La historia que comenzó en Albacete y puede acabar en unos Juegos Olímpicos: Stefy Navarro y su sueño con el parkour

El sueño de esta deportista que comenzó en Albacete

Hay historias deportivas que comienzan en grandes estadios, ante miles de espectadores y con un objetivo perfectamente definido desde el principio. La de Stefy Navarro comenzó de una manera muy diferente: una noche de insomnio, una carrera hasta la Catedral de Albacete y la curiosidad por imitar a unos jóvenes que practicaban un deporte que apenas conocía. Lo que ocurrió después la llevó a Madrid, a grandes competiciones internacionales y a convertirse en una de las voces vinculadas al crecimiento del parkour. Ahora, aquel camino que comenzó en las calles de Albacete tiene un nuevo horizonte: ver algún día al parkour convertido en deporte olímpico.

Stefy Navarro / Foto cedida

Albacete, el lugar donde empezó todo

Stefy Navarro tenía 18 años cuando comenzó a dar sus primeros pasos en el mundo del parkour en Albacete. Hasta entonces, el deporte ya había formado parte de su vida, especialmente a través de la gimnasia, pero diferentes circunstancias personales hicieron que tuviera que alejarse de ella durante varios años.

Había regresado a España con 17 años después de haber vivido en varios países y se encontraba en un momento en el que no sabía muy bien hacia dónde encaminar de nuevo su relación con el deporte. Fue entonces cuando el parkour se cruzó en su vida.

Una amiga suya estaba saliendo con un chico que practicaba esta disciplina y ambas comenzaron a acercarse a algunos de los lugares donde entrenaba. Entre ellos estaban zonas tan conocidas como Villacerrada o los alrededores de la Catedral de Albacete.

“Nosotras íbamos a verle hacer parkour con unos amigos y me intrigó un poco ese deporte”, recordaba Navarro. Una curiosidad que fue creciendo hasta que una noche terminó dando el primer paso. En concreto relataba que “no podía dormir, me fui a correr y terminé en la Catedral y empecé a intentar imitarlos”.

Aquella experiencia fue suficiente para despertar por completo su interés. Navarro pidió poder entrenar con este grupo de jóvenes y comenzó a aprender los movimientos básicos. Así lo que inicialmente parecía una simple curiosidad terminó convirtiéndose en una pasión.

Stefy Navarro / Foto cedida: Parkour & Freerunning during the World Urban Games 2019, in Budapest, photography by Julien Blanc.

Las claves del parkour

Para Navarro, una de las claves del parkour está precisamente en esa capacidad que tiene para atrapar fácilmente a quien empieza a practicar este deporte. Al respecto explicaba que “lo que más engancha a la gente del parkour es que aprendes mucho y muy rápido”.

Los primeros movimientos permiten al principiante experimentar rápidamente con su propio cuerpo, pero conforme aumenta la dificultad aparece otro elemento fundamental: la mente. “Hay cosas que se ven fáciles pero que no lo son, y ahí está el tema de romper la barrera mental del miedo y la adrenalina que generan estos saltos”, señalaba Stefy Navarro.

En su caso, aquella combinación de aprendizaje, adrenalina y libertad fue suficiente para querer seguir saltando y entrenando. De este modo, Albacete se convirtió en el punto de partida de una trayectoria deportiva que posteriormente la llevaría fuera de la ciudad.

Stefy Navarro / Foto cedida

De Albacete a Madrid para seguir creciendo

Aunque Albacete fue el lugar en el que descubrió el parkour, Stefy Navarro pronto comprobó que necesitaba ampliar sus posibilidades de entrenamiento. “Albacete es una ciudad pequeña y no hay tantos sitios donde se pueda saltar”, recordaba.

Los viajes a otras ciudades le permitieron conocer nuevos espacios y diferentes formas de practicar la disciplina. Fue precisamente en Madrid donde tuvo una revelación que le hizo quedarse: “hubo un día que nos fuimos a Madrid a un parkour park que me enamoró”.

La impresión fue tan grande que tomó una decisión y poco después se trasladó a Getafe para continuar con su evolución deportiva. El cambio de ciudad supuso también un cambio de dimensión en su trayectoria. Lo que había comenzado en Albacete como una actividad que le había despertado curiosidad empezó a adquirir una dimensión mucho más competitiva. Entre su palmarés deportivo se pueden encontrar varios títulos importantes como el de Campeona y Subcampeona del Mundo, entre decenas de medallas.

Stefy Navarro / Foto de archivo: Memories from the WPF Camp 2019, Basel, Switzerland, by Julien Blanc.

Parkour; mucho más que saltos y acrobacias

Desde fuera, el parkour puede parecer una sucesión de saltos, acrobacias y movimientos espectaculares. Sin embargo, Navarro insiste en que detrás de cada ejecución existe un importante trabajo físico y, especialmente, mental. Al respecto explicaba que esta modalidad deportiva “requiere mucho trabajo mental”, reconociendo que “al principio hay más trabajo mental que físico.

Los primeros entrenamientos sirven para que el deportista aprenda a controlar su cuerpo y a conocer sus propios límites. Incluso un movimiento aparentemente sencillo exige mucha precisión. En este punto, Navarro ponía como ejemplo aprender a realizar un salto y aterrizar correctamente manteniendo en todo momento el control del cuerpo.

Es un proceso en el que cobra especial importancia la propiocepción, es decir, la capacidad de ser consciente de la posición y el movimiento del propio cuerpo. “Al principio el parkour es un deporte súper propioceptivo porque la gente no suele estar acostumbrada a sentir su cuerpo de una manera tan precisa”, explicaba Stefy Navarro. Y ponía de relieve otra de las claves de esta disciplina: “En el parkour lo que se busca es mucha precisión y técnica”.

Stefy Navarro / Foto cedida

El miedo, como uno de los grandes rivales 

La evolución en el parkour no consiste únicamente en aumentar la capacidad física. También implica enfrentarse a movimientos que, antes de realizarlos, generan respeto o incluso miedo.

Uno de los retos que Stefy Navarro recuerda especialmente es el conocido como ‘Gato de Miguel Hernández’, un movimiento en el que el deportista utiliza las manos sobre un muro para alcanzar otro y que recibe su particular nombre de una estación de Metro de Madrid. “Tampoco es algo muy difícil, pero sí es algo muy mental y es un movimiento de parkour muy típico de Madrid”.

Para ella fue uno de los movimientos que más le costó superar, aunque no el único. En concreto, también recuerda la laureada deportista “algún que otro salto que no logré hacer cuando comencé en Albacete”.

Porque en el parkour la dificultad no siempre está en la exigencia física del movimiento. En muchas ocasiones, el verdadero desafío consiste en convencer a la mente de que se puede hacer.

Stefy Navarro / Foto cedida

De entrenar cada día a competir al máximo nivel

La manera de entender el parkour también ha cambiado con el paso de los años. En sus inicios, Stefy Navarro entrenaba prácticamente a diario y aprovechaba cualquier oportunidad para salir y saltar, pero posteriormente comenzó a orientar su preparación hacia la competición.

Con el objetivo de afrontar movimientos más exigentes y competir al máximo nivel, comenzó a trabajar de manera específica la fuerza y el cardio. En concreto, detallaba que “físicamente necesitaba tener un cuerpo más fuerte para aguantar los impactos y para saltar más”.

El camino hasta la élite tampoco ha estado exento de dificultades. Una etapa marcada por las lesiones obligó a esta atleta a reducir el ritmo y centrarse en la recuperación. “Tuve una temporada de lesiones y tuve que frenar para empezar a recuperarme”, recordaba de esta etapa.

Ahora, su relación con el parkour ha adquirido nuevas dimensiones. Además de continuar vinculada a esta disciplina deportiva, está muy dedicada a dar clases y trabaja con la Federación Internacional de Gimnasia como representante de los atletas de parkour.

Stefy Navarro / Foto cedida: FIG Parkour World Cup, FISE, Montpellier (FRA), 2025

El sueño de llevar el parkour a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028

Después de todo el camino recorrido, Navarro tiene claro que uno de sus grandes sueños no pasa necesariamente por competir en grandes escenarios, sino por ver cómo crece el deporte que un día descubrió en Albacete.

Su deseo es que el parkour pueda llegar algún día a los Juegos Olímpicos. En este punto confesaba que “mi sueño deportivo, aunque no me vea en él como tal, es que el parkour llegue a las olimpiadas”.

Para ella sería la culminación de una evolución extraordinaria: pasar de descubrir el parkour en las calles a ver cómo esa disciplina alcanza el mayor escenario deportivo. “Me encantaría que el parkour se convirtiera en deporte olímpico”, aseguraba.

Navarro considera que ese reconocimiento supondría mucho más que incorporar una nueva disciplina a los Juegos Olímpicos. También serviría para cambiar la percepción que todavía existe alrededor del parkour. “Lloraría porque hay tantas personas que lo critican, que no lo apoyan, que dicen que no es un deporte, o que creen que es una pérdida de tiempo”, explicaba.

Para ella, que el parkour llegara al olimpismo supondría abrir una puerta a miles de personas. Y es que sostiene que “un deporte que consiga llegar tan alto supone dar muchas oportunidades a muchísima gente de todo el mundo y soñar con ser deportista olímpico”.

Stefy Navarro / Foto cedida: FIG Parkour World Cup, FISE, Montpellier (FRA), 2025

Stefy Navarro pone el foco en otra española para cumplir el sueño olímpico

Aunque no se vea necesariamente compitiendo en unos Juegos Olímpicos, Navarro tiene claro a quién le gustaría ver representando a España si algún día el parkour consigue convertirse en disciplina olímpica.

Su nombre es Marta Gutiérrez, compañera a la que conoce desde hace años y a la que considera una de las grandes referencias del panorama internacional. “Me gustaría mucho que mi compañera pudiera llegar a unos Juegos Olímpicos”, afirmaba añadiendo que “en el panorama internacional de parkour es increíble, una de las mejores si no la mejor”. Ver a una atleta española en unos Juegos Olímpicos compitiendo en esta modalidad sería para Navarro un motivo de enorme satisfacción.

Stefy Navarro / Foto cedida

El mensaje de Stefy Navarro para quienes empiezan a descubrir el mundo del parkour en Albacete

Su historia tiene, precisamente por su origen, un mensaje especial para quienes hoy están dando sus primeros saltos en Albacete. Navarro sabe que el camino desde un entrenamiento entre amigos hasta la élite internacional es algo largo y exige sacrificios, pero también tiene claro que no se debe perder de vista la razón por la que uno comenzó.

Su consejo para los chavales de Albacete que hoy practican parkour y sueñan con llegar lejos es sencillo: disfrutar. En concreto, ponía de relieve que tienen que disfrutar desde el primer momento.

Así, lanzaba una advertencia para quienes convierten pronto el éxito en su único objetivo. Y es que, “si uno no disfruta de lo que está haciendo más tarde o más temprano, por mucho éxito que tenga, mentalmente no le va a dar la cabeza”, sostenía la deportista. 

Porque para Navarro el parkour no ha sido únicamente una cuestión de saltar más, más lejos o más rápido. Y quizá esté en ese modo de disfrutar la esencia de una historia que comenzó una noche cualquiera en Albacete y que encontró un deporte que le permitió recuperar la sensación de libertad que buscaba. Ahora, desde una perspectiva diferente, Stefy Navarro mira hacia un horizonte todavía más ambicioso: que aquel deporte que un día descubrió casi por casualidad pueda dar el salto definitivo a los Juegos Olímpicos.

Contenido ofrecido por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

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Marta Lopez

Periodista natural de Albacete. Licenciada en Periodismo por la Universidad de Murcia con más de 6 años de experiencia en medios de comunicación.
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