En el entorno del embalse del Cenajo, muy cerca del límite entre las provincias de Albacete y Murcia, existe una explotación minera que lleva décadas extrayendo un material tan singular como desconocido para buena parte de la población. Se trata de la mina Tío Lucas, situada en el término municipal de Hellín, donde la Compañía Española de Kieselguhr (CEKESA) obtiene diatomita, una roca de origen natural formada por restos microscópicos de algas que vivieron hace millones de años y que actualmente se utiliza en diferentes industrias.
La explotación, cuya concesión original fue publicada en el Boletín Oficial del Estado en 1971, afronta ahora una nueva fase administrativa relacionada con su continuidad. La Junta de Castilla-La Mancha ha sometido a información pública el plan de restauración y su propuesta de autorización, dentro del procedimiento de prórroga de la concesión minera. El expediente, al que ha tenido acceso El Digital de Albacete, permite conocer las dimensiones de la actividad, sus previsiones económicas y las medidas previstas para recuperar los terrenos afectados.
Entre los datos más destacados figura una producción bruta estimada de 20.000 toneladas anuales, de las cuales aproximadamente 12.000 serían comercializables. La documentación técnica presentada por la empresa calcula un precio medio de venta de unos 140 euros por tonelada de mineral procesado, lo que supondría unas ventas anuales estimadas de 1,68 millones de euros. Estas cifras corresponden a las previsiones del proyecto elaborado en 2023 y no constituyen una certificación de la producción o facturación real de la compañía en 2026.
Un mineral de millones de años que se utiliza en pinturas y piensos
La mina Tío Lucas está especializada en la extracción de tierra de diatomeas, también denominada diatomita o kieselguhr. Este material se forma por la acumulación y transformación geológica de los restos silíceos de diatomeas, unos organismos acuáticos microscópicos que poseen estructuras externas ricas en sílice.
A lo largo de millones de años, estos restos pueden acumularse y originar depósitos sedimentarios que, tras su extracción y tratamiento, se convierten en una materia prima con aplicaciones industriales.
La documentación de CEKESA explica que la diatomita obtenida en Hellín se comercializa principalmente para la industria de los piensos, las pinturas y los productos absorbentes, entre otros destinos. Sus características físicas, especialmente la porosidad y su composición silícea, permiten aprovecharla en distintos procesos de fabricación y filtración.
El mineral se extrae a cielo abierto mediante maquinaria pesada, principalmente excavadoras y bulldozers, que trabajan sobre los frentes de la cantera. Posteriormente, el material es transportado a una planta de tratamiento de la propia compañía situada en las proximidades de la explotación.
El proyecto descarta, en principio, la necesidad de utilizar explosivos para arrancar el mineral, ya que las características del yacimiento permiten su extracción mediante procedimientos mecánicos.
La singularidad de esta materia prima también tiene una curiosa vinculación histórica con Alfred Nobel, quien utilizó tierra de diatomeas como material absorbente para estabilizar nitroglicerina durante el desarrollo de la dinamita. Aquella aplicación histórica no significa que la explotación de Hellín fabrique explosivos, sino que permite comprender la importancia industrial que ha tenido este mineral.
Una explotación con 300 hectáreas de concesión y actividad junto al río Segura
La documentación técnica sitúa la explotación aproximadamente a 14,5 kilómetros al sur de Hellín, en el paraje del Cenajo, a unos ocho kilómetros de Mingogil y a unos siete de Las Minas.
Aunque la concesión minera histórica comprende unas 300 hectáreas, la superficie destinada a las labores extractivas descritas en el proyecto de 2023 es considerablemente menor, con unas 23,15 hectáreas distribuidas entre dos zonas de trabajo.
Ambas se encuentran separadas por la Rambla Sorda, que desemboca en el río Segura y atraviesa este entorno próximo al límite provincial con Murcia. La zona 1 corresponde al área tradicional de explotación, mientras que la zona 2 fue reactivada alrededor de 2014 sobre antiguos frentes extractivos.
El plan técnico contempla una explotación mediante bancos escalonados, generalmente de unos diez metros de altura, desde los que se extrae el mineral para su posterior traslado y procesamiento.
La memoria de 2023 también calculaba unas reservas brutas de diatomita de aproximadamente seis millones de metros cúbicos en las dos zonas extractivas. Sin embargo, el volumen proyectado para su aprovechamiento durante el horizonte de trabajo era sensiblemente inferior, condicionado por las previsiones comerciales y las limitaciones técnicas y ambientales.
Más de 25 hectáreas de terreno deberán ser restauradas
Uno de los aspectos más relevantes del nuevo procedimiento es la recuperación ambiental de los terrenos afectados por la actividad minera.
La propuesta administrativa sometida a información pública en octubre de 2026 establece que la superficie total objeto de restauración asciende a 253.660,35 metros cuadrados, equivalentes a 25,37 hectáreas.
El proyecto contempla una restauración progresiva, de manera que los terrenos puedan recuperarse conforme avancen las labores extractivas y se agoten los diferentes frentes de explotación.
Entre las actuaciones previstas se encuentran la reducción de la pendiente de los taludes, la recuperación de suelos y la plantación de especies vegetales autóctonas que permitan integrar las superficies afectadas en el paisaje.
La propuesta contempla una densidad aproximada de 800 plantas por hectárea y especies propias del entorno, como pino carrasco, lentisco, enebro, romero, tomillo y esparto.
La Administración establece que la restauración no podrá considerarse finalizada hasta que los terrenos afectados alcancen una cubierta vegetal del 80%. Además, deberán mantenerse las plantaciones durante al menos tres años, incluyendo los riegos de apoyo y la sustitución de los ejemplares que no prosperen.
El proyecto también recuperará un antiguo hueco minero
Otra de las particularidades del expediente es que las labores de restauración no se limitan exclusivamente a los frentes actuales de Tío Lucas.
La documentación contempla aprovechar parte de los materiales sobrantes de la explotación para rellenar un antiguo hueco minero conocido como Mina Volcán, situado en las proximidades de la zona 2.
El plan estima que aproximadamente el 40% del material extraído corresponde a estériles no comercializables, lo que supone alrededor de 8.000 toneladas anuales según las previsiones de producción del proyecto.
Estos materiales, clasificados como inertes, podrán reutilizarse en las labores de recuperación ambiental, principalmente para rellenar huecos, suavizar pendientes y acondicionar las superficies.
El antiguo hueco Mina Volcán presenta una capacidad estimada de unos 115.000 metros cúbicos. Su restauración mediante materiales procedentes de la propia cantera constituye una de las actuaciones contempladas para recuperar el entorno.
El procedimiento también establece condiciones relacionadas con la gestión de los materiales sobrantes y la protección de las aguas, especialmente por la proximidad de ramblas que desembocan en el río Segura.
Una garantía de más de medio millón de euros
La documentación administrativa revela igualmente las garantías económicas exigidas para asegurar la restauración de los terrenos.
La Junta establece una garantía financiera total de 510.096,72 euros. La propuesta recoge que CEKESA ya tenía constituida una garantía de 139.181 euros y que debía completar otros 370.915,72 euros.
La Administración admite el fraccionamiento de esta cantidad pendiente, mediante aportaciones de 24.727,71 euros cada dos años. El expediente confirma que la compañía presentó una primera garantía adicional por ese importe en julio de 2026.
El procedimiento también incorpora controles ambientales sobre las labores de recuperación del terreno, que deberán desarrollarse bajo las condiciones establecidas por los organismos competentes.
Con este nuevo paso, CEKESA busca avanzar en las condiciones necesarias para la continuidad de una explotación singular de la provincia de Albacete, dedicada a obtener una roca formada por restos de organismos microscópicos que, millones de años después, sigue teniendo aplicaciones en la industria moderna.


