Muere un querido torero de Albacete

Antonio Poveda ha fallecido a los 74 años tras una larga enfermedad

El mundo del toro albaceteño está de luto. Antonio Poveda, matador de toros nacido en Albacete, ha fallecido a los 74 años después de una larga enfermedad, dejando tras de sí una trayectoria marcada por su pasión por el toreo y un vínculo especial con la ciudad que le vio nacer.

Su historia estuvo ligada desde el principio a Albacete, donde nació el 7 de julio de 1952 y donde protagonizó algunos de los momentos más importantes de su carrera. En la plaza de toros de su ciudad realizó 20 paseíllos entre novilladas sin picadores, festejos con picadores, corridas de toros y festivales, formando parte de la memoria taurina local.

Una vida dedicada al mundo del toro

Antonio Poveda comenzó su andadura taurina alentado por su paisano Antonio Rojas, que tuvo un papel importante en sus primeros pasos. El 28 de mayo de 1970 vistió por primera vez el traje de luces en Quintanar de la Orden (Toledo), en una tarde en la que sufrió su primer percance por asta de toro.

Dos años después, el 9 de septiembre de 1972, debutó con picadores en la plaza de Albacete, donde cortó dos orejas y dejó una destacada impresión. Entre sus tardes más recordadas figura también la del 15 de agosto de 1974, cuando salió a hombros tras una actuación ante reses de Arturo Pérez López.

Su trayectoria le llevó igualmente a actuar en plazas francesas y madrileñas. En 1975 conquistó el Estoque de Oro en una corrida concurso celebrada en Vichy, mientras que en 1976 se presentó en Las Ventas, donde obtuvo una oreja de su primer novillo pese a resultar herido.

Alternativa para el recuerdo en Albacete

Uno de los días más importantes de su vida llegó el 13 de septiembre de 1981, cuando tomó la alternativa en la plaza de toros de Albacete. Lo hizo de manos de Dámaso González, con Antonio Rojas como testigo, en una ceremonia que reunió a tres toreros albaceteños.

El nuevo matador celebró aquel paso con un importante triunfo, al cortar una oreja a cada uno de los toros de su lote. Un año después regresó a la Feria de Albacete, donde compartió cartel con Francisco Rivera Paquirri y Dámaso González y consiguió otra oreja.

Aquellas fueron sus dos actuaciones como matador de toros en la plaza de su ciudad, escenario al que siguió vinculado a través de los festivales taurinos. En total, sus 20 paseíllos reflejan una relación constante con la afición albaceteña a lo largo de distintas etapas de su carrera.

Su pasión por la tauromaquia también tuvo continuidad familiar. Su hijo, Antonio Poveda, llegó a realizar seis paseíllos en la plaza de Albacete, entre novilladas sin picadores y con picadores.

Con la muerte de Antonio Poveda, Albacete despide a un torero que conoció los triunfos, las dificultades y la dureza de una profesión exigente, pero que mantuvo siempre un vínculo especial con su tierra. Su alternativa junto a Dámaso González y Antonio Rojas y sus numerosas tardes en el coso albaceteño quedan como parte de la historia taurina de la ciudad.

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