El rejoneador Leonardo Hernández habría utilizado este domingo en Albacete al menos un rejón de castigo que no había sido autorizado por el equipo presidencial de la plaza de toros manchega. Fuentes de la Delegación Gubernativa confirmaron a El Digital de Albacete que se intervino en el desolladero un rejón de castigo que excedía las medidas reglamentarias y que, por tanto, se habría introducido en la plaza sin el consentimiento de la autoridad. Por ello, se propone al jinete para una sanción que, de ir hacia delante, conllevaría un castigo severo y pocas veces visto.
Para empezar, tendría una sanción económica, pero al analizar los hechos sucedidos en el sexto toro de la corrida del pasado domingo, dicha autoridad estaría incluso contemplando introducir la figura del maltrato animal como negligencia cometida por Leonardo Hernández. De confirmarse y probarse este hecho, una de las actuaciones que podría llevarse a cabo sería la propuesta de retirarle temporalmente la licencia para poder actuar en festejos de rejones.

Sería un castigo histórico y que introduciría un precedente interesante, dado que este tipo de comportamientos se ven a menudo en las plazas de toros de España. No es la primera vez que en Albacete se requisan útiles de lidia y, singularmente, rejones de castigo, por apreciarse claros indicios de que lesionan al toro de una manera exagerada y que vulnera profundamente el espíritu de la norma.
A partir de ahí, sería igualmente interesante que los diferentes estamentos del sector se reunieran para trabajar en un reglamento único a nivel nacional para evitar las dudas y las confusiones. No tiene demasiado sentido que un rejón que es válido en una plaza de Andalucía, por ejemplo, no se pueda utilizar en Albacete.
Independientemente de ello, como ya denunciamos ayer en El Digital de Albacete, en las corridas de rejones se han cruzado todos los límites conocidos, especialmente en los que tiene que ver con la manipulación de las astas de los toros.
Está recogido en el reglamento que se pueden despuntar los pitones para evitar cornadas a los caballos, pero lo que se vio en la corrida de este domingo no fue un despuntado reglamentario sino directamente la mutilación de las defensas de los seis animales.

Urge, en definitiva, revisar al completo la liturgia de estas corridas para evitar escándalos como el que se ha vivido en la feria de Albacete con la plaza llena de aficionados censurando la lamentable actuación del rejoneador español, que hizo caso omiso de las protestas y continuó clavando banderillas y palos de rosa en el lomo de un toro agonizante y con evidentes síntomas de desangrado.

