El magistrado albaceteño Mariano López Molina ha sido elegido presidente del Tribunal de Instancia de Las Palmas de Gran Canaria, tras recibir el respaldo de sus compañeros. Así, el albaceteño ha recogido el testigo de Juan Avello Formoso, quien ha sido nombrado presidente del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC).
López Molina afronta este nuevo cargo con ilusión y un importante sentido de la responsabilidad. “Estoy muy contento de poder contar con el respaldo de los compañeros, aunque soy consciente de que es mucha responsabilidad”, comparte con El Digital de Albacete, destacando especialmente el hecho de haber sido elegido por sus propios compañeros y haber obtenido un amplio respaldo.
El magistrado explica que, a partir de ahora, se dedicará a esta nueva función, y lo hará “con muchas ganas de servir y trabajar”, y con el firme propósito de que sus compañeros guarden un buen recuerdo de su mandato y de poder “defender sus intereses”, sostiene.
De Albacete a Canarias
Mariano López, hijo del prestigioso abogado Mariano López Ruiz, aterrizó en Canarias por primera vez en año 2009, y durante estos años ha desarrollado toda su carrera profesional en las islas. Eso sí, López Molina mantiene un estrecho vínculo con Albacete, la tierra que lo vio nacer y crecer, y de la que es un gran embajador. Tanto es así, que en los Juzgados canarios no faltan Miguelitos de La Roda, tal y como asegura, entre risas, el albaceteño. “Mi primer destino fue Canarias, pensé que para volver a casa siempre hay tiempo”, recuerda, y subraya que “me gusta mucho ir a Albacete, y cuando veo la llanura cuando voy desde Madrid siento algo especial”. Además, confiesa que no solo es un buen embajador de Albacete, sino también un fiel seguidor del Alba.
La vocación de López Molina también nació en Albacete. Eso sí, asegura que nunca pensó que sería juez, pero su preparación para acceder a la carrera judicial y dos figuras clave terminaron despertando su interés por la profesión. Y en ese proceso, tuvo mucho que ver Vicente Rouco, anterior presidente del TSJ de Castilla-La Mancha, quien fue preparador de Mariano. “Lo veía trabajando y me empezó a picar el gusanillo”. Además, señala que también fueron clave sus prácticas en Toledo, donde aprendió de Ramón Brigidano, entonces decano. De él destaca especialmente la forma de entender la profesión y la importancia de la vocación de servicio público. “Fueron dos personas muy importantes para mí”, subraya, en referencia a Rouco y Brigidano, a quienes atribuye una influencia decisiva tanto en su manera de ejercer como en su concepción de la Justicia.
Mariano López Molina inicia una nueva etapa en la Justicia
Uno de los principales retos que afronta López Molina es la implantación del nuevo modelo organizativo de los Tribunales de Instancia, una reforma que está transformando el funcionamiento de la Administración de Justicia. En esta nueva etapa, el magistrado quiere que las preocupaciones de los profesionales que trabajan cada día en los juzgados ocupen un lugar central.
Su intención es abordar los problemas prácticos que surgen en el día a día, mejorar la comunicación y garantizar que los jueces y juezas estén informados y puedan participar en las decisiones que afectan a su trabajo. “Quiero poner de manifiesto que se escuche la opinión de jueces y juezas”, sostiene, y añade que “mi función va a ser hacer que se escuche nuestra voz”, aunque asegura que parte de su trabajo también pasa por escuchar necesidades y propuestas.
Junto a los desafíos organizativos, el nuevo presidente del Tribunal de Instancia destaca la dimensión humana de la Justicia en Canarias, especialmente en procedimientos vinculados a situaciones de especial vulnerabilidad. Entre ellos, destaca los casos relacionados con la llegada de pateras a las islas, que plantean importantes dificultades de gestión y obligan a los profesionales a combinar el cumplimiento de las garantías jurídicas con una atención sensible a las circunstancias personales de quienes llegan al archipiélago. “Hay que garantizar el derecho, pero hay que hacerlo con humanidad”, manifiesta.
Con su elección, el magistrado albaceteño inicia una nueva etapa profesional en la que aspira a mejorar el funcionamiento de la Justicia, reforzar la participación de sus compañeros y ejercer una presidencia cercana, marcada por el servicio público y el compromiso con quienes trabajan cada día en los tribunales.

