La derrota del Albacete Balompié ante el Córdoba dejó una de las imágenes más significativas de este complicado inicio de temporada cuando Alberto González permaneció sobre el césped del Carlos Belmonte después del pitido final mientras desde la grada se escuchaban abucheos y muestras de descontento. El técnico no trató de esquivar ese momento y posteriormente tuvo que afrontar también en rueda de prensa las preguntas sobre su futuro al frente del banquillo manchego.
Con el equipo todavía sin conseguir su primera victoria y después de sumar un punto de los primeros 18 posibles, la continuidad del entrenador apareció inevitablemente durante la comparecencia. Alberto González aseguró que no está pensando en el crédito que pueda quedarle ni en una posible decisión del club, aunque reconoció que un cambio en el banquillo forma parte de las situaciones que pueden producirse en el fútbol cuando los resultados no acompañan.
Alberto González, ante los pitos: «Lo asumo y sigo adelante»
Uno de los momentos más delicados llegó inmediatamente después del encuentro. Alberto González permaneció sobre el terreno de juego mientras escuchaba el malestar de una parte de la afición y, ya en sala de prensa, fue preguntado expresamente por lo que había sentido durante esos instantes y por si consideraba que aquella reacción podía jugar en su contra.
El entrenador albacetista aseguró entender el enfado de la grada y evitó enfrentarse a la reacción de los aficionados. «Yo creo que es respetable, es parte del juego, es parte del espectáculo y yo tengo que asumirlo con normalidad», manifestó Alberto González, que reconoció que no resulta agradable vivir una situación de ese tipo pero que forma parte de las exigencias de su cargo.
«Evidentemente, gustar no gusta, porque a nadie le gusta ser abucheado, pero lo entiendo como parte de mi profesión, de mi trabajo, lo asumo y simplemente lo afronto y sigo adelante», señaló. El técnico quiso normalizar además ese momento dentro de las dificultades inherentes a cualquier trabajo y dejó claro que su respuesta será continuar desempeñando sus funciones mientras siga al frente del equipo.
Alberto González incidió precisamente en esa idea al señalar que cada profesión obliga a afrontar momentos complicados y que este es uno de los que corresponden a un entrenador. «La mía, la situación de más dificultad es esta, hay que afrontarla y hay que seguir trabajando de la mejor manera que uno sepa», manifestó después de una noche en la que el resultado volvió a incrementar la presión alrededor del banquillo albacetista.
«No pienso en ello»
La continuidad del entrenador apareció en la rueda de prensa incluso antes de las preguntas finales. Interpelado directamente por si sentía que el crédito de su proyecto se estaba terminando después de este comienzo de temporada, Alberto González rechazó estar realizando ese tipo de cálculos.
«No lo sé, la verdad es que no pienso en ello. Intento trabajar cada día haciendo las cosas lo mejor posible», respondió. El técnico añadió que su futuro es una cuestión que «ni me he planteado ni me planteo» y aseguró que su única intención en estos momentos es continuar realizando su trabajo «de la mejor manera» que sabe.
Alberto González sí admitió que los resultados están muy lejos de los deseados y que los numerosos problemas que está sufriendo la plantilla están teniendo una influencia importante. «Creo que no estamos lejos, pero es verdad que los contratiempos nos están perjudicando demasiado y no estamos siendo capaces de sacar los resultados adelante», reconoció.
Preguntado directamente por una posible llamada del club
La cuestión volvió a aparecer al final de la comparecencia y de una forma todavía más directa. Alberto González fue preguntado sobre si esperaba que, después de la derrota y de todo lo ocurrido en el Carlos Belmonte, pudiera producirse alguna llamada relacionada con su futuro.
«No lo sé. Aquí no me lo planteo», contestó el entrenador del Albacete, que volvió a insistir en que no está centrando su atención en esa posibilidad. Sin embargo, esta vez sí reconoció abiertamente que una decisión de ese tipo puede producirse y que forma parte de la profesión.
«Es una cuestión que ya te digo que ni me la planteo. Que algún día llega, que puede llegar, porque esto es parte de mi trabajo, es parte del fútbol», explicó Alberto González. El técnico admitió además que, cuando un equipo entra en una dinámica negativa, puede aparecer la intención de provocar un cambio desde el banquillo: «Se puede entender que se quiera generar un cambio de dinámica».
El entrenador no dramatizó esa posibilidad y señaló que son decisiones propias del fútbol profesional cuando los resultados no llegan. «Son cosas que son habituales y hasta normales en ciertos momentos en fútbol», aseguró, mostrando que es consciente del escenario en el que se encuentra después de este inicio de campeonato.
«Si llega, la escucharemos y la asumiremos con total respeto»
Alberto González dejó igualmente claro que, si el club termina trasladándole alguna decisión sobre su continuidad, la aceptará. «Si llega, la escucharemos, la asumiremos con total respeto», afirmó el técnico, que inmediatamente después insistió en que mientras no exista ninguna comunicación continuará intentando sacar al equipo de esta dinámica.
«Vamos a trabajar de la mejor manera posible, a tratar de cambiar la dinámica y ojalá que sea el viernes», manifestó. De esta manera, Alberto González trasladó el foco al siguiente compromiso y evitó alimentar cualquier especulación sobre una decisión que, según explicó, no se le había comunicado en ese momento.
La presión, sin embargo, quedó patente tanto dentro como fuera de la sala de prensa. Sobre el terreno de juego, Alberto González escuchó los pitos de un Carlos Belmonte descontento con el inicio de temporada y decidió permanecer allí mientras se producían; posteriormente, ante los medios, tuvo que responder en varias ocasiones sobre su continuidad y sobre la posibilidad de que el club busque un cambio de dinámica desde el banquillo.
El técnico asumió ambas situaciones sin esconderse. Entiende la reacción de la afición, asegura que no está pensando en su futuro y mantiene que seguirá trabajando mientras continúe en el cargo. Al mismo tiempo, reconoció que una decisión sobre su continuidad «puede llegar» y que, si finalmente se produce, la asumirá «con total respeto».


