El Aeropuerto de Albacete afronta una nueva etapa más de dos décadas después de su apertura al tráfico civil. El nuevo Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA) 2027-2031 pone por primera vez cifras al escenario con el que trabaja Aena para los próximos años: 2.358 pasajeros en 2027 y 3.041 en 2031, pese a que la propia infraestructura tiene actualmente capacidad para atender a 300.000 viajeros al año.
Eso significa que, incluso si se cumple la previsión para 2031, el aeropuerto estaría utilizando en términos de pasajeros alrededor del 1% de su capacidad anual. El dato adquiere una dimensión especial al repasar la historia reciente de una infraestructura que llegó a disponer de vuelos regulares, entre ellos una conexión diaria con Barcelona, pero que desde finales de 2011 ha quedado fundamentalmente para aviación privada y empresarial y vuelos chárter puntuales, que en los últimos años han recuperado cierta presencia.
Más de 20 años operando en Albacete
El aeropuerto civil de Albacete no se construyó desde cero. Sus instalaciones se desarrollaron aprovechando la Base Aérea de Los Llanos, al sur de la capital, que continúa compartiendo actividad militar y civil. Aena puso en marcha en junio de 2003 un área provisional de pasajeros para permitir la utilización civil de las instalaciones.
El primer avión comercial llegó el 1 de julio de 2003, procedente de Palma de Mallorca, y aquella primera etapa comenzó precisamente con una conexión semanal con la isla. Posteriormente, en noviembre de 2005, se inauguró la nueva terminal de pasajeros, de unos 2.200 metros cuadrados, junto al edificio multiservicios, aparcamiento, accesos y otras actuaciones necesarias para consolidar la actividad civil.
La inversión realizada para desarrollar aquellas instalaciones civiles ascendió a 9.907.705 euros, prácticamente diez millones. De esa cantidad, cerca de 7,3 millones de euros correspondieron al área terminal, mientras que el resto se destinó a equipamiento, actuaciones en el campo de vuelos y sistemas de control de accesos.
Cuando desde Albacete se volaba regularmente a Barcelona
La situación era muy diferente a la actual durante los primeros años de funcionamiento. El 28 de marzo de 2004, Air Nostrum comenzó a operar conexiones regulares desde Albacete con Barcelona y Palma de Mallorca, abriendo una etapa en la que la terminal tuvo vuelos comerciales programados de forma estable.
La conexión con Barcelona terminó convirtiéndose en la última línea regular que sobrevivió en Los Llanos. Air Nostrum mantenía entonces un vuelo diario entre Albacete y Barcelona, pero decidió cancelarlo a partir del 1 de octubre de 2011 por falta de demanda. La compañía explicó en aquel momento que el número de pasajeros había descendido un 6,7% entre enero y agosto y que la ocupación media de la ruta estaba situada en apenas el 25%.
La continuidad de los vuelos regulares de Air Nostrum en Albacete estuvo acompañada durante aquellos años de importantes contratos de publicidad sufragados con dinero público. Las cantidades llegaron a superar ampliamente el medio millón de euros anual de los primeros acuerdos: a finales de 2009 se formalizó un compromiso económico de 2,9 millones de euros para tres ejercicios, con 400.000 euros correspondientes a 2009 y 1,25 millones de euros tanto para 2010 como para 2011. Formalmente se trataba de contratos para promocionar Albacete a través de los soportes y vuelos de Air Nostrum, aunque su existencia estuvo estrechamente vinculada al mantenimiento de la actividad de la compañía en el aeropuerto albaceteño. De hecho, cuando cambió el Gobierno municipal en 2011 y desapareció la conexión regular con Barcelona, quedó abierto un conflicto económico por las cantidades pendientes del contrato: Air Nostrum reclamaba 1,466 millones de euros y en 2012 Emisalba alcanzó un acuerdo para dejar la factura final en 1,166 millones, 300.000 euros menos.
Con la desaparición de aquel enlace, el aeropuerto se quedó sin rutas regulares. La intención manifestada entonces por Air Nostrum era regresar si las condiciones económicas lo permitían, pero quince años después Albacete continúa sin disponer de ninguna conexión aérea regular de pasajeros.
De casi 20.000 pasajeros a poco más de 2.000
Las cifras reflejan con claridad el cambio experimentado por el aeropuerto. Tras registrar 15.055 pasajeros en 2004, el tráfico subió a 15.992 en 2005 y 17.516 en 2006 hasta alcanzar en 2007 su máximo histórico, con 19.881 viajeros. Un año después todavía se contabilizaron 19.254 pasajeros, pero a partir de entonces comenzó un descenso continuado: 15.127 en 2009, 11.293 en 2010 y 8.415 en 2011.
La caída se aceleró después de desaparecer la ruta de Barcelona. El aeropuerto registró 3.916 pasajeros en 2012 y únicamente 1.211 en 2013. Desde entonces, salvo oscilaciones puntuales, las cifras se han mantenido en volúmenes muy reducidos respecto a los primeros años de funcionamiento.
Los últimos ejercicios permiten comprobarlo. En 2019 hubo 1.616 pasajeros, cifra que aumentó curiosamente hasta 2.204 en 2020 antes de bajar a 1.382 en 2021 y 857 en 2022, el peor registro de la serie desde la apertura comercial.
El año 2023 supuso un cambio gracias a la recuperación de vuelos comerciales chárter. El Ministerio de Transportes cifró el tráfico total de aquel ejercicio en 2.644 pasajeros, un 208,5% más que en 2022, impulsado por operaciones que permitieron volar directamente desde Albacete a destinos como Egipto, Turquía o Hungría.
La cifra volvió a bajar en 2024 hasta los 2.107 viajeros, mientras que 2025 terminó con 2.127 pasajeros y 915 operaciones. Es decir, el último ejercicio completo disponible cerró con apenas 20 viajeros más que el anterior y utilizando alrededor del 0,7% de la capacidad anual de 300.000 pasajeros que Aena atribuye actualmente al aeropuerto.
¿Para qué se utiliza ahora el Aeropuerto de Albacete?
La desaparición de las líneas regulares no significa que el aeropuerto se encuentre cerrado. La actividad de estos años se ha sostenido fundamentalmente con vuelos privados vinculados a negocios y ocio, con especial presencia tradicional de viajeros relacionados con la actividad cinegética, además de operaciones puntuales de carácter comercial.
Desde 2023, además, han reaparecido con mayor frecuencia los vuelos chárter turísticos. En 2025, por ejemplo, Aena operó desde Albacete un vuelo a Luxor con alrededor de 170 pasajeros, mientras que durante 2026 la terminal ha acogido operaciones hacia destinos como Egipto, Praga, Marrakech o Fez. También se han estrenado vuelos del programa del Imserso hacia Palma de Mallorca y Tenerife, aunque se trata de operaciones concretas y no de líneas regulares abiertas durante todo el año.
3.041 pasajeros en 2031
El escenario dibujado ahora por Aena no contempla, al menos en sus previsiones de tráfico, una transformación radical. El DORA calcula que Albacete pasará de 2.358 pasajeros en 2027 a 3.041 en 2031, lo que representa un crecimiento medio anual del 6,57%.
La comparación con el pasado resulta especialmente gráfica. Los 3.041 pasajeros previstos para 2031 seguirían estando muy lejos de los 19.881 que llegaron a utilizar el aeropuerto en 2007, cuando todavía funcionaban conexiones regulares, y representarían poco más del 15% de aquel récord histórico.
Al mismo tiempo, Aena contempla 8,148 millones de euros de inversión regulada en Albacete entre 2027 y 2031. La mayor cantidad se concentra en 2027, con 3,003 millones, seguida de 2,071 millones en 2028, 1,313 millones en 2029, 1,046 millones en 2030 y 715.000 euros durante 2031.
Así, más de veinte años después de su apertura comercial, el Aeropuerto de Albacete encara el próximo periodo sin vuelos regulares y con un modelo basado en aviación privada y vuelos chárter puntuales. Aena prevé que crezca el número de viajeros, aunque incluso en 2031 el volumen estimado seguirá rondando únicamente el 1% de la capacidad que actualmente tiene la infraestructura.

