Cefusa extiende su red de granjas de cerdos por Albacete mientras Murcia endurece las condiciones para abrir nuevas explotaciones

La compañía ganadera de Grupo Fuertes cuenta con al menos diez grandes instalaciones vinculadas directamente a su estructura en la provincia, nueve de ellas en Hellín, mientras en los últimos años ha optado por comprar explotaciones ya existentes para seguir aumentando capacidad en Murcia

A un lado de la frontera autonómica está Murcia, cuna de Grupo Fuertes, sede de ElPozo Alimentación y uno de los grandes territorios del porcino español. Al otro, apenas unas decenas de kilómetros más al norte, aparece una realidad cada vez más relevante para el mismo grupo empresarial: la provincia de Albacete y, especialmente, el término municipal de Hellín.

Los registros ambientales permiten identificar al menos diez grandes instalaciones porcinas vinculadas directamente a Cefusa en la provincia de Albacete. Nueve se encuentran en Hellín, fundamentalmente alrededor de Cancarix y Castillo de Madax, y otra está situada en el término municipal de Albacete.

La concentración ha convertido el sureste albaceteño en uno de los principales núcleos productivos de la compañía ganadera que abastece de animales a ElPozo. Y el fenómeno adquiere una dimensión todavía mayor cuando se observa lo sucedido durante los últimos años al otro lado de la frontera, donde las exigencias ambientales para instalar o ampliar determinadas explotaciones porcinas se han endurecido considerablemente.

Mientras Cefusa mantiene y desarrolla una potente estructura ganadera en territorio albaceteño, algunas de sus operaciones más importantes para seguir creciendo en Murcia han seguido otra fórmula: comprar explotaciones y empresas porcinas que ya estaban instaladas.

Nueve grandes instalaciones en un solo municipio

El principal foco de Cefusa en Albacete se encuentra en Hellín. Los registros ambientales recogen allí Granja Casa Sabas y distintos centros pertenecientes al complejo Madax, junto a sucesivos núcleos de producción identificados individualmente. En total, al menos nueve grandes instalaciones del término hellinero aparecen vinculadas directamente a la estructura de Cefusa.

A ellas se suma una explotación situada en el entorno del polígono Los Prados, en Albacete capital, dedicada a la producción con cerdas reproductoras.

La dimensión real del entramado es mayor que la fotografía que ofrecen estos registros. Cefusa combina explotaciones directamente vinculadas al grupo con un sistema de integración ganadera mediante el que productores independientes crían animales para la compañía. Los registros ambientales de grandes instalaciones, por tanto, permiten conocer solamente una parte de toda esa red.

La propia Cefusa asegura contar con más de 450 centros productivos propios e integrados distribuidos fundamentalmente entre Murcia, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Andalucía.

Una implantación que comenzó hace casi dos décadas

La historia de Cefusa en el sur de Albacete no es reciente. Su gran núcleo de Cancarix comenzó a tomar forma hace prácticamente dos décadas.

En 2008, Castilla-La Mancha ya autorizaba diferentes instalaciones de Granja Madax promovidas por CEFU, sociedad integrada en la estructura ganadera de Grupo Fuertes. Uno de aquellos expedientes comprendía un núcleo de lechones y cuatro núcleos de cebo, mientras otra autorización correspondía a dos núcleos adicionales.

Siete unidades productivas configuraban ya entonces una considerable infraestructura porcina en el término municipal de Hellín.

La siguiente gran fase expansiva llegó en 2016. Durante aquel año se tramitaron nuevas instalaciones en Cancarix correspondientes a los núcleos 7, 8 y 9. Meses después, la Junta de Castilla-La Mancha autorizó otras tres explotaciones, identificadas como los núcleos 10, 11 y 12.

El entramado ganadero de Cefusa se extendía así por esta zona del sureste de la provincia y reforzaba la importancia de Hellín dentro del mapa productivo de Grupo Fuertes.

Las autorizaciones continúan activas casi diez años después

Aquella expansión de 2016 continúa teniendo recorrido administrativo.

En febrero de 2025, la Dirección General de Calidad Ambiental volvió a resolver sobre varias de aquellas instalaciones, concretamente las correspondientes a los núcleos 10, 11 y 12 de Cancarix. Los expedientes mantienen como titular a CEFU y describen explotaciones dedicadas a la producción de lechones.

Cancarix se ha consolidado así como mucho más que una sucesión de explotaciones porcinas. Es uno de los principales centros ganaderos y laborales de la compañía en este territorio con unos 100 puestos de trabajo.

El tamaño también se refleja en sus emisiones

La actividad de estas explotaciones puede medirse igualmente a través de los registros ambientales.

Las instalaciones vinculadas a Cefusa en Hellín declararon durante 2024 cientos de toneladas de emisiones calculadas de metano, asociadas fundamentalmente al metabolismo de los animales y a la gestión de los estiércoles.

El volumen de estas emisiones está estrechamente relacionado con el tamaño y la intensidad productiva de las explotaciones y permite dimensionar la concentración ganadera alcanzada en el entorno de Cancarix y Castillo de Madax.

Varias de estas instalaciones están sometidas a la normativa ambiental reservada a explotaciones intensivas con miles de plazas porcinas.

Cefusa también buscó crecer en otras zonas de Albacete

El mapa albaceteño de Cefusa no termina en Hellín. La compañía ha promovido durante los últimos años grandes proyectos en otros puntos de la provincia, algunos de los cuales han terminado encontrando obstáculos ambientales, urbanísticos o relacionados con los recursos hídricos.

Uno de los ejemplos más conocidos se encuentra en Montealegre del Castillo. En 2017, Castilla-La Mancha autorizó allí una explotación porcina promovida por CEFU muy próxima al límite con Murcia y al entorno del Monte Arabí de Yecla.

El proyecto provocó una fuerte contestación social a ambos lados de la frontera. Cuatro años después, la Confederación Hidrográfica del Segura denegó un cambio de uso de una concesión de agua, de agrícola a ganadera, relacionado con un proyecto para 20.000 cerdos debido a la situación del acuífero de Ontur, declarado sobreexplotado.

La proximidad entre ambas comunidades volvía a ser determinante: una explotación proyectada en suelo albaceteño dependía también de recursos hídricos pertenecientes a la cuenca del Segura.

El proyecto de Pozuelo llegó a plantear alrededor de 85.000 lechones

Todavía mayor fue el proyecto impulsado en Pozuelo. La iniciativa atravesó durante años diferentes modificaciones y procedimientos administrativos hasta llegar a contemplar, en una de sus últimas configuraciones, una capacidad aproximada de 85.000 lechones, además de instalaciones vinculadas a animales reproductores y numerosas infraestructuras destinadas a la gestión de purines.

El proyecto terminó chocando con el planeamiento urbanístico. En abril de 2026, la Dirección General de Calidad Ambiental declaró la imposibilidad de continuar con el procedimiento de evaluación ambiental debido a la incompatibilidad de la explotación con la ordenación aprobada por el municipio.

Los casos de Pozuelo y Montealegre muestran que el crecimiento porcino también ha encontrado límites en Albacete, aunque la provincia mantiene un importante entramado ya consolidado que continúa formando parte de la estructura productiva de Cefusa.

Murcia endurece las reglas alrededor del Mar Menor

Mientras Cefusa consolidaba su posición al otro lado de la frontera, Murcia afrontaba una profunda revisión de las condiciones ambientales de una parte importante de su territorio ganadero.

La Ley de recuperación y protección del Mar Menor, aprobada en 2020, estableció nuevas restricciones para las explotaciones situadas dentro de su ámbito de aplicación.

En la denominada Zona 1 quedó prohibida la implantación de nuevas instalaciones ganaderas y también la ampliación de las existentes.

Las condiciones se endurecieron igualmente en la Zona 2, donde las ampliaciones de explotaciones porcinas o los cambios de clasificación que supongan incrementar la carga ganadera deben someterse a las exigencias establecidas para nuevas instalaciones.

La medida afecta a un territorio donde el porcino había alcanzado una enorme concentración.

Casi 300 explotaciones porcinas solamente en Fuente Álamo

Fuente Álamo representa uno de los mejores ejemplos. En 2020 se contabilizaban en este municipio 289 explotaciones porcinas de las 359 existentes entonces en toda la cuenca vertiente del Mar Menor.

Las estimaciones manejadas por el propio sector situaban en más de 800.000 cabezas la capacidad porcina vinculada al municipio.

Cefusa se encontraba entre las grandes empresas integradoras con actividad en esta zona, donde la ganadería porcina se había convertido en una de las principales actividades económicas.

Precisamente Fuente Álamo sería escenario años después de una de las operaciones de crecimiento de Cefusa más significativas.

En Murcia, Cefusa compra una granja que ya funcionaba desde los años ochenta

En mayo de 2024, Cefusa adquirió Exaga, una explotación porcina ubicada en Fuente Álamo y en funcionamiento desde 1987.

La instalación disponía de capacidad autorizada para aproximadamente 2.000 reproductores, 5.660 plazas para la transición de lechones y otras 660 destinadas al cebo.

La compañía incorporaba así nueva capacidad a su estructura sin necesidad de desarrollar una explotación desde cero.

La propia Cefusa presentó la adquisición como una oportunidad para crecer dentro de una zona situada en su radio habitual de actividad.

Agropor, otra gran operación para sumar capacidad ya existente

El movimiento volvió a repetirse menos de un año después. En marzo de 2025, Cefusa anunció la compra de Agropor, una histórica compañía ganadera murciana con sede en Las Torres de Cotillas.

Agropor disponía de diferentes explotaciones destinadas a madres, destete y engorde, por lo que su adquisición permitió incorporar directamente una estructura productiva que llevaba años operando.

Cefusa señaló entonces que la operación reforzaba su presencia en el mercado y ampliaba su capacidad.

Era la segunda gran adquisición conocida en Murcia en pocos meses basada en la incorporación de instalaciones previamente existentes.

Una tercera compra en Cartagena en 2026

La misma estrategia volvió a repetirse durante 2026. Cefusa adquirió una explotación porcina perteneciente a Agrourbana Carthago, empresa con actividad en Cartagena.

En esta ocasión, la operación no consistió en comprar toda la sociedad, sino una de sus explotaciones ganaderas.

La operación aumentó de nuevo la capacidad de Cefusa para suministrar animales a ElPozo y confirmó el peso adquirido por las compras de instalaciones existentes dentro de la estrategia reciente de crecimiento del grupo en Murcia.

Exaga en 2024, Agropor en 2025 y una explotación de Agrourbana Carthago en 2026 dibujan tres años consecutivos de operaciones con un denominador común: capacidad porcina que ya estaba instalada.

La propia Cefusa reconoce mayores exigencias en el Mar Menor

Las restricciones ambientales forman ya parte de la gestión diaria de las explotaciones murcianas del grupo.

La documentación corporativa de Grupo Fuertes correspondiente a 2024 señala que Cefusa realizó 544 controles completos en sus explotaciones y prestó una atención específica a los centros situados en la zona del Mar Menor. El objetivo era adaptar estas instalaciones a nuevos requisitos ambientales exigidos por la Confederación Hidrográfica del Segura.

La compañía también ha participado presentando alegaciones en procedimientos regulatorios relacionados con la contaminación por nitratos en Murcia, uno de los asuntos que mayor incidencia tiene sobre la gestión de la ganadería intensiva.

El aumento de los controles, las nuevas obligaciones y las restricciones territoriales han cambiado profundamente el escenario en el que tradicionalmente se había desarrollado buena parte del porcino murciano.

Castilla-La Mancha también cerró durante tres años la puerta a nuevas grandes explotaciones

Albacete tampoco permaneció al margen del endurecimiento de la regulación. Castilla-La Mancha aprobó en 2022 una moratoria para nuevas grandes explotaciones porcinas que permaneció vigente hasta el 31 de diciembre de 2024.

Durante esos tres años no podían admitirse ni concederse nuevas autorizaciones ambientales integradas para explotaciones porcinas. La paralización afectaba también a modificaciones de instalaciones existentes cuando implicaran incrementar su capacidad.

El Gobierno regional trataba así de contener el crecimiento de las grandes explotaciones mientras preparaba una regulación específica sobre el tratamiento de los purines.

El final de la moratoria llegó acompañado de nuevas condiciones

La prohibición temporal terminó al finalizar 2024, pero el levantamiento de la moratoria no supuso regresar a la situación anterior. Castilla-La Mancha aprobó una nueva normativa para regular el tratamiento y la gestión de los estiércoles procedentes de explotaciones porcinas.

Las grandes instalaciones quedaron sometidas a nuevas exigencias antes de poder destinar sus purines a la valorización agrícola, al tiempo que se cerró la posibilidad de introducir en Castilla-La Mancha purines generados en explotaciones situadas fuera de la comunidad.

Cefusa participó en la tramitación de esta normativa mediante la presentación de alegaciones.

La compañía cuestionó algunas de las obligaciones planteadas y advirtió del coste de las inversiones necesarias para adaptar determinadas explotaciones a los nuevos requisitos.

Más de 450 centros para abastecer a uno de los gigantes alimentarios españoles

Detrás de este entramado se encuentra una enorme estructura productiva.

Cefusa cifra en más de 450 sus centros propios e integrados repartidos entre distintas comunidades autónomas. De ellos depende buena parte del suministro ganadero que posteriormente absorbe la actividad industrial de ElPozo Alimentación.

La compañía no ofrece públicamente una distribución actualizada de esos centros por provincias, lo que impide conocer el número exacto de explotaciones que trabajan para Cefusa en Albacete cuando se suman las granjas propias y las integradas.

Los registros ambientales sí permiten establecer una dimensión mínima: al menos diez grandes instalaciones aparecen directamente vinculadas a la estructura empresarial de Cefusa en la provincia de Albacete y nueve de ellas se concentran en Hellín.

Albacete gana peso en el mapa ganadero de Cefusa

El resultado es un mapa en el que la provincia de Albacete ocupa una posición especialmente relevante dentro de la estructura ganadera del grupo.

Cefusa construyó hace casi dos décadas un gran núcleo productivo en el entorno de Cancarix, lo amplió posteriormente con nuevos centros y mantiene actualmente nueve grandes instalaciones vinculadas a la compañía solamente en Hellín, además de otra explotación en Albacete capital.

A escasos kilómetros, Murcia afronta desde hace años mayores restricciones ambientales en algunas de sus principales zonas ganaderas y Cefusa ha encontrado en la compra de instalaciones ya existentes una vía para seguir aumentando su capacidad.

La frontera entre ambas comunidades separa hoy dos realidades distintas de una misma industria: un gran polo porcino asentado desde hace años en el sureste de Albacete y un territorio murciano donde abrir o ampliar explotaciones resulta cada vez más condicionado por las exigencias ambientales y donde Cefusa ha reforzado su capacidad reciente mediante adquisiciones.

Mapfre

Javier Romero

Director y fundador de El Digital de Albacete. Nacido en Albacete. Más de 15 años de experiencia en medios de comunicación en radio, televisión y prensa digital, como Intereconomía radio, Cadena SER, Punto Radio, ABTeVe y VOZ Castilla-La Mancha.
Botón volver arriba