El día que este jugador fichó por el Albacete y cuando iba a ser presentado no recordaba cómo se llamaba el club

Gustavo Siviero desvela una increíble anécdota de Carlos 'El Lechuga' Roa en Albacete, el portero argentino que rechazó al Manchester United por sus creencias religiosas y que tampoco sabía quién era Ronaldo

Hay futbolistas que pasan a la historia por sus goles, sus paradas o sus títulos. Otros, además de por sus méritos deportivos, dejan una huella imborrable por su personalidad. Y eso pasó en Albacete con un nombre mítico del fútbol internacional. Se trata de Carlos Ángel ‘El Lechuga’ Roa, quien pertenecía a esta segunda categoría. Y es que, el que fuera portero del Albacete Balompié durante las temporadas 2002/2003 y 2003/2004 protagonizó una de esas anécdotas difíciles de creer en el fútbol profesional: el día de su presentación oficial con el conjunto manchego no recordaba cómo se llamaba el equipo por el que acababa de fichar.

Así lo ha desvelado Gustavo Siviero, exjugador argentino que compartió vestuario con Roa tanto en el RCD Mallorca como en el Albacete Balompié, durante su participación en el podcast ‘El Bigote de Abadía’. Una conversación en la que el antiguo defensa ha recordado, entre risas, algunas de las peculiaridades de un guardameta que llegó a disputar un Mundial con Argentina, conquistó el Trofeo Zamora y rechazó una oferta del Manchester United para dedicarse a su fe.

La surrealista pregunta de Carlos Roa antes de ser presentado con el Albacete Balompié

Corría el verano de 2002 cuando Carlos Roa llegó al Albacete Balompié procedente del Mallorca. El conjunto manchego competía entonces en Segunda División y buscaba reforzar su plantilla con futbolistas experimentados que le permitieran aspirar al regreso a la máxima categoría.

Siviero había aterrizado en Albacete unos días antes que su compatriota y, como ambos se conocían de su etapa en Mallorca, ejerció de anfitrión durante sus primeras horas en la capital albaceteña.

Sin embargo, cuando acompañaba al guardameta a su presentación ante los medios de comunicación, se produjo una situación que todavía recuerda más de dos décadas después.

«Roa llegó a Albacete y no se acordarba del nombre del club, yendo de camino a la conferencia de prensa de su presentación», relataba Siviero en ‘El Bigote de Abadía’.

El exdefensa argentino explicaba que había llegado unos días antes que su compañero y que trataba de ayudarlo a familiarizarse con su nuevo destino.

«Yo le hacía un poco de anfitrión. Yo había llegado unos días antes. Entonces, bueno, vamos acá, vamos allí», recordaba.

Fue precisamente cuando ambos se dirigían a la rueda de prensa en la que el guardameta iba a ser presentado oficialmente cuando Roa le hizo una pregunta completamente inesperada.

«Chiquito, ¿cómo era que se llamaba este club?», le preguntó el portero a Siviero, según ha desvelado el zaguero.

Una escena que refleja la particular forma de ser de un futbolista que, pese a su experiencia internacional y a haber competido en algunos de los escenarios más exigentes del fútbol mundial, vivía completamente ajeno a determinados aspectos de su propia profesión.

«No se enteraba de nada, no se enteraba», aseguraba Siviero, aunque también encontraba una explicación positiva a aquella manera de afrontar el deporte: «Eso le permitía competir de la misma manera contra el que sea».

Carlos Roa tampoco sabía quién era Ronaldo

La historia de su presentación en Albacete no fue la única anécdota que Siviero compartió sobre ‘El Lechuga’. El antiguo jugador del conjunto manchego también recordó un episodio protagonizado por Roa y Ronaldo Nazário, uno de los mejores delanteros de todos los tiempos.

Según relató, el portero argentino apenas mostraba interés por seguir partidos de fútbol cuando no estaba compitiendo y ni siquiera se preocupaba por conocer a los futbolistas de los equipos a los que debía enfrentarse.

«Es verdad que no se enteraba de nada. No veía fútbol tampoco. Él no sabía, no quería saber cómo era el equipo al que íbamos a enfrentar», explicaba Siviero.

Su compañero trataba de convencerlo de la importancia de informarse sobre los rivales, especialmente teniendo en cuenta que había alcanzado la élite internacional con la selección argentina.

Sin embargo, la respuesta que recibía de Roa era tan contundente como sorprendente: «A mí no me gusta el fútbol».

Hasta que un día, durante un entrenamiento, el guardameta anunció a Siviero que había visto un partido por televisión.

Se trataba de un encuentro de la selección brasileña. Roa había quedado impresionado con el nivel del combinado sudamericano y, especialmente, con uno de sus delanteros.

Cuando Siviero le preguntó cómo se llamaba aquel futbolista que tanto le había sorprendido, el portero confesó que no lo recordaba. Eso sí, tenía perfectamente identificada una de sus características físicas.

«Lo único que tiene son dos dientes así, grandes, acá adelante», le explicó, según el relato de su excompañero.

Siviero comprendió inmediatamente de quién estaba hablando: Ronaldo Nazário, ‘El Fenómeno’.

El defensa no daba crédito a que su compañero acabara de descubrir a una de las grandes estrellas del fútbol mundial después de tantos años en la élite.

Aquella anécdota, al igual que la protagonizada durante su presentación en Albacete, evidenciaba hasta qué punto Roa mantenía una relación singular con el fútbol. No necesitaba conocer el nombre de las grandes estrellas ni estudiar cada detalle de sus adversarios para rendir bajo los tres palos.

De ser héroe de Argentina en el Mundial a convertirse en uno de los mejores porteros de España

Carlos Ángel Roa nació el 15 de agosto de 1969 en Santa Fe (Argentina). Su carrera profesional comenzó en Racing Club de Avellaneda y continuó en Lanús, desde donde dio el salto al fútbol europeo.

En 1997 aterrizó en el RCD Mallorca, donde coincidió con Gustavo Siviero y se convirtió en uno de los principales referentes de uno de los mejores equipos de la historia del club balear.

Bajo la dirección de Héctor Cúper, Roa fue protagonista de una etapa extraordinaria. Conquistó la Supercopa de España de 1998, disputó una final de la Copa del Rey y alcanzó la final de la Recopa de Europa de 1999.

Además, en la temporada 1998/1999 consiguió el Trofeo Zamora como portero menos goleado de Primera División, después de encajar únicamente 29 tantos en 35 encuentros de Liga.

Su rendimiento también lo llevó a defender la portería de Argentina en el Mundial de Francia de 1998, donde protagonizó uno de los momentos más recordados de su trayectoria.

En los octavos de final frente a Inglaterra, Roa fue decisivo durante la tanda de penaltis, en la que detuvo dos lanzamientos y contribuyó a que la selección albiceleste consiguiera el pase a cuartos de final.

Su nombre había alcanzado una dimensión internacional y su futuro parecía destinado a uno de los grandes clubes europeos.

Sin embargo, cuando se encontraba en lo más alto de su carrera tomó una decisión que sorprendió al mundo del fútbol.

Rechazó al Manchester United y dejó el fútbol con solo 29 años por su religión

En 1999, con apenas 29 años y después de proclamarse mejor guardameta de la Liga española, Carlos Roa decidió retirarse del fútbol profesional.

Lo hizo por sus profundas convicciones religiosas, pese a contar con una importante oferta del Manchester United, que acababa de proclamarse campeón de Europa.

El argentino pertenecía a la Iglesia Adventista del Séptimo Día, una confesión cristiana cuyos miembros reservan el sábado como jornada de descanso y dedicación a Dios.

Aquellas creencias entraban en conflicto con las exigencias del fútbol profesional, especialmente por la celebración de partidos durante los sábados.

Roa decidió anteponer su fe a una carrera deportiva que atravesaba uno de sus mejores momentos. Durante los meses siguientes se volcó en su vida religiosa, familiar y en las actividades vinculadas a su comunidad.

En una entrevista concedida a Diario AS en 2024, el exportero recordó aquella decisión y reconoció que renunció a la posibilidad de jugar en Inglaterra y continuar ganando importantes cantidades de dinero porque sus prioridades eran otras. «Puse a Dios por encima del fútbol», explicó entonces.

No obstante, su retirada no sería definitiva. En abril de 2000, aproximadamente nueve meses después de haber abandonado la competición, anunció su intención de regresar al fútbol profesional.

Volvió al Mallorca, aunque su reincorporación estuvo condicionada por sus creencias religiosas y por las limitaciones que establecía para disputar encuentros los sábados.

Tras su regreso, perdió protagonismo en la portería del conjunto balear y terminó buscando un nuevo destino. Ese destino sería el Albacete Balompié.

Carlos Roa y sus dos temporadas en el Albacete Balompié: un ascenso y una dura enfermedad

En el verano de 2002, Carlos Roa fichó por el Albacete Balompié, que militaba en Segunda División. Allí volvió a coincidir con Gustavo Siviero y recuperó la titularidad bajo las órdenes de César Ferrando.

Su incorporación resultó importante para un equipo que acabaría firmando una temporada histórica.

Durante la campaña 2002/2003, el guardameta argentino disputó 39 partidos de Liga y fue una de las piezas fundamentales del ascenso del Albacete a Primera División, categoría a la que el conjunto blanco regresaba después de siete temporadas de ausencia.

Su experiencia, seguridad bajo los palos y trayectoria internacional ayudaron a consolidar a un equipo que terminó consiguiendo el ansiado regreso a la élite.

Roa continuó defendiendo la camiseta del Albacete durante la campaña 2003/2004, ya en Primera División, aunque su trayectoria deportiva sufrió entonces un nuevo y durísimo contratiempo.

A principios de 2004, los médicos le diagnosticaron un cáncer testicular que lo obligó a interrumpir nuevamente su carrera.

El portero tuvo que someterse a una intervención quirúrgica y afrontar un prolongado proceso de tratamiento y recuperación.

En total, disputó 53 encuentros oficiales de Liga con el Albacete Balompié entre sus dos temporadas en la entidad manchega, una etapa marcada tanto por la alegría del ascenso como por el impacto de su enfermedad.

Afortunadamente, logró superar el cáncer y, después de aproximadamente un año alejado de los terrenos de juego, pudo volver a competir. En 2005 regresó a Argentina para incorporarse al Club Olimpo de Bahía Blanca, donde completó la última etapa de su carrera antes de retirarse definitivamente en 2006.

‘El Lechuga’, un futbolista irrepetible que dejó huella en Albacete

Su sobrenombre también respondía a una peculiaridad personal. Roa era vegetariano y, durante su etapa en Racing de Avellaneda, sus compañeros comenzaron a llamarlo ‘Lechuga’ por las ensaladas que comía mientras el resto del equipo compartía los tradicionales asados argentinos.

Aquel apodo acabaría acompañándolo durante toda su trayectoria profesional.

Su intensa fe, su alimentación, su escaso interés por seguir el fútbol como espectador y su particular manera de afrontar la competición hicieron de él una figura difícil de comparar con cualquier otro futbolista.

Más de dos décadas después de su llegada al Carlos Belmonte, las palabras de Gustavo Siviero permiten recuperar una faceta menos conocida de un guardameta que formó parte de uno de los ascensos más recordados de la historia reciente del Albacete Balompié.

Un portero que fue internacional con Argentina, brilló en un Mundial, conquistó el Trofeo Zamora y renunció al Manchester United por sus convicciones.

Y que, el día en que llegó al Albacete para ser presentado oficialmente, tuvo que preguntar a su compañero cómo se llamaba el club cuya portería estaba a punto de defender.

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Nacho Lopez

Nacido en Albacete. Más de 15 años de experiencia en medios de comunicación en radio, televisión y digital, como Intereconomía radio, Cadena SER, Punto Radio, ABTeVe y VOZ Castilla-La Mancha.
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