El silencio y la tristeza se han instalado en uno de los establecimientos hosteleros más conocidos de Albacete. Una ausencia especialmente dolorosa marca ahora el día a día de quienes durante años compartieron trabajo, conversaciones y momentos en sus instalaciones. El Callejón ha querido hacer pública la noticia y rendir homenaje a una mujer cuya huella, según el propio restaurante, permanecerá en cada rincón del establecimiento: Mari, su jefa de repostería, ha fallecido.
El Callejón de Albacete, de luto por la pérdida de Mari
“Hoy nos cuesta encontrar las palabras”. Con esta frase, El Callejón ha comenzado el mensaje con el que ha comunicado en sus redes sociales el fallecimiento de Mari, una trabajadora que durante toda una vida estuvo vinculada al conocido restaurante de Albacete.
Mari desempeñaba el puesto de jefa de repostería, pero para quienes forman parte de El Callejón su figura trascendía ampliamente sus funciones profesionales. Así lo ha expresado el propio establecimiento, que la recuerda como “muchísimo más que eso”.
Una vida ligada a El Callejón
El restaurante destaca los años de trabajo, dedicación y cariño que Mari compartió con El Callejón y con las personas que tuvieron la oportunidad de coincidir con ella.
Una trayectoria tan prolongada terminó convirtiendo a Mari en mucho más que una integrante del equipo. Su presencia quedó ligada al día a día del establecimiento y a numerosas experiencias compartidas durante todos esos años.
“Hay personas que no solo forman parte de un equipo, sino que terminan formando parte de la historia de un lugar. Mari era una de ellas”, señala El Callejón en su despedida.
El recuerdo de Mari permanecerá en el restaurante
La huella de Mari, según el sentido mensaje publicado por El Callejón, seguirá presente en el establecimiento de Albacete a través de los recuerdos construidos durante tantos años.
El restaurante asegura que su recuerdo permanecerá “en cada rincón, en cada anécdota y en todos los momentos compartidos”, una forma de poner palabras a la importancia que tuvo para quienes compartieron con ella buena parte de su trayectoria profesional y personal.
La despedida va más allá de la pérdida de una compañera de trabajo. El Callejón define a Mari también como una amiga y como una persona “profundamente querida”.
“Gracias por tanto, Mari”
El mensaje concluye con unas palabras que condensan el sentimiento de quienes hoy despiden a Mari: “Gracias por tanto, Mari. Nunca te olvidaremos”. Con estas palabras, El Callejón ha querido rendir homenaje a quien durante tantos años formó parte de su historia y expresar públicamente su recuerdo y cariño. La despedida termina con un último deseo: “Descansa en paz”.
Desde Albacete, queda así el recuerdo de Mari, jefa de repostería de El Callejón, pero también de una mujer que, según el propio establecimiento, acabó convirtiéndose en parte esencial de la historia y de la memoria de un lugar al que dedicó tantos años de su vida.

