La celebración del 172 aniversario de la Policía Local de Albacete dejó este viernes un discurso especialmente personal. Luciano Rosillo, uno de los inspectores jefes de la Policía Local de Albacete, aprovechó el acto para alejarse de las cifras y de los balances puramente operativos y poner el foco en aquello que, a su juicio, debe definir el trabajo diario de los agentes: estar cerca de las personas, conocer sus problemas y convertir el servicio público en un ejercicio de entrega hacia los demás.
Ante autoridades, representantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, agentes en activo y jubilados, familiares y miembros de diferentes colectivos de la ciudad, Rosillo dibujó una Policía Local que quiere estar presente mucho antes de que aparezca una emergencia. Una Policía de barrio, de proximidad, capaz de conocer las calles y las necesidades de quienes viven en ellas.
«Sí, tenemos una estrategia. Sí sabemos a dónde dirigirnos», afirmó antes de pronunciar uno de los pasajes más personales de su intervención: «Hemos decidido colarnos en vuestras vidas, en vuestras inquietudes y en vuestros problemas, extendiendo nuestra mano a cualquier tipo de necesidad».
Unas palabras con las que puso el acento en una concepción de la seguridad que va mucho más allá de las sanciones, los controles o las intervenciones policiales. «Sois vosotros los que merecéis un servicio de calidad y en ese punto nos encontraréis siempre, estaremos a vuestro lado, cerca y con el compromiso de servir», aseguró.
Una Policía que conozca los barrios y a sus vecinos
Rosillo reivindicó durante su intervención el trabajo desarrollado a través de la Policía de Barrio y la apuesta por mantener un contacto directo con las asociaciones vecinales y con el tejido social de Albacete.
El objetivo, explicó, pasa por ofrecer una atención personalizada y contribuir a generar espacios más seguros y agradables en los que vivir. «Queremos una Policía capaz de anticiparse a los conflictos, pero también de reaccionar con eficacia cuando estos se producen. Una Policía que conozca los barrios, que conozca sus necesidades y que mantenga una relación directa con los ciudadanos», señaló.
En este sentido, defendió que el verdadero valor del trabajo policial no siempre puede plasmarse en una estadística. Aunque durante los últimos años ha aumentado la actividad operativa y asistencial, Rosillo quiso detenerse precisamente en esta última vertiente.
Detrás de muchas actuaciones, recordó, hay personas atravesando momentos difíciles. Por ello, aseguró que «una Policía Local moderna no puede medir su valor únicamente por los números», sino también por «los problemas que consigue evitar y por la tranquilidad que proporciona con su presencia».
«No os vamos a dejar solos»
Ese modelo de cercanía tiene también una de sus expresiones más claras en el trabajo desarrollado con las personas mayores. Rosillo destacó el proyecto «No me olvides», mediante el que los agentes visitan hogares de jubilados, centros de mayores y asociaciones para ofrecer herramientas que permitan ganar autonomía y seguridad y prevenir posibles engaños.
«Queremos estar con ellos, porque lo dieron todo por nosotros», expresó. Y lanzó un mensaje especialmente directo a los mayores de la ciudad: «No os vamos a dejar solos».
También recordó los proyectos educativos dirigidos a los jóvenes, con los que la Policía Local pretende contribuir a fomentar valores como el respeto, la tolerancia y la diversidad, además de repasar otras actuaciones desarrolladas durante los últimos años, como la puesta en marcha de la Unidad Canina o las mejoras en la coordinación con el servicio de emergencias 112.
El agradecimiento a quienes están detrás del uniforme
Una parte importante del discurso estuvo dedicada a los propios policías. Rosillo recordó a los compañeros fallecidos que formaron parte del cuerpo y tuvo palabras para Rubén, Fran, Daniel Felipe, José Manuel y Domingo Cózar, así como para sus familias y amigos.
También reconoció a los agentes recientemente jubilados por haber entregado buena parte de su vida profesional a la ciudad y por haber transmitido a las generaciones más jóvenes «ese valor de experiencia y buen hacer».
Pero su agradecimiento fue especialmente cálido hacia las familias de los policías. Maridos, mujeres, parejas, padres, madres y hermanos que, apuntó, también forman parte de una profesión que condiciona horarios, celebraciones y momentos personales.
«Sois quienes sufrís en silencio las dificultades, los desvelos y los inconvenientes», manifestó Rosillo, quien agradeció públicamente ese «apoyo incondicional» que permite a los agentes desempeñar su trabajo diariamente.
El responsable policial extendió igualmente sus agradecimientos a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, destacando una coordinación que calificó de imprescindible para mejorar la eficacia de los servicios, así como al resto de organismos, entidades y profesionales que colaboran diariamente con la Policía Local.
Un reconocimiento a los medios y a la sociedad albaceteña
Rosillo también tuvo palabras expresas para los medios de comunicación, a los que agradeció la difusión diaria del trabajo de la Policía Local y el respeto con el que, destacó, se realiza esa labor.
Para Rosillo, los medios desempeñan además una función que conecta directamente con la filosofía defendida durante su intervención: servir de «enlace y nexo de unión con nuestros vecinos».
El acto sirvió asimismo para distinguir a diferentes ciudadanos considerados ejemplares. Rosillo quiso reservar para ellos una de las últimas partes de su discurso y destacó valores como la entrega, la generosidad, el civismo y la honestidad.
«Tener el noble privilegio de servir es un honor»
El discurso terminó prácticamente en el mismo punto en el que había comenzado: en las personas. Rosillo resumió la filosofía que quiso transmitir durante el 172 aniversario de la Policía Local en una idea sobre el significado del servicio público.
«El servicio público es un ejercicio de generosidad, es hacer el bien, es darse a los demás», afirmó.
Para Luciano Rosillo, esa vocación constituye la esencia de una Policía Local que pretende continuar evolucionando sin perder su relación directa con quienes viven en Albacete. Una institución que quiere prevenir, proteger y actuar cuando sea necesario, pero también escuchar, acompañar y estar presente.
«Tener el noble privilegio de servir es un honor», concluyó, antes de dejar un último mensaje dirigido tanto a los policías como a quienes forman parte de la sociedad albaceteña: seguir trabajando por la convivencia «con la máxima ilusión».

