dificultad para sobreponerse a determinadas circunstancias adversas durante los partidos.
Los hombres que primero dirigió Alberto González y ahora entrena Joseba Etxeberría han dado síntomas de una enorme fragilidad psicológica en diferentes encuentros. Un gol encajado, una ocasión desperdiciada, un contratiempo o un error puntual han bastado en demasiadas ocasiones para que el castillo de naipes albacetista se viniera abajo.
No se trata solamente de una apreciación externa. Ambos entrenadores han abordado en diferentes comparecencias la importancia del factor psicológico y la necesidad de evitar que los contratiempos condicionen el rendimiento colectivo.
Alberto González ya advertía en septiembre, después de las primeras cuatro derrotas, del daño que podían provocar las dudas sobre los futbolistas. «La duda te mata, te frena y te hace mucho daño», llegó a manifestar el entonces entrenador del Albacete.
También reconoció la importancia de trabajar para mantener la confianza, la mentalidad positiva y la capacidad de reacción de un equipo al que los resultados estaban castigando duramente.
Por su parte, Joseba Etxeberría también puso el foco en el apartado psicológico durante su presentación como entrenador albacetista, llegando a considerar que determinados problemas de efectividad del equipo respondían más a una cuestión mental que futbolística.
Los hechos que se han sucedido durante el campeonato reflejan la dificultad de revertir esa situación. A las cuatro derrotas consecutivas con las que arrancó la temporada les siguió un empate en Granada que parecía abrir una puerta a la esperanza, pero el Albacete volvió a encadenar resultados negativos. Las derrotas ante el Córdoba y el Eibar, en encuentros en los que el equipo llegó a adelantarse en el marcador, volvieron a evidenciar los problemas para gestionar los partidos.
A esa dinámica se han sumado las numerosas lesiones que han condicionado al equipo desde el verano, los constantes cambios de futbolistas y el impacto que supone para cualquier vestuario comprobar cómo el trabajo semanal no encuentra recompensa en la competición.
De la debacle de Valladolid a los primeros síntomas de reacción en Gijón
Dos de los ejemplos más recientes de la importancia del aspecto psicológico se encuentran en los encuentros disputados por el Albacete ante el Real Valladolid y el Sporting de Gijón.
En el estadio José Zorrilla, el equipo manchego protagonizó uno de los episodios más preocupantes de la temporada. Después de unos primeros minutos equilibrados, la lesión de Fran Gámez alteró los planes de Joseba Etxeberría y el Albacete terminó completamente desbordado, encajando un contundente 5-0.
Aquella tarde volvió a quedar patente la dificultad del equipo para encontrar respuestas cuando el encuentro comenzaba a torcerse. Los errores defensivos, la contundencia del rival y la incapacidad de frenar la sangría desembocaron en la derrota más abultada de la temporada.
Sin embargo, en Gijón aparecieron algunos destellos que invitan a mantener cierto optimismo, aunque el resultado final volviese a ser tremendamente doloroso.
El Sporting se adelantó en la primera mitad con un tanto de Alejo Sarco, pero, a diferencia de lo sucedido en Valladolid, el Albacete no se descompuso de la misma manera. Los futbolistas de Etxeberría continuaron compitiendo, buscaron alternativas y fueron capaces de reaccionar hasta conseguir el empate gracias a un cabezazo de Jesús Vallejo en el minuto 85.
Por primera vez en varias semanas se pudieron apreciar determinadas señales de una mayor capacidad de resistencia mental ante la adversidad. El equipo encajó un golpe, pero consiguió levantarse y volver a meterse en el encuentro.
Lamentablemente, la historia terminó con otro mazazo. Un gol de César Gelabert en el tiempo añadido estableció el definitivo 2-1 y privó al Albacete de un punto que habría tenido un valor considerable tanto desde el punto de vista clasificatorio como emocional.
Pero, dentro de lo malo, la reacción tras el primer gol del Sporting representa un comportamiento que el Albacete necesita consolidar. Aprender a convivir con los errores, resistir los momentos difíciles y mantener la confianza incluso cuando el marcador es adverso constituye una parte fundamental del camino hacia la recuperación.
Jesús Vallejo pone el foco en el trabajo psicológico del Albacete
Precisamente, Jesús Vallejo se ha referido este miércoles, 21 de octubre, a la importancia que tiene el aspecto mental en el fútbol profesional.
El central albacetista ha sido especialmente contundente al reivindicar la preparación psicológica como una parte imprescindible del rendimiento de cualquier futbolista.
«Es fundamental el trabajo mental del futbolista hoy en día, pero no solo en estas situaciones, también en las situaciones de lesión, incluso cuando las cosas van muy bien», ha manifestado el defensa.
Vallejo considera que el trabajo psicológico debe tener la misma importancia que otros apartados tradicionalmente asociados a la preparación de los deportistas.
«Es una parte más, es un pilar más, igual que lo es la parte táctica, la parte técnica, la parte física y la parte mental. Está a la orden del día», ha añadido.
Y ha completado su reflexión con una afirmación que adquiere especial significado en el momento que atraviesa el Albacete: «Hay que trabajar eso a tope para ser un jugador mucho más completo, porque si te falla alguna de esas cuatro patas no vas a poder desarrollar tu mejor potencial».
El exjugador del Real Madrid también ha defendido la actitud de sus compañeros y la capacidad del vestuario para seguir trabajando pese a la acumulación de resultados adversos.
«Yo estoy aquí en el día a día y veo un grupo humano espectacular, un grupo que está dolido por no conseguir esos resultados, porque lo intenta, porque trabaja y porque de momento no llegan», ha asegurado.
Unas declaraciones que permiten entender la dimensión del reto al que se enfrenta el Albacete, pero que también transmiten la voluntad de los futbolistas de revertir la situación.
Una labor silenciosa y un reto enorme por delante
Es en este contexto donde cobra especial relevancia la presencia de Álvaro de la Torre dentro del cuerpo técnico albacetista.
La recuperación psicológica de un equipo sumido en una dinámica tan negativa no depende de una única persona ni puede conseguirse de un día para otro. Tampoco sería justo atribuir los resultados deportivos al trabajo de un profesional concreto, especialmente cuando en el rendimiento de una plantilla intervienen numerosos factores, pero disponer de un profesional con formación en psicología deportiva y, además, con conocimientos y experiencia como jugador y entrenador representa un recurso valioso para afrontar situaciones de máxima exigencia competitiva.
La gestión de la frustración, la recuperación de la confianza, la concentración, el control de la presión, la capacidad para sobreponerse a los errores y el fortalecimiento de la cohesión grupal son aspectos en los que la psicología deportiva puede realizar aportaciones fundamentales.
Y el Albacete necesita recuperar todas esas virtudes al mismo tiempo que mejora física, táctica y técnicamente.
El trabajo que tiene por delante ‘Dela’, dentro del esfuerzo colectivo del cuerpo técnico encabezado por Etxeberría, es tan complejo como importante. Porque para volver a ganar, el Albacete necesita primero recuperar la convicción de que puede hacerlo.
El Eldense, una nueva oportunidad para cambiar la dinámica
El próximo domingo, 25 de octubre, el Albacete recibirá al CD Eldense en el Carlos Belmonte en un partido de enorme trascendencia para el futuro inmediato del equipo.
Más allá de los tres puntos, el encuentro representa una nueva oportunidad para recuperar sensaciones, reforzar la confianza de los futbolistas y comenzar a construir una dinámica diferente.
Será necesario corregir errores futbolísticos, recuperar la contundencia defensiva y mejorar la efectividad ofensiva. Pero también habrá que demostrar que los jugadores son capaces de mantener la concentración y la estabilidad emocional durante los 90 minutos, independientemente de lo que suceda sobre el césped.
En una temporada en la que casi todo le está saliendo mal, el Albacete necesita que las pequeñas señales positivas que aparecieron en Gijón se conviertan en una reacción sostenida.
Porque la salvación del Albacete no se jugará únicamente en las piernas de sus futbolistas. También tendrá mucho que ver con sus cabezas. Y en ese terreno, el conjunto blanco cuenta desde el pasado verano con un profesional especialmente formado para contribuir a afrontar semejante desafío.

