Hay derrotas que duelen por el resultado, otras por la forma y algunas, como la sufrida este sábado por el Albacete Balompié en El Molinón, por ambas cosas. El conjunto manchego volvió a perder (2-1) después de acariciar un empate que había perseguido durante buena parte del encuentro y que Jesús Vallejo consiguió materializar en el minuto 85. Cuando parecía que los de Joseba Etxeberría iban a encontrar un pequeño alivio a su dramática situación deportiva, César Gelabert apareció en el 95 para firmar la victoria del Sporting de Gijón y devolver al Alba a una realidad que empieza a resultar desesperante. El equipo sigue sin conocer el triunfo después de diez jornadas y permanece hundido en el último puesto de la clasificación.
Y eso que el Albacete ofreció en Asturias una versión bastante más reconocible que la exhibida una semana antes en Valladolid. Hubo orden, actitud, mayor intensidad y voluntad de competir. También hubo errores, demasiadas imprecisiones y una alarmante incapacidad para proteger un resultado favorable, aunque fuera un empate, cuando el partido entraba en sus últimos suspiros. El Alba mejoró, pero volvió a perder. Y a estas alturas de la temporada, las buenas sensaciones sirven de poco cuando la clasificación refleja un único punto de 30 posibles.
Para afrontar el compromiso en El Molinón, Joseba Etxeberría apostó por un once titular formado por Diego Mariño bajo palos; Carlos Neva, Lluís López y Jesús Vallejo en el eje de la defensa; Dani Bernabéu y José Corpas en los carriles, con Sergio Ortuño y Antonio Pacheco en el centro del campo; Víctor San Bartolomé en la mediapunta y Víctor Valverde da Silva y Álex Rubio como referencias ofensivas. Una alineación con la que el técnico vasco buscaba dotar al Albacete de mayor solidez defensiva, recuperar el control del centro del campo y ofrecer una imagen muy diferente a la mostrada en la contundente derrota sufrida una semana antes en Valladolid.
El Alba comenzó mejor, pero volvió a recibir el primer golpe
Bajo una lluvia que caía con fuerza sobre El Molinón, el conjunto manchego saltó al terreno de juego con las ideas claras. Etxeberría había dispuesto un equipo bien organizado, con la intención de cerrar espacios, controlar el centro del campo y asumir cierto protagonismo con el balón. Nada que ver con la imagen de absoluta fragilidad que había ofrecido siete días antes en el José Zorrilla, donde el Valladolid le había endosado cinco goles.
Durante los primeros diez minutos, el Albacete pareció sentirse cómodo sobre el césped asturiano. Sin embargo, la primera ocasión verdaderamente peligrosa correspondió al Sporting, con un remate de Alejo Sarco que terminó marchándose fuera. Era el primer aviso de un equipo local que, sin necesidad de dominar el encuentro, acabaría encontrando el camino hacia la portería de Diego Mariño.
El golpe llegó en el minuto 17 y fue tan espectacular en su ejecución como desesperante por la forma en la que se originó. Una pérdida de Carlos Neva en la banda abrió la puerta al ataque sportinguista. La defensa manchega volvió a pecar de falta de contundencia, Bernabéu tampoco acertó a encimar al rival y Alejo Sarco aprovechó las facilidades para colocar un precioso disparo en la escuadra de la portería defendida por Mariño. Un gol de bellísima factura que dejó al Alba nuevamente por detrás en el marcador.
Resultaba difícil encontrar una explicación futbolística a semejante castigo después del prometedor comienzo visitante. Pero así está siendo la temporada del Albacete: cada error parece convertirse en una condena y cada golpe obliga a empezar de nuevo. El Sporting se vino arriba durante algunos minutos, mientras los fantasmas de las jornadas anteriores amenazaban con regresar a la cabeza de los futbolistas blancos.
Afortunadamente para los intereses manchegos, aquel arreón local fue perdiendo intensidad. El encuentro entró entonces en una fase de imprecisiones, interrupciones y escaso fútbol, sin un dominador definido ni ocasiones que justificaran demasiado entusiasmo. Entre la lluvia, los errores de unos y otros y la falta de continuidad en el juego, la primera mitad se consumió sin que el Albacete encontrara argumentos suficientes para devolver la igualdad al marcador.
Agus Medina cambia la cara del Albacete y el VAR rechaza un penalti
Etxeberría movió ficha durante el descanso. Álex Rubio se quedó en el vestuario y Higinio Marín saltó al terreno de juego para ofrecer una referencia ofensiva distinta. Sin embargo, el comienzo de la segunda mitad no trajo consigo una transformación inmediata. El partido seguía discurriendo entre la falta de claridad de los manchegos y la comodidad de un Sporting que administraba su ventaja sin demasiados sobresaltos.
En el minuto 56 llegó otro movimiento que terminaría siendo importante. Víctor San Bartolomé abandonó el terreno de juego y dejó su sitio a Agus Medina, cuya entrada dio mayor dinamismo y profundidad al juego del Albacete. El equipo comenzó a ganar presencia en campo contrario y a encontrar algunas conexiones que habían brillado por su ausencia durante buena parte del encuentro.
La polémica apareció en el minuto 63. Higinio trataba de controlar un balón dentro del área del Sporting cuando se produjo una acción con una mano de un futbolista local. Los jugadores del Albacete reclamaron penalti, pero el colegiado no señaló la pena máxima y el VAR, tras revisar la jugada, tampoco consideró que existieran motivos para concederla. Las protestas manchegas quedaron sin premio y el encuentro continuó con el 1-0 en el marcador.
Lejos de venirse abajo, el Alba dio un paso adelante. La presencia de Agus Medina se hacía notar cada vez más y los de Etxeberría empezaban a discutirle al Sporting el control del encuentro. No sobraban las ocasiones, pero sí comenzaba a percibirse una mayor determinación en los visitantes ante un rival que retrocedía metros y se refugiaba progresivamente cerca de su área.
El técnico vasco decidió asumir más riesgos. En el minuto 73 retiró a Bernabéu para dar entrada a Mario Soberón y, cuatro minutos después, sustituyó a Antonio Pacheco por Javi Villar. El mensaje era evidente: el Albacete no podía marcharse de Gijón con otra derrota sin intentar hasta el final cambiar el resultado.
El Sporting, mientras tanto, parecía conformarse con conservar su mínima ventaja. Los locales fueron dando pasos hacia atrás ante la creciente desesperación de una afición que veía cómo su equipo cedía terreno frente al colista. El Albacete avanzaba con más corazón que cabeza, aunque tampoco conseguía transformar esa mayor presencia ofensiva en oportunidades claras.
Vallejo desata la esperanza con un gol de cabeza en el minuto 85
La primera gran ocasión manchega de la recta final llegó en el minuto 82. Víctor Valverde protagonizó una buena acción por la banda izquierda, se internó con decisión y terminó enviando su disparo por encima de la portería defendida por Rubén Yáñez. Fue una de las mejores aproximaciones del Albacete, que por entonces ya había encerrado al Sporting en su campo y buscaba desesperadamente una oportunidad para igualar el partido. Y esa oportunidad acabó llegando.
Corría el minuto 85 cuando Víctor Valverde colocó un centro desde la banda izquierda y Jesús Vallejo apareció para conectar un magnífico remate de cabeza que terminó en el fondo de las mallas. El exjugador del Real Madrid culminaba la insistencia visitante y firmaba un empate que, por lo visto durante la segunda mitad, resultaba merecido.
Vallejo corrió a celebrarlo con el banquillo. Lo hizo con una intensidad que quizá habría parecido desproporcionada en cualquier otra circunstancia, pero que tenía todo el sentido del mundo en el contexto actual del Albacete. Porque cuando un equipo acumula semejante racha de resultados, un gol puede convertirse en una liberación y un empate fuera de casa puede sentirse casi como una victoria.
Durante unos minutos, El Molinón fue testigo de algo que los aficionados manchegos llevaban demasiado tiempo esperando: un equipo capaz de reaccionar a la adversidad, levantarse después de recibir un gol y encontrar recompensa a su esfuerzo. No era una victoria, pero sí parecía un pequeño paso para empezar a salir de una dinámica devastadora.
Gelabert sentencia en el 95 y devuelve al Alba a su pesadilla
Pero el fútbol tenía reservado un último episodio de crueldad para los manchegos.
Cuando el encuentro agonizaba y todo apuntaba a un reparto de puntos, César Gelabert apareció en el minuto 95 para rematar de cabeza y establecer el definitivo 2-1. La acción volvió a dejar en evidencia los problemas defensivos del Albacete, esta vez con un error de marcaje de Agus Medina que permitió al futbolista del Sporting conectar el testarazo decisivo.
Fue un mazazo de enormes proporciones. Apenas diez minutos después de haber celebrado un empate que parecía abrir una pequeña ventana a la esperanza, el conjunto manchego volvía a encontrarse con las manos vacías. Todo el esfuerzo realizado durante la segunda mitad, la reacción colectiva y el acierto de Vallejo quedaban sepultados por una nueva acción defensiva mal resuelta.
El pitido final confirmó otra derrota y prolongó una racha que empieza a adquirir dimensiones muy preocupantes. Diez jornadas, nueve derrotas, un empate y ninguna victoria. Un punto de 30 posibles. Es el durísimo balance de un Albacete que sigue sin encontrar la manera de detener su caída, ni siquiera después del relevo en el banquillo.
Es cierto que el equipo de Etxeberría ofreció una imagen mejor que en Valladolid. También lo es que mereció al menos el empate por su insistencia en la recta final. Pero la Segunda División no concede puntos por merecimientos y el conjunto manchego continúa pagando un precio altísimo por sus errores.
El Albacete salió de El Molinón habiendo demostrado que todavía tiene capacidad para competir y reaccionar. Sin embargo, también volvió a confirmar que sigue siendo incapaz de sostener sus esfuerzos hasta el último segundo. Y esa combinación, con la clasificación cada vez más comprometida, amenaza con convertir la temporada en una pesadilla de consecuencias deportivas muy graves.
En Gijón, el Alba estuvo a punto de llevarse un punto. Diez minutos después de tocar la esperanza, volvió a quedarse sin nada.
Ficha técnica
Real Sporting de Gijón (2): Rubén Yáñez; Guille Rosas, Gularte, Jorge Sáenz, Andrés Cuenca; Manu Rodríguez, Álex Corredera, César Gelabert, Gaspar Campos, Enol Prendes y Alejo Sarco.
Albacete Balompié (1): Diego Mariño; José Corpas, Dani Bernabéu, Carlos Neva, Lluís López, Jesús Vallejo, Sergio Ortuño, Antonio Pacheco, Víctor San Bartolomé, Víctor Valverde y Álex Rubio.
Cambios del Albacete: Higinio por Álex Rubio (46′), Agus Medina por San Bartolomé (56′), Mario Soberón por Bernabéu (73′) y Javi Villar por Pacheco (77′).
Goles: 1-0, Alejo Sarco (17′); 1-1, Jesús Vallejo (85′); 2-1, César Gelabert (95′).
Árbitro: Alejandro Morilla Turrión, del Comité Navarro. VAR: Guillermo Cuadra Fernández.
Estadio: El Molinón-Enrique Castro «Quini», Gijón.
Competición: Jornada 10 de LaLiga Hypermotion, sábado 17 de octubre de 2026.




























































































