Alberto González compareció ante los medios de comunicación después de una nueva derrota del Albacete Balompié con un discurso en el que mezcló la frustración por lo ocurrido sobre el terreno de juego, la autocrítica por los problemas defensivos y una reflexión especialmente clara sobre su propio futuro. El entrenador blanco reconoce que la situación es límite después de sumar únicamente un punto en ocho jornadas y admite que entiende que desde el club puedan plantearse un cambio en el banquillo para intentar modificar una dinámica que se prolonga desde el inicio de temporada.
El técnico volvió a lamentar que el Albacete pagara carísimo prácticamente cada error cometido después de haber firmado una primera mitad en la que consiguió ponerse por delante y mostrar una versión muy superior a la que refleja su posición en la clasificación. «Más de lo mismo. Estoy un poco sin palabras por lo curioso que es este deporte maravilloso, porque después de tanto esfuerzo y de tantas cosas bien hechas, nada más la reanudación, en el minuto dos, nos vemos ya con el marcador igualado», señaló.
Para Alberto González, el empate del Eibar llegó precisamente en una de las situaciones que el equipo debía haber controlado mejor. «Hay un error grosero en la ocupación del área, en la forma de defender el saque de banda. Lo hemos defendido mal y eso es nuestra responsabilidad. No podemos permitir esto», reconoció el entrenador, que volvió a lamentar que cualquier fallo termine teniendo consecuencias graves para un conjunto que arrastra una dinámica muy negativa.
El golpe del empate volvió a hacer daño a un Albacete que poco después recibió otro mazazo con el segundo tanto visitante. «El primer gol nos ha dado un palo muy grande después de todo lo que llevamos. Intentas reponerte y te encuentras con el segundo gol también inverosímil, en propia puerta, en un centro desde lejos, y vuelve a ser otro palo enorme», explicó.
El problema que más preocupa a Alberto
Más allá de la falta de acierto ofensivo que ha acompañado al equipo durante buena parte del campeonato, Alberto González puso esta vez especialmente el foco en la defensa. El técnico considera que el Albacete necesita empezar a construir su recuperación desde atrás y recordó un dato que refleja buena parte de sus problemas: todavía no ha conseguido dejar su portería a cero.
«El problema interno más gordo es que no hemos dejado ni una puerta a cero y desde ahí se crece. Desde la defensa, desde esa seguridad defensiva se crece», manifestó. El entrenador incluso abrió la puerta a introducir modificaciones importantes para intentar acabar con esta sangría. «Tal vez tenemos que empezar a poner el foco mucho más en la parte defensiva, buscar esa seguridad aunque sea volviendo a línea de cinco, buscando jugadores más posicionales».
Alberto también reconoció errores colectivos e individuales en la acción que permitió al Eibar igualar el encuentro. «Estábamos desajustados. Se puede ajustar con comunicación. Hay una parte de responsabilidad colectiva, del trabajo colectivo, y otra parte de responsabilidad individual. Hay jugadores suficientemente maduros y con suficiente experiencia como para autoajustarse y entre todos no nos hemos ajustado», indicó.
El entrenador recordó además que el Albacete ha recibido ya cuatro goles en acciones a balón parado y considera que el equipo tiene que prestar mucha más atención a estos detalles. «Tendríamos que hacerlo mejor. Tenemos que cuidar mucho más esos detalles», reconoció.
«Por la cabeza pasa de todo»
La rueda de prensa alcanzó uno de sus momentos más significativos cuando Alberto González fue preguntado directamente por su futuro. El técnico no esquivó la cuestión y reconoció que contempla todos los escenarios después de una nueva derrota.
«Inevitablemente por la cabeza pasa de todo. Pasa que pueden dejar de confiar, que quieran cambiar la dinámica, y se puede entender», manifestó. Alberto recordó que una destitución forma parte de las reglas del fútbol y dejó claro que la decisión ya no está en sus manos.
«No sería la primera vez ni la última que cambian a un entrenador. Eso no depende de mí, depende de quien tome la decisión, de si quiere dar continuidad a algo que se está haciendo y prevé que por este camino podemos avanzar, o entiende que hay que hacer un cambio de dinámica aunque las cosas estén bien», explicó.
El propio técnico puso como ejemplo una de sus decisiones durante esta temporada para justificar que entiende perfectamente que el club pueda tomar una determinación similar con él. «Yo cambié a Mariño buscando ese cambio de dinámica, no porque estuviera especialmente mal. ¿Cómo no voy a entender que desde la dirección deportiva o desde el club se crea que ese puede ser el camino? Sería un poco hipócrita».
Pese a todo, Alberto insistió en que no tiene ninguna duda sobre sus fuerzas para continuar. «Por energía, por capacidad y por confianza no va a ser. Eso está clarísimo», aseguró, aunque reconoció inmediatamente después la realidad que pesa sobre cualquier análisis: «La dinámica no es buena, los resultados no han llegado y aquí estamos para ganar partidos».
«No puedo decirle a la gente que confíe porque no estoy ciego»
Alberto González también habló directamente de la desconfianza que existe alrededor del equipo después de un comienzo de temporada para olvidar. El técnico no trató de convencer al entorno de que mantenga la confianza en su proyecto y reconoció que comprende perfectamente el enfado y las dudas.
«Yo no voy a intentar convencer a nadie de que Alberto González es la persona ideal. Cada uno tiene que hacer sus análisis y sus valoraciones. Respetaré al que confíe y respetaré al que no confíe», afirmó.
Su reflexión fue todavía más contundente al referirse a los números del Albacete. «No puedo decirle a la gente que confíe porque no estoy ciego. Veo que tenemos un punto en ocho partidos, veo que es una racha extremadamente mala, que no es habitual. Yo ahora mismo solo puedo trabajar para cambiar las cosas».
El entrenador aseguró comprender plenamente a quienes han dejado de creer en el proyecto. «Es normal desconfiar cuando llevas un punto en ocho partidos. Es lo lógico. Desde dentro, viendo cómo se trabaja y viendo cómo vamos, tengo otra perspectiva distinta y me hace creer y confiar, pero entiendo al que no crea».
Alberto González: «El principal responsable soy yo»
Preguntado por la planificación deportiva y por las responsabilidades de la dirección deportiva, Alberto González evitó señalar hacia otros estamentos del club y asumió personalmente buena parte de la situación.
«Me siento muy responsable de cada detalle», aseguró. El entrenador reconoció que durante muchas semanas el equipo ha estado condicionado por el estado físico de numerosos futbolistas, pero también admitió que él participó de las decisiones adoptadas y que podría haber anticipado mejor algunas circunstancias.
«Hemos ido muy cogidos con pinzas y yo soy responsable de ir cogido con pinzas durante mucho tiempo. Podía haber previsto también mejor todas estas circunstancias. Hay algunas que son previsibles y otras que no, pero está claro que hay detalles que puedo cuidar yo, trabajar mejor el balón parado defensivo y trabajar mejor mil detallitos que se van dando», explicó.
Alberto fue incluso más rotundo poco después: «El principal responsable soy yo en este caso». Y explicó que entiende que, llegado este punto, un cambio de entrenador pueda tener más efecto inmediato que cualquier movimiento en la dirección deportiva. «Hay veces que un cambio de técnico cambia dinámicas más que un cambio de dirección deportiva. Ahora mismo un cambio de dirección deportiva tampoco va a cambiar la plantilla».
Los riesgos asumidos en la confección de la plantilla
El entrenador defendió, pese a todo, el potencial de la plantilla y explicó que Albacete y dirección deportiva asumieron determinados riesgos durante su confección con la intención de construir un equipo capaz de competir por encima de sus posibilidades económicas.
«Sigo pensando que hay una plantilla muy potente y que tiene mucho mérito conseguir, con nuestros presupuestos, la plantilla que tenemos», aseguró. Sin embargo, también reconoció la apuesta realizada: «Hemos jugado con riesgo. Hemos apostado fuerte para montar un equipo muy potente, pero asumiendo ciertos riesgos que conllevaba tener gente que viene lesionada, gente que viene de estar parada o en baja forma».
Unos riesgos que, por ahora, no han dado el resultado esperado. «Los hemos asumido y en este caso nos han salido mal, pero con la idea y con vistas a hacer una temporada especialmente buena. Si con menos presupuesto quieres estar por encima de las expectativas, tienes que asumir ciertos riesgos en ciertas decisiones. Yo lo he asumido, Toché lo ha asumido y todos lo hemos asumido».
«Sea conmigo o sin mí, este equipo va a reflotar»
Pese a que su continuidad está más cuestionada que nunca, Alberto González terminó defendiendo el futuro deportivo del Albacete más allá de lo que suceda con él en el banquillo.
«Hay que seguir creyendo en este equipo, independientemente de que esté yo o no. Hay que seguir creyendo en esta plantilla y en las cosas que se han hecho bien, que también son muchas, aunque ahora mismo cueste verlas», manifestó.
El entrenador aseguró que sigue convencido de que el equipo terminará reaccionando. «Estoy seguro de que cuando un equipo se une ante la adversidad de esta manera, seguro que reflota. Tarde un poco más o un poco menos, sea conmigo o sea sin mí. Confío plenamente en que va a reflotar».


