Este sábado, 10 de octubre de 2026, se cumplen exactamente diecinueve años de la desaparición de Mari Cielo Cañavate Valverde, una vecina de Hellín (Albacete) que salió de su domicilio una mañana de 2007 y nunca regresó. Tenía 36 años, era madre de dos hijos menores de edad y mantenía una relación sentimental que acabaría ocupando un lugar central en la investigación policial y en el posterior procedimiento judicial. Casi dos décadas después, sus familiares siguen sin conocer qué ocurrió aquella mañana y, sobre todo, dónde se encuentra.
La desaparición de Mari Cielo se convirtió en uno de los casos más conocidos de la provincia de Albacete. Durante estos diecinueve años se han realizado búsquedas en pozos, simas, fincas y zonas rurales, se ha investigado a su entorno más cercano y se ha celebrado un juicio por homicidio que terminó inicialmente con una condena de quince años de prisión. Sin embargo, aquella sentencia fue anulada posteriormente por el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, cuya decisión fue confirmada por el Tribunal Supremo. El acusado quedó definitivamente absuelto y el paradero de Mari Cielo continúa siendo una incógnita.
La mañana en la que Mari Cielo desapareció después de llevar a su hijo al colegio
Todo comenzó el miércoles 10 de octubre de 2007, una jornada que transcurría aparentemente con normalidad para la familia Cañavate. Aquella mañana, Mari Cielo acompañó a su hijo pequeño al colegio público Isabel la Católica de Hellín, una actividad que formaba parte de sus obligaciones habituales. También se encontraba allí su hermana Rosa, con quien mantuvo una conversación que adquiriría una enorme importancia después de que se perdiera su rastro.
Según ha relatado Rosa Cañavate en distintas entrevistas, su hermana le comentó que aquella mañana tenía previsto encontrarse con el hombre con el que mantenía una relación sentimental, un vecino de Pozohondo, municipio situado a unos treinta kilómetros de Hellín. Ambas habían quedado para volver a verse por la tarde, realizar unas compras y cenar juntas. Nada en aquella conversación hacía pensar que Mari Cielo estuviera planeando abandonar su vida o dejar de atender a sus hijos.
Después de dejar al pequeño en el colegio, Mari Cielo regresó hacia su domicilio y estacionó su vehículo en las inmediaciones. A partir de ese momento, su familia dejó de tener noticias de ella. La preocupación comenzó cuando llegó la hora de recoger al niño y su madre no apareció, una ausencia que sus allegados consideraron completamente anormal porque nunca había dejado de cumplir con aquella responsabilidad sin avisar.
Los familiares trataron de localizarla mediante llamadas a su teléfono móvil, pero el aparato estaba apagado y nadie conseguía comunicarse con ella. Ante la posibilidad de que hubiera sufrido algún problema de salud, especialmente porque padecía asma, acudieron a su domicilio para comprobar si se encontraba en el interior. La preocupación fue aumentando hasta el punto de que solicitaron la presencia de los bomberos para acceder a la vivienda y terminaron entrando después de romper un cristal.
Sin embargo, Mari Cielo no estaba en casa y tampoco encontraron una explicación que justificara su ausencia. Lo que inicialmente podía parecer un retraso se transformó en una situación angustiosa que llevaría a la familia a denunciar su desaparición y a iniciar una búsqueda que se prolongaría durante años.
Una relación sentimental marcada por los conflictos
La investigación policial se centró especialmente en la relación que Mari Cielo mantenía con un hombre aproximadamente veinte años mayor que ella, residente en Pozohondo, casado y con familia. Mari Cielo estaba separada del padre de sus dos hijos y había comenzado aquella relación alrededor de 2004, aunque, según sus familiares, la situación sentimental se había complicado progresivamente.
Los allegados de la desaparecida explicaron durante el procedimiento que Mari Cielo deseaba que aquel hombre pusiera fin a su matrimonio para poder mantener una relación estable. Sin embargo, esa decisión no llegaba y las diferencias entre ambos habían provocado enfrentamientos. La familia sostuvo que, durante los días anteriores a su desaparición, Mari Cielo había expresado su intención de romper definitivamente la relación y que se encontraba preocupada por la actitud de su pareja.
Entre los testimonios más recordados figura el de su padre, Antonio Cañavate, quien relató que su hija le había pedido cambiar la cerradura de la vivienda ante el temor que sentía. También contó que Mari Cielo llegó a preguntarle si la buscaría en caso de desaparecer, unas palabras que, tras perderse su rastro, adquirieron un significado especialmente doloroso para toda la familia.
Los familiares también describieron presuntas amenazas y episodios conflictivos relacionados con aquella relación sentimental. Estas manifestaciones formaron parte de los antecedentes examinados durante la investigación, aunque no pueden considerarse hechos penalmente acreditados mediante una condena firme. La relación entre Mari Cielo y el hombre investigado acabaría siendo uno de los elementos sobre los que se construyó la acusación por homicidio.
Los testigos que situaron a Mari Cielo dentro de un todoterreno
Uno de los aspectos más relevantes del caso fueron las declaraciones de varios testigos que afirmaron haber visto a Mari Cielo después de que dejara a su hijo en el colegio. Un albañil que trabajaba en una obra próxima a su domicilio declaró haber observado, aproximadamente entre las 9.45 y las 10.00 horas, a una mujer a la que identificó como Mari Cielo en el interior de un vehículo todoterreno similar al que conducía el hombre con el que mantenía una relación.
El testigo aseguró que había llegado a cruzar la mirada con la mujer mientras esta se encontraba dentro del automóvil. Su declaración adquirió una especial relevancia porque situaba a la desaparecida en compañía de quien posteriormente sería investigado y permitía reconstruir parte de sus movimientos durante aquella mañana.
La investigación también incorporó las declaraciones de otros dos testigos que aseguraron haber visto un todoterreno de características coincidentes en una glorieta próxima a Pozohondo. En el vehículo viajaba una mujer rubia cuya apariencia se correspondía con la de Mari Cielo, según describieron. Aquella glorieta daba acceso a una carretera que conducía hacia una finca relacionada con el hombre investigado, una circunstancia que también fue examinada por los investigadores.
La coincidencia temporal de aquellos testimonios resultó importante para la acusación, ya que las declaraciones situaban primero a Mari Cielo en Hellín y, unos veinte o treinta minutos después, en las proximidades de Pozohondo. El recorrido era compatible con el tiempo necesario para desplazarse entre ambos puntos y apuntaba a que la mujer había abandonado Hellín durante aquella mañana.
El hombre investigado, sin embargo, negó haber viajado con Mari Cielo el día de su desaparición. Durante el procedimiento reconoció que había acudido a buscarla a su domicilio, pero sostuvo que no había conseguido encontrarla. En relación con los testimonios que describían a una mujer rubia dentro de su vehículo, explicó que había recogido a un hombre de nacionalidad rumana que estaba haciendo autostop.
Aquella explicación fue objeto de un intenso análisis durante el proceso judicial. Los tribunales terminarían considerando acreditado que el hombre había estado con Mari Cielo aquella mañana, pero las distintas instancias judiciales discreparon sobre si los indicios reunidos permitían concluir que la mujer había fallecido y que el acusado era responsable de su muerte.
Las búsquedas por Hellín, Pozohondo y Liétor
La desaparición provocó una intensa movilización de familiares, vecinos, voluntarios y efectivos de los servicios de emergencia y de las fuerzas de seguridad. Los primeros trabajos se concentraron en Hellín y sus alrededores, aunque progresivamente se ampliaron a otros puntos de la provincia de Albacete relacionados con los movimientos que los investigadores trataban de reconstruir.
Las búsquedas se dirigieron especialmente hacia los términos municipales de Pozohondo y Liétor, donde se inspeccionaron fincas, caminos rurales y terrenos próximos a las carreteras por las que podría haber circulado el vehículo investigado. También se revisaron pozos, aljibes, charcas, simas y cavidades naturales ante la posibilidad de que Mari Cielo hubiera sido trasladada a alguno de esos lugares.
Los investigadores examinaron igualmente zonas de pantanos e infraestructuras relacionadas con el trasvase Tajo-Segura, un entorno que presentaba grandes dificultades para desarrollar determinados rastreos. La amplitud del territorio, la existencia de numerosos espacios rurales y el tiempo transcurrido desde la desaparición complicaban cada vez más la posibilidad de obtener resultados.
Una de las operaciones de búsqueda más destacadas se desarrolló en diciembre de 2009, cuando se organizó una amplia batida por diferentes parajes de Pozohondo y Liétor. Durante aquella actuación se revisaron cuevas, pozos y otros puntos de difícil acceso, con el objetivo de localizar cualquier resto o indicio que permitiera avanzar en la investigación. Pese al despliegue realizado, no apareció Mari Cielo y tampoco se obtuvieron restos que pudieran identificarse como suyos.
La ausencia de un cuerpo o de pruebas materiales concluyentes acabaría teniendo una importancia fundamental en el procedimiento penal. Aunque los investigadores habían reunido testimonios sobre los últimos movimientos de la desaparecida, no lograron establecer con pruebas suficientes qué le había ocurrido después de aquella mañana ni acreditar materialmente su fallecimiento.
La familia denunció retrasos en la investigación
Los familiares de Mari Cielo han expresado en numerosas ocasiones su malestar por el desarrollo de las primeras actuaciones policiales. La investigación comenzó en la Comisaría de Policía Nacional de Hellín y posteriormente pasó a unidades especializadas de la Comisaría General de Policía Judicial, en Madrid, una intervención que la familia consideró tardía.
El presidente de SOS Desaparecidos, Joaquín Amills, también ha manifestado públicamente que el tiempo transcurrido antes de la participación de unidades especializadas pudo perjudicar las posibilidades de esclarecer lo sucedido. Los allegados de Mari Cielo compartían esa preocupación y defendieron durante años que una actuación más rápida habría permitido preservar indicios importantes durante las primeras horas, especialmente decisivas en cualquier investigación sobre una desaparición.
La desesperación llevó incluso al padre de Mari Cielo a ofrecer una recompensa de 50.000 euros a quien aportara información fiable que permitiera localizar a su hija. El ofrecimiento, difundido cuando habían transcurrido aproximadamente dos años desde la desaparición, tampoco permitió obtener una respuesta definitiva.
Paralelamente, el Ayuntamiento de Hellín llegó a personarse en el procedimiento como acusación popular, mientras que la familia acudió a distintas instituciones para solicitar ayuda. Entre ellas figuraban el Defensor del Pueblo y el entonces Defensor del Pueblo de Castilla-La Mancha, a los que trasladaron su preocupación por la falta de resultados y su petición de que continuaran las investigaciones.
La detención del principal sospechoso y el procedimiento judicial
La investigación terminó desembocando en 2009 en la detención del hombre que había mantenido una relación sentimental con Mari Cielo, después de que los agentes reunieran distintos testimonios y detectaran contradicciones en sus explicaciones sobre los movimientos realizados durante la mañana en la que desapareció. Tras ser puesto a disposición judicial, quedó en libertad sin fianza, aunque el juez acordó determinadas medidas cautelares, entre ellas la retirada del pasaporte y la obligación de comparecer periódicamente ante el juzgado.
Mientras continuaba la investigación penal, la desaparición también dio lugar a un procedimiento civil para declarar legalmente su ausencia. El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Número 2 de Hellín tramitó, a instancia del Ministerio Fiscal, el expediente 306/2009, relacionado con la situación jurídica de Mari Cielo Cañavate Valverde.
El Boletín Oficial del Estado publicó edictos los días 14 y 29 de septiembre de 2009 en los que se hacía constar que Mari Cielo, nacida en Hellín el 27 de octubre de 1970, se encontraba desaparecida desde el 10 de octubre de 2007. A través de aquellas publicaciones se solicitaba que cualquier persona que pudiera tener noticias de su paradero las comunicara a la autoridad judicial. Se trataba de un procedimiento relativo a su ausencia legal, que no suponía acreditar su fallecimiento ni resolver las circunstancias de la desaparición.
Un jurado popular condenó al acusado a quince años de prisión en 2011
Cuatro años después de que se perdiera el rastro de Mari Cielo, el caso llegó finalmente a la Audiencia Provincial de Albacete. El juicio comenzó el 7 de noviembre de 2011 ante la Sección Segunda y se celebró con un tribunal del jurado integrado por nueve ciudadanos, que debían valorar las pruebas reunidas y determinar si el acusado era responsable de la muerte de la mujer.
La Fiscalía solicitaba para el procesado una pena de quince años de prisión por un delito de homicidio. La acusación se fundamentaba principalmente en los testimonios que situaban a Mari Cielo junto a él aquella mañana, las circunstancias de su relación sentimental, las contradicciones encontradas en algunas declaraciones y el hecho de que, desde entonces, nadie hubiera vuelto a tener noticias de ella.
Durante el juicio comparecieron numerosos testigos y se examinaron los diferentes indicios reunidos durante la investigación. La defensa sostuvo que no existía prueba de que Mari Cielo hubiera fallecido y que tampoco podía demostrarse que su cliente hubiera intervenido en una hipotética muerte violenta. El procesado negó su participación en la desaparición y mantuvo su versión sobre lo ocurrido aquella mañana.
Después de analizar las pruebas, siete de los nueve integrantes del jurado popular consideraron que existían elementos suficientes para declarar culpable al acusado. El jurado entendió que Mari Cielo había fallecido y que el procesado era responsable de su muerte, dando especial importancia a los testimonios sobre sus últimos movimientos y a las contradicciones detectadas en sus explicaciones.
La Audiencia Provincial de Albacete dictó entonces la sentencia 313/2011, por la que condenó al hombre a quince años de prisión por un delito de homicidio, apreciando la agravante de parentesco vinculada a la relación sentimental que ambos mantenían. La resolución estableció además indemnizaciones de 120.000 euros para cada uno de los dos hijos de Mari Cielo y de 30.000 euros para su hermana, junto con medidas de alejamiento respecto a determinados familiares.
Tras conocerse la sentencia, el condenado ingresó en la prisión provincial de La Torrecica, en Albacete. Para los allegados de Mari Cielo, aquella resolución representó un importante reconocimiento de la tesis que habían defendido durante los cuatro años anteriores, aunque seguían sin conocer dónde se encontraba ni habían podido recuperar sus restos. Sin embargo, la sentencia todavía no era firme y la defensa presentó un recurso que acabaría cambiando completamente el desenlace judicial.
El Tribunal Superior de Justicia anuló la condena en marzo de 2012
La defensa del condenado recurrió ante la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, alegando que se había vulnerado su derecho fundamental a la presunción de inocencia. El tribunal estudió las pruebas examinadas durante el juicio y, en marzo de 2012, decidió revocar la condena impuesta por la Audiencia Provincial de Albacete.
La resolución no descartaba todos los indicios reunidos durante la investigación. De hecho, el Tribunal Superior de Justicia consideró razonable que el jurado hubiera dado credibilidad a los testimonios que situaban a Mari Cielo en compañía del acusado durante la mañana de su desaparición. También reconoció la existencia de contradicciones en las declaraciones del hombre, algunas de las cuales habían sido valoradas como falsas.
Sin embargo, la Sala concluyó que aquellos elementos permitían acreditar una desaparición repentina y sospechosa, pero no demostraban suficientemente que Mari Cielo hubiera muerto ni que el procesado hubiera cometido un homicidio. Los magistrados entendieron que no se había probado de manera suficiente el fallecimiento, las circunstancias en las que podría haberse producido ni la intervención del acusado en una eventual muerte violenta.
La ausencia del cadáver fue una circunstancia relevante, aunque la decisión judicial no se fundamentó exclusivamente en ese hecho. El tribunal consideró que el conjunto de los indicios no alcanzaba el nivel de certeza exigido para una condena penal y que las sospechas, por importantes que fueran, no podían sustituir a las pruebas necesarias para destruir la presunción de inocencia.
Como consecuencia de la absolución, el hombre quedó en libertad el 8 de marzo de 2012, después de haber permanecido aproximadamente cuatro meses en la prisión de La Torrecica. La sentencia íntegra se dio a conocer el 13 de marzo y provocó una profunda decepción en la familia, que veía cómo la condena inicial quedaba anulada sin que hubiera aparecido Mari Cielo.
El Tribunal Supremo confirmó la absolución en enero de 2013
La decisión del Tribunal Superior de Justicia fue recurrida ante el Tribunal Supremo por la Fiscalía, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y la familia de Mari Cielo, que trataron de conseguir que se restableciera la condena dictada por la Audiencia Provincial de Albacete.
Sin embargo, en enero de 2013, la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo confirmó la absolución y respaldó la valoración realizada por el órgano de apelación. El alto tribunal consideró que, aunque existían sospechas relevantes sobre el acusado, los indicios reunidos no tenían suficiente fuerza probatoria para justificar una condena por homicidio.
La sentencia también abordó las contradicciones del procesado y su actitud durante el procedimiento, pero concluyó que esos elementos no eran suficientes para acreditar su responsabilidad penal. El Supremo entendió que no podía afirmarse, con las garantías exigidas por el ordenamiento jurídico, que el acusado hubiera causado la muerte de Mari Cielo.
Con aquella decisión quedó definitivamente anulada la condena de quince años de prisión impuesta inicialmente por el jurado popular. La absolución adquirió firmeza, sin que ello permitiera aclarar qué había ocurrido realmente con la desaparecida. El procedimiento penal terminó sin condena, mientras la familia continuaba sin recibir respuesta a la pregunta que llevaba formulándose desde octubre de 2007.
Diecinueve años de una familia que nunca ha dejado de buscarla
El paso de los años no ha conseguido que los familiares de Mari Cielo abandonen su intención de conocer la verdad. Su padre, Antonio Cañavate, expresó en numerosas ocasiones el sufrimiento que le producía no saber dónde estaba su hija y la necesidad de encontrarla para poder darle sepultura. En declaraciones difundidas por El Digital de Albacete, explicó que su mayor deseo era recuperar el cuerpo y permitir que sus nietos tuvieran un lugar al que acudir para recordar a su madre.
Su hermana Rosa también ha mantenido una intensa actividad pública para reclamar nuevas búsquedas y conseguir que el caso no caiga en el olvido. Los familiares han participado en concentraciones, manifestaciones, entrevistas y campañas de sensibilización, además de colaborar con asociaciones de personas desaparecidas para mantener visible la historia de Mari Cielo.
En octubre de 2012, cuando se cumplían cinco años de su desaparición, se convocó una concentración en el Jardín Martínez Parras de Hellín. Aquel acto fue uno de los numerosos homenajes organizados con el paso del tiempo y sirvió para recordar que la familia seguía sin conocer el paradero de la mujer, pese a los avances que se habían producido en el procedimiento penal.
Diez años después, en octubre de 2022, el decimoquinto aniversario estuvo marcado por una nueva jornada de recuerdo celebrada en el Teatro Victoria de Hellín, en colaboración con SOS Desaparecidos. La convocatoria reunió a familiares, profesionales y colectivos que abordaron la desaparición de personas y la violencia contra las mujeres, además de promover diferentes iniciativas de recuerdo, entre ellas la plantación de un árbol en memoria de Mari Cielo.
En octubre de 2025, coincidiendo con el decimoctavo aniversario, su hermana Sara Lucía volvió a expresar públicamente el dolor que la desaparición había causado en la familia. A través de un mensaje difundido en redes sociales, explicó cómo el tiempo parecía haberse detenido en aquel 10 de octubre de 2007 y recordó que seguían viviendo con las mismas preguntas sin respuesta.
La historia también ha mantenido su presencia en los medios de comunicación nacionales. En noviembre de 2025, un programa de RTVE dedicado a personas desaparecidas, con Paco Lobatón, volvió a abordar el caso mediante testimonios de sus familiares, que insistieron en la necesidad de conocer su paradero y evitar que la investigación quedara definitivamente relegada al olvido.
SOS Desaparecidos mantiene activa su alerta de búsqueda
Diecinueve años después de que se perdiera su rastro, la asociación SOS Desaparecidos continúa difundiendo la ficha de Mari Cielo Cañavate Valverde, identificada con la referencia 20-01694. La alerta recuerda que desapareció el 10 de octubre de 2007 en Hellín y que tenía 36 años en aquel momento, además de recoger sus principales características físicas para facilitar su identificación.
Según la descripción difundida por la asociación, Mari Cielo medía aproximadamente 1,54 metros, tenía el pelo rubio, largo y ondulado, ojos verdes y complexión normal. SOS Desaparecidos mantiene habilitados los teléfonos 649 952 957 y 644 712 806 para recibir cualquier información que pueda contribuir a su localización, mientras que los posibles indicios relevantes también pueden trasladarse directamente a las fuerzas y cuerpos de seguridad.
Hasta este decimonoveno aniversario no se ha podido confirmar públicamente ningún hallazgo que permita establecer su paradero, ni consta una nueva resolución judicial que modifique la absolución firme acordada tras el principal proceso penal. La falta de resultados mantiene abierta la incertidumbre de una familia que lleva casi dos décadas reclamando saber qué ocurrió.
Mari Cielo nació el 27 de octubre de 1970, por lo que, si se encuentra con vida, cumpliría 56 años dentro de apenas unas semanas. Sus dos hijos, que eran pequeños cuando desapareció, son hoy adultos y han pasado prácticamente dos décadas sin su madre. Aquella mañana del 10 de octubre de 2007 salió después de llevar a uno de ellos al colegio y tenía previsto volver a encontrarse con su hermana por la tarde, pero nunca regresó. Diecinueve años después, la familia Cañavate continúa buscando a Mari Cielo y esperando una información que permita conocer definitivamente su paradero.


