La mortalidad ha aumentado en Albacete durante los nueve primeros meses de 2026. Los datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), dependiente del Instituto de Salud Carlos III, reflejan que entre enero y septiembre se produjeron 3.201 fallecimientos, frente a los 3.037 registrados durante el mismo periodo de 2025. Esto supone 164 defunciones adicionales y un incremento interanual del 5,4 %, según el análisis realizado por El Digital de Albacete a partir de las tablas del organismo público.
Sin embargo, el dato más llamativo aparece al comparar las defunciones registradas con las que el modelo estadístico considera esperables. Mientras que durante los primeros nueve meses de 2025 el exceso acumulado de mortalidad fue de apenas 12 fallecimientos, en el mismo periodo de 2026 ascendió a 194, lo que supone una diferencia de 182 muertes entre ambos ejercicios.
Estos resultados muestran un cambio significativo en la evolución de la mortalidad. En 2025, el número de defunciones se mantuvo relativamente próximo a los valores previstos por el sistema, mientras que en 2026 las desviaciones positivas han sido considerablemente superiores, especialmente durante determinados meses del año.
Septiembre registra 53 fallecimientos más que un año antes
El análisis mensual permite identificar diferencias importantes entre ambos ejercicios. Septiembre presenta el mayor incremento interanual, al pasar de 299 defunciones en 2025 a 352 en 2026. Se trata de 53 fallecimientos adicionales, equivalentes a un incremento del 17,7 % respecto al mismo mes del año anterior.
Enero también destaca entre los meses con mayores diferencias. En 2025 se registraron 398 fallecimientos, mientras que en 2026 la cifra ascendió a 445, lo que supone 47 muertes más. Mayo experimentó igualmente un aumento considerable, pasando de 306 a 344 defunciones, con 38 fallecimientos adicionales.
Por el contrario, no todos los meses registraron incrementos. Junio terminó con 25 muertes menos que en 2025, mientras que agosto contabilizó diez menos y marzo presentó una reducción de dos fallecimientos. Estas diferencias ponen de manifiesto que el aumento de la mortalidad no se ha distribuido de manera uniforme a lo largo del año.
Enero concentra el mayor exceso de mortalidad
Una de las conclusiones más relevantes aparece al examinar los fallecimientos por encima de los niveles esperados. Durante enero de 2026 se contabilizaron 445 muertes frente a las 367 estimadas por MoMo, con un exceso de 78 fallecimientos.
La diferencia es considerable respecto a enero de 2025, cuando el sistema registró un exceso de 31 defunciones. Por tanto, el primer mes de 2026 no solo presentó más fallecimientos que el año anterior, sino que también experimentó una desviación mucho más acusada respecto a la mortalidad considerada habitual.
Febrero también mostró un incremento del exceso, que pasó de 18 fallecimientos en 2025 a 46 en 2026. Septiembre, por su parte, registró un exceso de 46 muertes en 2026, cuando en el mismo mes de 2025 se habían contabilizado nueve fallecimientos menos de los esperados.
De este modo, enero, febrero y septiembre concentran las principales desviaciones positivas del periodo analizado. Los tres meses acumulan un exceso de 170 defunciones en 2026, aunque parte de este incremento queda compensado por otros meses con cifras inferiores a las previstas.
El verano presenta un comportamiento diferente
Los registros correspondientes a los meses centrales del verano ofrecen otra comparación de interés. Durante julio y agosto de 2025 se produjeron conjuntamente 660 fallecimientos, mientras que en esos mismos meses de 2026 se contabilizaron 677. La diferencia asciende a 17 muertes adicionales, un incremento sensiblemente inferior al observado en otros periodos del año.
En cuanto al exceso de mortalidad por todas las causas, julio y agosto de 2025 acumularon cinco defunciones por encima de las esperadas, mientras que en 2026 ese saldo ascendió a 25.
No obstante, el sistema MoMo también incorpora una estimación específica de las defunciones atribuibles a las temperaturas, que no debe confundirse con el exceso general de mortalidad. Entre enero y septiembre, este indicador pasó de 58 fallecimientos estimados en 2025 a 46 en 2026, aunque su distribución mensual presenta diferencias importantes entre ambos ejercicios.
Por tanto, los datos no permiten atribuir el incremento de la mortalidad general a las temperaturas, a una enfermedad concreta o a cualquier otra causa sin incorporar información epidemiológica adicional.
Qué significa el exceso de mortalidad
MoMo es un sistema desarrollado por el Instituto de Salud Carlos III que analiza las defunciones por todas las causas y las compara con los valores esperados mediante modelos estadísticos. Su finalidad es identificar desviaciones de la mortalidad habitual que puedan resultar relevantes para la vigilancia de la salud pública.
El exceso de mortalidad no equivale necesariamente a muertes provocadas por una enfermedad, una circunstancia meteorológica o un episodio sanitario determinado. Se trata de una diferencia estadística entre los fallecimientos observados y las estimaciones elaboradas a partir del comportamiento histórico de la mortalidad.
Con estas consideraciones, la comparación de los dos ejercicios deja un resultado relevante: Albacete registra 164 defunciones más en los nueve primeros meses de 2026 y un incremento notable del exceso de mortalidad estimado, que pasa de 12 fallecimientos en 2025 a 194 en 2026.


