Alberto González se ha despedido este domingo del Albacete Balompié con una comparecencia cargada de emoción, agradecimientos y recuerdos después de que el club decidiera poner fin a su etapa al frente del primer equipo. Lejos de cualquier reproche, el ya exentrenador blanco ha querido cerrar más de dos años en el Carlos Belmonte poniendo por delante todo lo vivido y dejando un último mensaje de unión al albacetismo.
«Estoy tremendamente agradecido al Albacete Balompié por la oportunidad que me han dado en el fútbol profesional», ha reconocido Alberto, consciente de que el club asumió un riesgo cuando decidió apostar por él en marzo de 2024 pese a que todavía no tenía experiencia como primer entrenador en LaLiga.
El técnico ha señalado especialmente a Toché y a los responsables de la entidad por aquella decisión y por el respaldo recibido posteriormente. Alberto se marcha agradecido «por esa oportunidad, el trato, el respeto» y por todo lo vivido durante su día a día en el Albacete.
«Me llevo a grandes compañeros, amigos y a un club que siempre llevaré dentro», ha asegurado antes de introducir uno de los componentes más personales de su despedida. Albacete no ha sido únicamente la ciudad en la que ha desarrollado la etapa más importante de su carrera profesional. También es el lugar en el que nació su hija.
«Agradecido a una ciudad que ha visto nacer a mi hija. La afinidad y el recuerdo siempre estarán ahí», ha confesado Alberto González, que tampoco ha querido cerrar definitivamente la puerta a que sus caminos y los del Albacete puedan volver a cruzarse algún día. «Nunca se sabe si habrá alguna vez un reencuentro. Quién sabe lo que puede pasar en un futuro».
«Siento que nadie está contento de que yo me vaya»
La salida se produce después de un inicio de temporada extremadamente complicado, con el Albacete colista y un solo punto conseguido en las primeras ocho jornadas. Sin embargo, Alberto ha asegurado que la sensación que percibe dentro del club es muy diferente a la que podría desprenderse simplemente de una destitución.
«Siento que nadie está contento de que yo me vaya», ha afirmado. Una impresión que, según ha explicado, le han trasladado los propios futbolistas e incluso quienes han tenido que tomar finalmente la decisión de prescindir de sus servicios.
El entrenador ha dedicado palabras especialmente cariñosas al vestuario. Ha destacado la implicación y la calidad humana de sus jugadores y ha insistido en una idea que considera fundamental para el futuro inmediato del Albacete: la plantilla permanece unida.
«Lo más potente que me hace creer en este equipo es que la plantilla es brutal y está unida», ha afirmado. Alberto se ha despedido personalmente de sus jugadores este mismo domingo en un encuentro que ha definido como «muy emotivo» y les ha dejado claro que, más allá de haber sido su entrenador, desde ahora tienen también a un amigo.
Una noche casi sin dormir y muchas preguntas
Alberto González tampoco ha escondido las emociones vividas desde que conoció definitivamente su destitución. La noche posterior al cese estuvo marcada por los recuerdos y por las inevitables preguntas sobre aquello que podría haberse hecho de otra manera.
«Ha sido una noche difícil de conciliar el sueño. Te pasan mil cosas por la cabeza», ha reconocido. Por su mente han pasado momentos felices de estos más de dos años, pero también los errores y las decisiones que quizá podrían haber cambiado el desenlace.
El técnico, sin embargo, se niega a permitir que estas últimas semanas borren todo lo anterior. «Tengo mucho que agradecer al Albacete como para quedarme con esta última parte que ha sido muy negativa en cuanto a resultados», ha explicado.
Alberto entiende perfectamente cuál es la razón de su salida. Considera que ni el trabajo diario, ni la relación con los futbolistas ni buena parte del juego desarrollado explican por sí solos su destitución. La sentencia ha llegado desde el marcador.
«El fútbol son resultados y no han salido», ha resumido. «Hemos hecho cosas muy bien, pero los errores han pesado más que los aciertos. Aquí estamos por los resultados».
Alberto confía en que el Albacete saldrá adelante
Pese a dejar el banquillo, Alberto González ha mostrado una enorme confianza en el futuro inmediato del equipo. Cree que su sustituto no encontrará una plantilla rota ni un proyecto que tenga que comenzar desde cero.
«Quedan cosas buenas que se han hecho y el que llegue no va a encontrar un equipo desestructurado. Hay mucho construido», ha señalado.
El técnico considera que la plantilla todavía tiene un importante margen de crecimiento, especialmente cuando algunos futbolistas alcancen su mejor estado físico. Ha citado el potencial ofensivo que pueden proporcionar jugadores como Rober González, Munir El Haddadi, Higinio Marín o Mario Soberón y ha asegurado que durante sus años en Albacete no había contado con tantas posibilidades en ataque.
Por ello, Alberto está convencido de que el equipo terminará reaccionando. Ya no podrá dirigir esa recuperación desde el banquillo, pero asegura que seguirá pendiente de lo que suceda. «Quiero ver hacia dónde va este equipo. Seré un seguidor más».
Las semanas del Real Madrid y el Barcelona, un recuerdo para siempre
Más de cien partidos en el fútbol profesional dejan multitud de recuerdos, aunque Alberto González ha elegido uno por encima del resto al mirar hacia atrás.
Las semanas de Copa del Rey comprendidas entre la histórica eliminación del Real Madrid y la eliminatoria posterior frente al FC Barcelona ocupan un espacio especial en su memoria.
«Esas semanas de Copa entre el partido del Madrid y el Barcelona fue de lo más bonito que he vivido en el fútbol», ha recordado. Más allá de los resultados deportivos, Alberto se queda con lo que pudo contemplar fuera del terreno de juego: una ciudad completamente volcada con su equipo y un sentimiento de pertenencia que le impresionó especialmente.
«Lo que viví en la ciudad con la ilusión y sentido de pertenencia fue increíble. Sentir eso fue de lo más bonito que he vivido».
Su último mensaje a la afición: «Juntos somos más fuertes»
Alberto tampoco ha esquivado su relación con la grada. Durante su etapa hubo momentos de enorme comunión y otros en los que una parte del entorno cuestionó sus decisiones y su discurso. El entrenador admite que su forma de expresarse, muy analítica, pudo provocar en ocasiones cierta distancia.
«Me gusta ser claro, transparente y natural y no quería perder esa esencia», ha explicado, reconociendo que probablemente en determinados momentos habría necesitado trasladar algunos mensajes de una manera «más emocional y menos racional».
Pese a las discrepancias, se marcha sintiendo que siempre existió respeto. Y precisamente a esa afición ha dirigido uno de sus mensajes más importantes antes de abandonar definitivamente el Carlos Belmonte como entrenador.
Alberto considera que el Albacete Balompié está por encima de cualquier persona y recuerda el crecimiento experimentado por el club durante los últimos años, tanto en masa social como en momentos deportivos que ya forman parte de su historia. También está convencido de que el objetivo que persigue el albacetismo terminará llegando.
«Hay gente trabajando bien para que algún día este club esté en Primera División. Se conseguirá», ha afirmado.
Por eso ha pedido a los aficionados que continúen enganchados al equipo, especialmente ahora que atraviesa uno de los momentos más delicados desde su llegada. «Que sigan empujando desde la grada. Juntos somos más fuertes».
«Esta ciudad ofrece vida y lo voy a echar de menos»
La última parte de su despedida ha vuelto a mirar hacia las personas. Alberto González ha querido agradecer el trabajo de los empleados del Albacete y ha destacado el grupo humano que, más allá del terreno de juego, sostiene diariamente al club.
Y finalmente ha regresado a Albacete, ya no como entidad deportiva, sino como ciudad.
Una ciudad a la que llegó prácticamente como un desconocido en el fútbol profesional, en la que consiguió una permanencia que parecía extremadamente complicada, en la que superó los cien partidos al frente del equipo, vivió noches históricas de Copa y formó también parte de su propia historia familiar.
«Me llevo una ciudad, en la que nació mi hija, que no conocía y que ahora conozco. Esta ciudad ofrece vida. Y lo voy a echar de menos».
Alberto González deja el banquillo del Carlos Belmonte, pero no rompe su vínculo con el Albacete. Su última promesa ha sido mucho más sencilla: «Volveremos y recordaré lo vivido».


