El Albacete no puede quedarse de brazos cruzados: un punto de 18 obliga a reaccionar y Alberto está en la cuerda floja

El conjunto manchego sigue sin ganar después de seis jornadas, ha perdido sus tres partidos en el Carlos Belmonte y la derrota ante el Córdoba dejó pitos hacia el equipo y el entrenador, que ya admite que una posible destitución "puede llegar"

El Albacete Balompié necesita cambiar su dinámica cuanto antes. Seis jornadas, un solo punto de 18 posibles y ninguna victoria dibujan un comienzo de temporada que ha llevado al equipo a una situación de máxima exigencia y ha colocado inevitablemente en la picota a Alberto González. La derrota frente al Córdoba volvió a dejar sensaciones que el equipo considera mejores que el resultado, pero la clasificación ya apenas entiende de sensaciones.

El problema para el Alba es que las explicaciones empiezan a repetirse mientras los puntos no llegan. Buenas fases de juego, ocasiones desaprovechadas, errores propios que terminan en gol rival, lesiones y pequeños detalles que caen del lado contrario forman parte del relato de estas primeras seis jornadas. Sin embargo, el balance continúa siendo contundente: el Albacete sigue sin ganar y ha dejado escapar 17 de los primeros 18 puntos disputados.

La propia reacción del Carlos Belmonte después de la derrota ante el Córdoba mostró hasta qué punto ha aumentado la inquietud. Alberto González permaneció sobre el terreno de juego mientras desde la grada se escuchaban abucheos y muestras de descontento, una imagen que añadió todavía más presión a un entrenador que después tuvo que responder repetidamente sobre su continuidad.

Seis jornadas sin ganar y tres derrotas en casa

El dato es difícil de esquivar. El Albacete únicamente ha sido capaz de sumar un punto en las seis primeras jornadas y todavía no conoce la victoria. Además, el Carlos Belmonte tampoco está sirviendo como refugio: el conjunto manchego ha encadenado tres derrotas delante de su afición, algo que empieza a hacer especialmente pesada cada nueva oportunidad perdida.

La derrota ante el Córdoba resulta todavía más dolorosa porque el Alba consiguió una de las cosas que más le estaban costando: ponerse por delante. El equipo marcó prácticamente nada más comenzar, completó una primera mitad en la que mereció una ventaja mayor y logró incomodar considerablemente al rival. Sin embargo, volvió a sufrir después del descanso y terminó dejando escapar el encuentro.

Lluís López reconoció tras el partido que el vestuario estaba «jodido, dolido» y admitió que los resultados están castigando mucho al grupo. «Hemos hecho una muy buena primera parte. Creo que nos tendríamos que haber ido con más goles a favor», señaló el defensa, antes de reconocer que los dos goles cordobesistas llegaron después de «dos errores nuestros, donde te penalizan muchísimo».

Las buenas sensaciones ya no bastan

Una de las dificultades que afronta ahora el Albacete es que prácticamente todos los argumentos positivos necesitan comenzar a convertirse en puntos. Alberto González volvió a defender después del encuentro que el equipo había realizado méritos suficientes para conseguir algo más e incluso para ganar, pero al mismo tiempo reconoció que las equivocaciones propias están resultando decisivas.

«Creo que hoy hemos hecho méritos más que suficientes una vez más para sacar algo positivo, por no decir para ganar», explicó el técnico. Su análisis, sin embargo, incluyó también una autocrítica clara al admitir que el Albacete volvió a cometer errores en acciones defensivas que terminaron colocando el partido cuesta arriba.

El problema es que la competición continúa avanzando. Las ocasiones, las fases de dominio o los centímetros que separan un fuera de juego de una acción válida pueden explicar determinados momentos, pero no modifican la clasificación que tiene en estos momentos al Alba en descenso y con una cara muy parecida a la del Real Zaragoza de la temporada pasada. El propio Alberto González terminó verbalizándolo de la forma más contundente posible cuando le preguntaron cómo podía recuperar la confianza de una afición que llevaba varias jornadas escuchando argumentos similares.

«Ganando. Ganando, no hay otra. Hay que ganar, claro, es que hay que ganar. Hay que ganar, es que no hay otro camino», respondió. Y terminó dejando una frase que resume perfectamente el momento actual del Albacete: «Solo se convence a la gente ganando. Es que hay que hablar menos y ganar».

Alberto González, bajo una presión cada vez mayor

En este escenario, Alberto González se encuentra inevitablemente en el centro de todas las miradas. Un punto de 18, ninguna victoria y tres derrotas en casa son números que elevan la presión alrededor de cualquier banquillo, y el propio técnico ya tuvo que contestar de manera directa sobre la posibilidad de que el club termine buscando un cambio de dinámica.

Preguntado por si sentía que se estaba agotando el crédito de su proyecto, González aseguró que no estaba pensando en esa cuestión. «No lo sé, la verdad es que no pienso en ello. Intento trabajar cada día haciendo las cosas lo mejor posible», explicó, antes de añadir que son asuntos que «ni me he planteado ni me planteo».

La pregunta regresó posteriormente de forma todavía más directa: si esperaba alguna llamada relacionada con su futuro después de la derrota. Alberto González volvió a asegurar que no se lo estaba planteando, pero esta vez sí reconoció que la posibilidad existe dentro de la lógica del fútbol profesional.

«Que algún día llega, que puede llegar, porque esto es parte de mi trabajo, es parte del fútbol», admitió. El técnico entendió incluso que, en determinados momentos, «se pueda querer generar un cambio de dinámica» y señaló que este tipo de decisiones «son habituales y hasta normales en ciertos momentos en fútbol».

Los pitos del Belmonte elevan todavía más la temperatura

La reacción de la afición tras la derrota añadió un elemento que hasta ahora no había aparecido con tanta claridad. Parte del Carlos Belmonte expresó su enfado después del encuentro y Alberto González permaneció sobre el césped escuchando los abucheos antes de retirarse.

Lejos de enfrentarse a la grada, el entrenador asumió esa reacción. «Es respetable, es parte del juego, es parte del espectáculo y yo tengo que asumirlo con normalidad», señaló. González reconoció que «a nadie le gusta ser abucheado», pero defendió que forma parte de su profesión y aseguró que su obligación es «afrontarlo y seguir adelante».

El vestuario todavía cree que la victoria está cerca

Dentro del vestuario, al menos públicamente, el mensaje continúa siendo de confianza. Lluís López sostuvo que el Albacete está haciendo «más mérito del que está recibiendo» y aseguró que el grupo considera que la primera victoria puede estar más cerca de lo que reflejan los resultados.

«Estamos empujando ya la pared para poder derribarla», aseguró el futbolista, convencido de que un primer triunfo podría cambiar la percepción de todo lo que rodea al equipo y permitir encadenar resultados diferentes. Eso sí, también reconoció que «hay muchísimas cosas por mejorar y por hacer mejor», sin esconder que el rendimiento todavía presenta déficits importantes.

La urgencia del vestuario quedó todavía más clara cuando Lluís López fue preguntado por si aceptaría ganar incluso jugando peor. Su respuesta fue inequívoca: «Ahora mismo nos valdría cualquier cosa con tal de ganar y yo lo firmaría, y lo firmaríamos todos». El defensa considera que el Alba está cerca de obtener mejores resultados, pero admite que en este momento lo prioritario es romper cuanto antes la dinámica.

El siguiente partido ya pesa mucho más de lo normal

Alberto González mantiene que el equipo debe continuar creyendo en el trabajo y asegura que el vestuario sigue con él. Después del Córdoba, explicó que el mensaje inmediato fue dirigir toda la atención hacia el próximo encuentro, permanecer unidos y volver a intentarlo.

«El foco ya puesto en el viernes, en seguir trabajando, en unirnos unos a otros y en ir todos a una», señaló el entrenador, que continúa defendiendo que «este es el camino», aunque admite que al equipo «le está faltando encontrar premio» a muchas de las cosas que hace.

Pero la próxima jornada ya no será un partido cualquiera. Ante el Girona el Albacete necesita una victoria que permita respirar a la plantilla, calme el creciente malestar de la afición y reduzca la presión sobre su entrenador, si es que llega a sentarse en el banquillo…

«Si llega, la escucharemos, la asumiremos con total respeto», dijo Alberto sobre una eventual decisión acerca de su futuro. Mientras eso no ocurra, su intención es seguir trabajando «a tope» para cambiar una dinámica que ya exige una reacción inmediata. Con un punto de 18, el Albacete necesita empezar a ganar y Alberto González sabe que el margen se estrecha con cada jornada que pasa sin conseguirlo.

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Javier Romero

Director y fundador de El Digital de Albacete. Nacido en Albacete. Más de 15 años de experiencia en medios de comunicación en radio, televisión y prensa digital, como Intereconomía radio, Cadena SER, Punto Radio, ABTeVe y VOZ Castilla-La Mancha.
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