Hay personas que dejan una huella que ninguna clasificación puede reflejar, que conquistan el cariño de los demás sin necesidad de subir a un podio y que convierten cada encuentro en un recuerdo entrañable. Pepe Llorens era una de esas personas. El atletismo popular de Albacete está de luto tras el fallecimiento, a los 88 años, de este histórico corredor de Caudete que, durante cerca de dos décadas, hizo del Circuito Provincial de Carreras Populares mucho más que una competición deportiva: su segunda familia.
Su marcha deja un vacío difícil de llenar. Se ha ido un deportista excepcional, pero, sobre todo, un hombre extraordinariamente querido. De esos que llegaban a una carrera y, antes de pensar en el cronómetro, se preocupaban por saludar a sus amigos, preguntarles por sus familias y regalarles una sonrisa. Pepe no necesitaba ganar para ser uno de los grandes protagonistas de cada carrera. Su mayor triunfo fue siempre el cariño de quienes lo rodeaban.
Más de 700 carreras populares disputadas entre 2003 y marzo de 2020 dan testimonio de su extraordinaria pasión por el atletismo. Sin embargo, su verdadero legado no está en los kilómetros acumulados, sino en las amistades que cultivó, las conversaciones compartidas y el ejemplo que dejó a varias generaciones de corredores albaceteños.
Francisco Villaescusa: «Era una persona extraordinaria, con una empatía total con todo el mundo»
Uno de quienes mejor conocían a Pepe Llorens era Francisco Villaescusa, actual concejal de Deportes del Ayuntamiento de Albacete y profundo conocedor del atletismo popular provincial. Sus palabras, cargadas de admiración y afecto, dibujan el retrato de un hombre cuya dimensión humana superaba incluso sus extraordinarias cualidades deportivas.
«Pepe Llorens era una persona extraordinaria, un magnífico deportista y un hombre con una empatía total con todo el mundo», recuerda Villaescusa.
El edil destaca una trayectoria deportiva verdaderamente singular. Durante su vida laboral, Pepe estuvo al frente de una fábrica de embutidos en Caudete, pero, tras su jubilación, pudo dedicar todavía más tiempo a una de sus grandes pasiones.
«Tenía una fábrica de embutidos en Caudete y, una vez que se jubiló, empezó a practicar deporte con más dedicación», explica Villaescusa, quien recuerda que, pese a su avanzada edad, afrontó grandes retos deportivos, entre ellos la Transpirenaica en bicicleta, además de practicar esquí y participar en maratones y medias maratones.
Pero si algo permanece especialmente vivo en la memoria del concejal es su forma de relacionarse con los demás.
«Al margen de su faceta deportiva, destacaba por su tremenda cordialidad. Era una persona extremadamente educada, con sentido del humor, muy cercana y muy cariñosa», señala emocionado.
Villaescusa recuerda una costumbre que quienes frecuentaban el Circuito Provincial conocían perfectamente: Pepe siempre tenía tiempo para todo el mundo.
«Siempre que iba a las carreras, lo primero que hacía era saludar a todo el mundo. Nos preguntaba cómo estábamos, nos preguntaba por la familia y su trato era verdaderamente exquisito».
La edad y los problemas de salud fueron reduciendo progresivamente su actividad deportiva, especialmente después de la pandemia. Sin embargo, su presencia y su ejemplo continuaron muy vivos entre sus compañeros.
«Era un tipo muy, muy, muy querido en el Circuito Provincial de Carreras Populares», insiste Villaescusa, quien recuerda también el extraordinario reconocimiento que tenía en su localidad, Caudete, donde incluso existe una plaza dedicada a su figura.
Santiago Cabañero: «Pepe era y será uno de los nuestros»
La Diputación de Albacete también ha expresado su profundo pesar por el fallecimiento de este histórico corredor.
Su presidente, Santiago Cabañero, ha destacado que la pérdida de Pepe Llorens deja «un vacío irremplazable» en la gran familia del Circuito Provincial de Carreras Populares.
«Pepe era y será uno de los nuestros; de esas caras que, durante años, se han convertido en familia cada fin de semana en las salidas y las metas de nuestros pueblos», ha manifestado Cabañero.
Su fallecimiento coincide, además, con un año especialmente significativo para el atletismo albaceteño, puesto que el Circuito Provincial celebra su 25º aniversario.
Una efeméride que sirve para recordar a quienes, desde sus comienzos en 2001, han contribuido a convertir esta iniciativa en una auténtica comunidad deportiva que reúne cada temporada a miles de personas.
«Sin duda, Pepe Llorens forma parte de esa historia», ha destacado el presidente provincial.
Por ello, la Diputación ha anunciado que Pepe Llorens recibirá un homenaje durante la gala de clausura del 25º aniversario del Circuito Provincial de Carreras Populares.
Además, la próxima prueba, que se celebrará en Socovos, estará precedida por un minuto de silencio en su memoria.
Será un momento especialmente emotivo para quienes estaban acostumbrados a encontrarlo en tantas líneas de salida y de meta.
Seve Felipe: «Lo que hacía, lo hacía con pasión, y eso es algo que respeto mucho»
La tristeza por su fallecimiento también ha llegado a una de las grandes figuras del atletismo albaceteño. Seve Felipe, uno de los corredores más laureados de la provincia, recuerda a Pepe Llorens desde el respeto, la admiración y el cariño.
«Para mí era una persona muy respetada», afirma Felipe, quien pone en valor el enorme mérito deportivo que suponía participar en tantas competiciones a edades en las que la mayoría de las personas ya habían abandonado cualquier actividad de semejante exigencia.
«Ha corrido más de 700 carreras, una barbaridad. La verdad es que tenía mucho mérito porque, con la edad que tenía, no lesionarse e ir siempre a las carreras era algo extraordinario», reflexiona.
Seve Felipe aporta, además, una consideración especialmente reveladora sobre las capacidades atléticas de Llorens. A su juicio, su nivel competitivo podría haberle permitido alcanzar éxitos destacados en competiciones nacionales de veteranos.
«Tenía un cierto nivel. Quizá sacrificó el haber ido a un Campeonato de España e incluso haber conseguido alguna medalla en su categoría por acercarse al Circuito Popular de Albacete, que era donde él tenía su segunda familia», explica.
Una reflexión que resume perfectamente quién era Pepe Llorens. Pudo perseguir medallas, pero prefirió compartir kilómetros con sus amigos. En lugar de buscar grandes reconocimientos individuales, encontró su felicidad en las carreras de los pueblos de Albacete, rodeado de aquellas personas con las que había construido vínculos mucho más profundos que los estrictamente deportivos.
«Como era tan querido y él estaba tan a gusto, pues todos los fines de semana, carrera tras carrera», recuerda Seve.
El atleta albaceteño no oculta su pesar por la pérdida de quien fue un referente para tantos corredores.
«Lamento muchísimo su fallecimiento porque, sobre todo, lo que admiro de él es que lo que hacía, lo hacía con pasión. Y eso es una cosa que yo respeto mucho».
El cariño de sus compañeros: «Pepe, fuiste un maestro para todos los que amamos el deporte»
Si las palabras de Villaescusa, Cabañero y Seve Felipe reflejan la importancia de Pepe Llorens dentro del atletismo provincial, los mensajes de despedida de sus compañeros de carreras permiten comprender hasta qué punto había calado en el corazón de quienes lo conocieron.
Las muestras de cariño se han multiplicado tras conocerse su fallecimiento. Entre ellas destaca el testimonio en redes soscials de un corredor que compartió numerosas pruebas a su lado y que ha querido despedirse recordando su generosidad y compañerismo.
«Querido Pepe, fuiste un maestro para todos los que amamos el deporte y especialmente el atletismo. Un ejemplo a seguir por tu forma de competir tan generosa con todos, tu compañerismo y tu amistad».
Su mensaje pone también de manifiesto la admiración que despertaba entre atletas mucho más jóvenes.
«Como atleta ya veterano fuiste la admiración por tus logros y para muchos de nosotros era un honor compartir alguna carrera en tu compañía si las fuerzas nos acompañaban para poder seguir a tu lado».
Pero, una vez más, los méritos deportivos quedan en segundo plano cuando llega el momento de recordar a la persona.
«Como persona, todo elogio se quedaría pequeño y solo basta recordar el cariño y noble amistad que sentíamos por ti», continúa esta emotiva despedida.
El mensaje concluye con unas palabras que reflejan el profundo sentimiento de pérdida que recorre estos días el atletismo albaceteño.
«Cuesta mucho hacerse a la idea de tu partida, pero siempre estarás en nuestro recuerdo y, sobre todo, cuando comience una carrera como aquellas tantas que compartimos durante años, nuestro pensamiento y nuestro corazón te dedicarán el esfuerzo con la emoción y el cariño que tú mereces».
Otros corredores han querido recordar su particular sentido del humor, uno de esos rasgos que lo convertían en una presencia imprescindible antes y después de cada competición.
«Un hombre genial con sus chascarrillos en los corrillos antes y después de las carreras. Sigue disfrutando de las carreras entre las estrellas», expresa otro compañero.
«Gracias por tanto, Pepe. Vuela como siempre lo hiciste en cada carrera», puede leerse en otro de los mensajes.
También hay quienes resumen su recuerdo poniendo el acento en la alegría que transmitía a quienes tenían la suerte de compartir tiempo con él.
«Grandísima persona. Todos los que hemos corrido a tu lado hemos disfrutado de ese espíritu envidiable y esa alegría que contagiabas. Hoy se va una bella persona que hizo de este mundo un mundo mejor».
Son palabras que, más allá de cualquier homenaje institucional, constituyen probablemente el reconocimiento más hermoso que puede recibir una persona: haber hecho felices a quienes compartieron una parte de su vida con ella.

Una vida de esfuerzo y un reconocimiento que llegó desde el corazón
Pepe Llorens fue durante años una de las figuras más reconocibles del Circuito Provincial de Carreras Populares de Albacete. Su perseverancia, su capacidad de superación y su cercanía lo convirtieron en un referente para corredores de todas las edades.
Uno de los episodios que mejor reflejan ese cariño colectivo tuvo lugar en julio de 2022, durante el XL Cross Antonio Amorós de Caudete.
A punto de cumplir 84 años, Pepe regresó a la competición después de superar una lesión y las dificultades derivadas de la pandemia. Aquella jornada recibió una emocionada ovación de los participantes, tuvo el honor de realizar el disparo de salida y fue distinguido por el Club Antonio Amorós con una placa conmemorativa.
Fue una de esas jornadas en las que el resultado deportivo quedó completamente eclipsado por el reconocimiento a una persona que había entregado una parte importante de su vida al atletismo popular.
Porque Llorens había demostrado algo que trasciende cualquier marca: que la pasión por el deporte no entiende de edades y que el entusiasmo puede mantenerse intacto durante toda una vida.
Dos familias y un legado que permanecerá para siempre
Especialmente conmovedora ha sido también la despedida que su hijo le ha dedicado públicamente, recordando que Pepe tenía dos grandes familias: la suya propia y aquella que había encontrado gracias al deporte.
Una reflexión que permite entender la magnitud de su pérdida.
Porque aquellos cientos de carreras no fueron únicamente competiciones. Fueron madrugones compartidos, viajes por las carreteras de la provincia, conversaciones antes del pistoletazo de salida, abrazos al cruzar la meta y amistades que permanecieron mucho después de guardar las zapatillas.
Pepe Llorens pertenecía a una generación de deportistas que entendían el atletismo como una celebración de la vida. Una oportunidad para encontrarse con los demás, mantenerse activo, superar dificultades y disfrutar de las pequeñas cosas.
Y lo hizo siempre con una sencillez admirable.
Su legado permanecerá en Caudete, en el Circuito Provincial y en la memoria de centenares de corredores que aprendieron de él que el compañerismo vale más que cualquier trofeo y que una palabra amable puede dejar una huella mucho más profunda que una victoria.
Hoy el atletismo popular de Albacete es un poco más huérfano. Falta uno de esos corredores que daban sentido a las carreras, que hacían grandes las pruebas más pequeñas y que convertían a los rivales en amigos.
Habrá nuevas carreras, nuevas salidas, nuevas metas y nuevos campeones. Pero algunas ausencias serán imposibles de cubrir.
Pepe Llorens ha cruzado su última meta, pero su recuerdo seguirá corriendo para siempre por los caminos de Albacete.
Descanse en paz, Pepe. Y gracias por tantos kilómetros de vida compartida.


