El despido de un gerente de área de Burger King que utilizó documentación elaborada por él mismo en su procedimiento de divorcio ha terminado en el Tribunal Supremo. El trabajador presentó ante la Justicia un certificado con membrete y sello de la compañía en el que se hacía constar que disfrutaba de flexibilidad horaria, un elemento que podía tener relevancia en la discusión sobre la custodia y el régimen de visitas de sus dos hijas.
Burger King descubrió posteriormente lo ocurrido y decidió despedirlo por incumplimiento de órdenes, fraude, deslealtad y abuso de confianza. Sin embargo, el conflicto laboral dio varios giros en los tribunales hasta que apareció una circunstancia especialmente relevante: el empleado terminó siendo condenado penalmente por falsificar dos certificados laborales vinculados al mismo procedimiento familiar.
Un certificado de Burger King para el juicio de divorcio
El trabajador prestaba servicios para Burger King desde mayo de 2018 como gerente de área y percibía un salario bruto mensual de 2.238,98 euros, con las pagas extraordinarias incluidas.
En el contexto de su procedimiento de divorcio, en el que inicialmente se había atribuido la guarda y custodia de sus hijas a su entonces esposa con un régimen de visitas para él, presentó ante el juzgado un documento que había elaborado personalmente y sin conocimiento de Burger King.
En aquel certificado aparecía el nombre de Burger King Spain y se hacía constar que el empleado disponía de flexibilidad horaria en su puesto de trabajo. El documento estaba acompañado por el sello de la empresa.
La normativa interna de Burger King establecía, sin embargo, otro procedimiento. El gerente no estaba autorizado para emitir este tipo de certificados por sí mismo y, cuando un trabajador necesitaba uno, debía solicitarlo por correo electrónico al departamento correspondiente de Relaciones Laborales.
Su exmujer comunicó lo ocurrido a Burger King
La compañía tuvo conocimiento del certificado después de que la exmujer del gerente informara a Relaciones Laborales de que aquel documento de Burger King había sido presentado durante el procedimiento judicial.
Cuando la empresa preguntó al trabajador, este confirmó que había presentado el certificado y terminó remitiendo una copia a Burger King. La compañía le comunicó ese mismo día su despido disciplinario.
El trabajador acudió entonces a los tribunales. En primera instancia, el Juzgado de lo Social dio la razón a Burger King y declaró que el despido era procedente.
El resultado cambió posteriormente ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid.
De despido procedente a 9.109 euros o readmisión
El TSJ madrileño consideró que el despido debía ser declarado improcedente. Su razonamiento partía de que, en aquel momento, no se había demostrado que fuera falsa la afirmación incluida en el certificado sobre la flexibilidad horaria del gerente.
La consecuencia para Burger King era optar entre readmitir al trabajador, abonándole los salarios correspondientes, o pagarle una indemnización de 9.109,24 euros.
La empresa decidió llevar el asunto al Tribunal Supremo. Y durante la tramitación del recurso apareció una resolución judicial que alteraba sustancialmente el escenario en el que se había juzgado inicialmente el despido.
Una condena penal por dos certificados falsificados
Un juzgado penal condenó posteriormente al gerente por la falsificación de dos documentos laborales atribuidos a Burger King.
Uno de ellos incorporaba el sello de la compañía y la firma atribuida a la directora de Recursos Humanos y certificaba la flexibilidad horaria del trabajador. También existía un segundo certificado utilizado en el mismo procedimiento familiar.
La sentencia penal consideró probado que los documentos habían sido falsificados y que se utilizaron en el procedimiento de divorcio con la finalidad de obtener la custodia o un régimen de visitas más amplio respecto a las hijas.
El trabajador fue condenado por falsedad en documento privado a seis meses de prisión, además de la correspondiente inhabilitación para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena.
El Supremo no declara ahora procedente el despido
La aparición de esta condena penal es fundamental, pero el Tribunal Supremo introduce un matiz importante. El Alto Tribunal no declara directamente que el despido de Burger King fuera procedente.
Lo que hace es considerar que la sentencia penal firme contiene hechos que no estaban disponibles cuando se resolvió inicialmente el procedimiento laboral y que pueden resultar decisivos para determinar si existió realmente una transgresión de la buena fe contractual suficientemente grave para justificar el despido.
El Supremo tampoco puede realizar directamente una nueva valoración completa de esa prueba como si actuara en primera instancia. Por ello, decide anular las actuaciones desde la sentencia inicial y ordenar que el asunto vuelva al juzgado.
El despido tendrá que juzgarse otra vez
El Juzgado de lo Social deberá ahora incorporar formalmente la sentencia penal, dar oportunidad a las partes para formular sus alegaciones y dictar una nueva resolución teniendo en cuenta todo el material existente.
Eso significa que queda sin efecto, por el momento, el resultado que había declarado improcedente el despido y reconocido al gerente la posibilidad de obtener 9.109,24 euros o ser readmitido.
El nuevo pronunciamiento tendrá que valorar un elemento que no estaba presente en el primer juicio laboral: existe ya una condena penal firme que considera falsificados los certificados de Burger King utilizados en el procedimiento de divorcio.
La resolución del Tribunal Supremo es del 15 de septiembre de 2026 y devuelve así el conflicto al punto de partida judicial, pero con una prueba nueva de enorme relevancia que deberá ser tenida en cuenta para decidir definitivamente si Burger King podía despedir al gerente por lo sucedido.


