El peligro inesperado que acecha a peatones y ciclistas en la vía verde que une el Campus con La Pulgosa en Albacete

Las matas de lavanda han crecido hasta invadir parte del carril, obligando a corredores y caminantes a desplazarse hacia el centro de la vía, con el consiguiente riesgo de sufrir un atropello por parte de los ciclistas

La naturaleza es uno de los grandes atractivos de la vía verde que conecta el Campus Universitario de Albacete con el parque periurbano de La Pulgosa. Sin embargo, lo que debería ser únicamente un elemento ornamental se ha convertido en un potencial peligro para quienes utilizan diariamente este espacio para pasear, correr o montar en bicicleta. Y es que varias matas de lavanda a lo largo de toda la vía, cuyo crecimiento no ha sido controlado mediante una poda adecuada, han terminado invadiendo parte del carril hormigonado, generando una situación que podría desembocar en algún accidente.

Tal y como reflejan las fotografías que acompañan a esta información, las plantas han alcanzado unas dimensiones considerables y algunas de sus ramas sobresalen de las zonas ajardinadas hasta ocupar parte de la superficie destinada al tránsito. Una circunstancia especialmente problemática en un itinerario compartido por peatones, corredores y ciclistas, donde la convivencia entre diferentes velocidades exige que todos los usuarios dispongan del espacio necesario para desplazarse con seguridad.

El problema no reside únicamente en el tamaño de las lavandas, sino también en el estado de sus ramas. Con el paso de los años, estas plantas desarrollan una estructura leñosa, con tallos cada vez más gruesos y rígidos. Cuando su crecimiento no se controla adecuadamente, algunas ramas pueden extenderse hacia los lugares de paso, convirtiéndose en obstáculos que los usuarios intentan esquivar.

Un movimiento aparentemente inofensivo que puede provocar un accidente

El principal riesgo aparece cuando una persona que camina o practica running por esta vía verde se encuentra con una de estas matas sobresaliendo sobre el hormigón. Para evitar rozarse con las ramas, el peatón o corredor se ve obligado a desplazarse hacia el centro del carril, modificando su trayectoria habitual.

Se trata de un movimiento que, en principio, puede parecer insignificante, pero que adquiere especial relevancia cuando detrás circula un ciclista. Si este último se aproxima a una velocidad superior y no anticipa el desplazamiento lateral de quien tiene delante, podría producirse una colisión o un atropello.

Además, existe una circunstancia que incrementa el riesgo: la presencia de usuarios que realizan ejercicio físico utilizando auriculares.

Y es que resulta habitual que quienes salen a caminar, correr o montar en bicicleta aprovechen ese tiempo para escuchar música, programas de radio o podcasts. El uso de auriculares puede reducir la percepción de los sonidos del entorno, especialmente cuando se utilizan dispositivos con cancelación de ruido o a un volumen elevado.

De esta manera, un corredor que se aparta para esquivar una lavanda podría no escuchar la llegada de una bicicleta por detrás. La combinación de ambos factores —la invasión del carril por parte de la vegetación y la menor percepción auditiva del entorno— introduce un elemento añadido de peligrosidad en un espacio concebido precisamente para disfrutar de la actividad física y la naturaleza.

No es necesario que se produzca un accidente para advertir de la conveniencia de actuar sobre una situación que puede corregirse mediante labores de mantenimiento.

Lavandas envejecidas y convertidas en auténticos arbustos leñosos

Las protagonistas de esta situación son las lavandas, plantas pertenecientes al género Lavandula y a la familia de las lamiáceas, la misma a la que pertenecen otras especies aromáticas tan conocidas como el romero, la salvia, el tomillo o la menta.

Se trata de plantas originarias principalmente de la región mediterránea, especialmente apreciadas por sus características flores, generalmente de tonalidades violetas o azuladas, y por el intenso aroma que desprenden. Su resistencia a la sequía y su capacidad de adaptación a terrenos soleados las convierten en una elección habitual para jardines, parques y espacios públicos de ciudades como Albacete, donde los veranos son especialmente secos y calurosos.

Además de su valor ornamental, la lavanda ha sido utilizada tradicionalmente en perfumería, cosmética y en la elaboración de productos aromáticos gracias a los aceites esenciales presentes en sus flores y hojas.

Sin embargo, la lavanda no es una planta herbácea que mantenga indefinidamente tallos tiernos y flexibles, sino un arbusto perenne que desarrolla madera conforme envejece. Este proceso, conocido como lignificación, es natural, aunque una poda insuficiente puede favorecer que los ejemplares pierdan su forma compacta y terminen extendiéndose más allá del espacio previsto.

Precisamente, eso es lo que se aprecia en distintos puntos de la vía verde entre el Campus y La Pulgosa. Algunas de las matas presentan una base muy leñosa, con ramas secas y endurecidas, mientras que otras mantienen abundante vegetación verde que sobresale hacia el carril.

Una poda necesaria para garantizar la seguridad

Conviene destacar que la vía verde constituye uno de los espacios más agradables del entorno de Albacete para practicar deporte al aire libre. Sus alineaciones de árboles, sus zonas ajardinadas y la tranquilidad de su recorrido hacen de este itinerario un lugar especialmente atractivo para quienes buscan realizar actividad física alejados del tráfico motorizado.

Precisamente por ello, resulta importante preservar tanto sus condiciones paisajísticas como la seguridad de sus usuarios.

La solución al problema que presentan estas lavandas no requiere necesariamente intervenciones de gran envergadura, sino una revisión del estado de las plantas y la realización de los trabajos de poda y mantenimiento que correspondan, especialmente en aquellas zonas donde las ramas ya alcanzan el pavimento.

Eso sí, al tratarse de ejemplares con abundante madera envejecida, la intervención debería realizarse con criterios adecuados de jardinería, puesto que las lavandas más antiguas pueden presentar dificultades para rebrotar cuando se cortan excesivamente sobre madera vieja.

El objetivo no debería ser eliminar la vegetación que embellece este recorrido, sino evitar que las plantas continúen ocupando un espacio que corresponde a peatones, corredores y ciclistas.

Mientras tanto, resulta recomendable que quienes utilizan esta vía extremen la precaución, eviten los cambios bruscos de trayectoria y permanezcan atentos a la presencia de otros usuarios. Del mismo modo, los ciclistas deben adaptar su velocidad a las circunstancias del recorrido y mantener una distancia de seguridad suficiente al adelantar.

En definitiva, se trata de una cuestión de mantenimiento relativamente sencilla que merece atención antes de que se produzca algún percance. Porque la lavanda debe seguir siendo un atractivo natural de esta vía verde de Albacete, y no convertirse en un obstáculo capaz de provocar un atropello.

FOTOS

/ Fotos: El Digital de Albacete /

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Nacho Lopez

Nacido en Albacete. Más de 15 años de experiencia en medios de comunicación en radio, televisión y digital, como Intereconomía radio, Cadena SER, Punto Radio, ABTeVe y VOZ Castilla-La Mancha.
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