El Albacete cesa a Alberto González

El técnico malagueño abandona el banquillo del Carlos Belmonte después de más de dos años al frente del equipo, una salvación prácticamente milagrosa en su llegada y más de cien partidos como entrenador del conjunto manchego

El Albacete Balompié ha decidido poner fin a la etapa de Alberto González al frente del primer equipo. El técnico malagueño deja el banquillo blanco después de una trayectoria que comenzó en marzo de 2024 y en la que consiguió transformar una situación deportiva muy delicada, consolidarse durante las dos temporadas siguientes y superar la barrera de los cien partidos como entrenador albacetista. Sin embargo, el pésimo comienzo del curso 2026/2027 ha terminado precipitando su salida.

Alberto González se marcha con el equipo sumido en una situación clasificatoria muy complicada después de haber conseguido un solo punto de los primeros 24 disputados. Ocho jornadas en las que el Albacete no ha conseguido ninguna victoria y en las que los resultados han terminado pesando más que el crédito acumulado por el entrenador durante las temporadas anteriores.

La derrota frente al Eibar acabó convirtiéndose en el último partido de Alberto González como entrenador del Albacete Balompié.

Llegó con el Albacete en descenso y diez jornadas por delante

Alberto González aterrizó en Albacete el 27 de marzo de 2024. Procedente del Betis Deportivo y sin experiencia previa como primer entrenador en el fútbol profesional, asumió el mando de un equipo metido en puestos de descenso cuando apenas quedaban diez jornadas para terminar la temporada.

El reto era mayúsculo. El Alba necesitaba una reacción inmediata para evitar el descenso a Primera Federación y el cambio en el banquillo surtió efecto prácticamente desde el principio.

Con Alberto González, el Albacete consiguió 19 puntos en aquellas últimas diez jornadas, con cinco victorias, cuatro empates y una única derrota. El equipo terminó alcanzando los 51 puntos y cerró aquella Liga en decimotercera posición.

Especialmente recordada fue la racha de cinco victorias consecutivas, algo que hasta entonces nunca había conseguido el Albacete en el fútbol profesional. El conjunto manchego acabó además aquella temporada enlazando ocho jornadas sin perder.

La permanencia, que apenas unas semanas antes parecía seriamente amenazada, terminó llegando con margen. El manteo de los jugadores a Alberto González sobre el césped de La Cerámica después de certificar la salvación se convirtió en una de las imágenes de aquella recuperación.

De entrenador de emergencia a liderar el proyecto

Lo que comenzó como una operación para evitar el descenso terminó convirtiéndose en un proyecto de mayor recorrido. Alberto González había firmado inicialmente por lo que restaba de aquella temporada y la siguiente, por lo que afrontó desde el inicio el curso 2024/2025.

El entrenador consiguió estabilizar al equipo en Segunda División. El Albacete terminó aquella campaña con 58 puntos, lejos de los apuros que habían obligado al club a cambiar de entrenador apenas un año antes.

Su primer aniversario en el Carlos Belmonte llegó además acompañado de una nueva muestra de confianza. El club anunció en marzo de 2025 la renovación de Alberto González y de su cuerpo técnico hasta junio de 2026.

Para entonces, sus números reflejaban el cambio experimentado por el Albacete desde su llegada. En sus primeros 42 partidos de Liga había conseguido 62 puntos, con 16 victorias, 14 empates y 12 derrotas.

Más de cien partidos y una nueva renovación

Alberto González continuó creciendo en el banquillo del Albacete durante la temporada 2025/2026. El equipo consiguió nuevamente la permanencia sin los sufrimientos vividos en el momento de su llegada y alcanzó el tramo final del campeonato con tranquilidad clasificatoria.

A ello se añadió una destacada participación en la Copa del Rey, en una temporada en la que el Carlos Belmonte volvió a vivir grandes noches ante rivales de superior categoría.

El entrenador alcanzó además una cifra reservada para muy pocos técnicos en la historia del club. Alberto González cumplió 100 partidos al frente del Albacete, convirtiéndose en el quinto entrenador que alcanzaba esa barrera en el banquillo manchego.

El club volvió entonces a apostar por la continuidad. Antes de terminar la pasada campaña se anunció su renovación hasta junio de 2027, prolongando por una temporada más un proyecto que parecía tener todavía recorrido.

Toché llegó a asegurar públicamente durante aquella renovación que, para la dirección deportiva, Alberto era el entrenador que querían para seguir haciendo crecer al Albacete.

Un inicio de temporada que lo cambió todo

Todo cambió radicalmente con el comienzo del curso 2026/2027. Lo que debía representar otro paso adelante en el proyecto terminó convirtiéndose en una sucesión de resultados negativos de la que el equipo no consiguió salir.

El Albacete fue acumulando derrotas desde las primeras jornadas y las lesiones agravaron todavía más los problemas. Alberto González llegó a afrontar determinados encuentros con una enfermería repleta y teniendo que modificar constantemente sus planes.

Pero los resultados terminaron dejando al entrenador sin margen. Tras ocho jornadas, el balance era demoledor: un punto de 24 posibles y ninguna victoria.

El equipo mostró además dos caras durante estas primeras semanas. Hubo partidos en los que fue superado, pero también encuentros en los que dispuso de ocasiones suficientes para obtener mucho más de lo que finalmente reflejó el marcador.

El último ejemplo llegó en Girona. El Albacete generó numerosas ocasiones, se encontró con el guardameta rival y con la madera, pero volvió a marcharse sin puntuar. Una derrota especialmente dolorosa porque llegó en un partido en el que el equipo manchego tuvo oportunidades suficientes para cambiar completamente el resultado. Al igual que lo ocurrido hoy ante el Eibar.

El vestuario respaldó a Alberto hasta el final

Uno de los aspectos que marcaron las últimas horas de Alberto González como entrenador fue el respaldo de sus futbolistas. Después del encuentro frente al Girona, varios jugadores dejaron claro públicamente que continuaban confiando en su entrenador.

No parecía existir una ruptura entre el técnico y el vestuario. Al contrario, los futbolistas defendieron el trabajo realizado y mostraron su deseo de revertir la situación junto al mismo cuerpo técnico.

Tras el partido también se produjo una conversación entre Alberto González y Toché en los aledaños del estadio de Montilivi, mientras el futuro del entrenador estaba completamente abierto. Finalmente, el club ha optado por un cambio de rumbo.

La preparación física, siempre bajo la lupa

La figura de Juanjo Rico, preparador físico del Albacete Balompié y uno de los hombres de máxima confianza de Alberto González, también ha estado muy presente durante la etapa del técnico malagueño. Llegó de su mano al club y su continuidad dentro del cuerpo técnico fue siempre una cuestión especialmente importante para Alberto.

La preparación física ha estado en entredicho en diferentes momentos, especialmente cuando se acumulaban las lesiones o cuando el equipo ofrecía un rendimiento inferior en las segundas partes. Sin embargo, Alberto González mantuvo siempre una defensa firme de Juanjo Rico. Cuanto mayores eran las críticas hacia esta parcela, más contundente era públicamente el respaldo del entrenador a su preparador físico.

Esa confianza no se limitaba a las declaraciones. La continuidad de Juanjo Rico era una de las condiciones que Alberto González defendía para mantener intacto su proyecto en el Albacete, convencido del trabajo de su cuerpo técnico y de la necesidad de seguir rodeado de las mismas personas.

Este inicio de temporada volvió a colocar la preparación física bajo la lupa. El Albacete ha sufrido numerosas lesiones, algunas de ellas musculares, que han condicionado las alineaciones y las posibilidades del entrenador durante las primeras jornadas. No puede establecerse una relación directa entre esas lesiones y el trabajo físico, pero su acumulación volvió a alimentar un debate que ya venía acompañando al equipo.

En cierto modo, Alberto González terminó siendo víctima de su propio deseo de mantener hasta el final el equipo de trabajo en el que siempre creyó. Defendió a Juanjo Rico cuando llegaron las críticas, apostó por su continuidad y afrontó finalmente su momento más delicado con una plantilla castigada por las lesiones y con la preparación física nuevamente en el centro del debate.

El final de una etapa que comenzó con una salvación

Alberto González abandona de esta manera el Albacete Balompié después de haber pasado de ser una apuesta para salvar al equipo en diez jornadas a convertirse en uno de los entrenadores con mayor continuidad reciente en el Carlos Belmonte.

Su etapa deja aquella espectacular reacción de 2024, las cinco victorias consecutivas que supusieron un récord para el club en el fútbol profesional, dos temporadas posteriores de estabilidad, noches importantes en Copa del Rey y más de un centenar de encuentros en el banquillo manchego.

También deja un final completamente diferente al comienzo. El mismo entrenador que llegó para sacar al Albacete de los puestos de descenso termina marchándose después de que un punto de 24 posibles haya colocado de nuevo al equipo en una situación de máxima urgencia.

El fútbol que en marzo de 2024 le abrió la puerta del Carlos Belmonte para intentar una salvación termina cerrando ahora una etapa de más de dos años. Alberto González ya es historia del Albacete Balompié.

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Javier Romero

Director y fundador de El Digital de Albacete. Nacido en Albacete. Más de 15 años de experiencia en medios de comunicación en radio, televisión y prensa digital, como Intereconomía radio, Cadena SER, Punto Radio, ABTeVe y VOZ Castilla-La Mancha.
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