A qué huele la Feria de Albacete: un paseo por sus aromas más reconocibles

Un paseo con la nariz: así cambia el olor de la Feria de Albacete a cada paso

La Feria de Albacete se escucha, se ve, se toca, se saborea y también se huele. Porque basta con poner un pie en el Recinto Ferial para que una auténtica mezcla de aromas se convierta en la banda sonora invisible de estos días. Patatas asadas, churros, carne a la brasa, vino, esparto, cuero, hierbabuena… y hasta ese inconfundible olor a desinfectante que recuerda que, detrás de la Feria, también hay mucho trabajo de limpieza.

Si hay un olor capaz de abrir el apetito nada más llegar, ese es el de las patatas asadas. Se mezcla con el aroma de las clásicas hamburguesas Uranga y con el dulce olor de los churros, creando ese particular aroma que parece decirle al estómago que en Feria siempre hay sitio para un bocado más. 

Hamburguesas Uranga en la Feria de Albacete / Foto: Miguel Ángel Romero

Además, continuando por el Paseo de la Feria aparece el olor de las tapas, la carne a la brasa y todo tipo de propuestas gastronómicas. Un paseo por esta parte del Recinto Ferial puede convertirse fácilmente en una batalla entre el hambre y la intención de seguir caminando.

Hay un olor que solo aparece en septiembre: así huele la Feria de Albacete

Y de repente, cambio de escenario, porque al pasar la zona de las atracciones, llega un olor inconfundible: el del vino de ‘La Burrica’. Porque hay aromas que, igual que determinadas canciones, son capaces de transportarnos directamente a la Feria. Además, en el Pincho de la Feria se suman olores que saben a tradición y a campo: las berenjenas y las panochas forman parte de ese particular paisaje gastronómico que acompaña a quienes se acercan hasta este rincón del Recinto Ferial.

‘La Burrica’

Y si la Feria también tiene un componente religioso y tradicional, la nariz tampoco se lo pierde. Cerca de la Capilla de la Virgen de Los Llanos, el aroma de las flores de la Ofrenda Floral se suma al recorrido, aportando un perfume diferente, más delicado, entre tanta mezcla de comida y fiesta.

Ofrenda de Flores / Imagen de archivo

Si ponemos rumbo a Los Ejidos, el ambiente vuelve a transformarse. Aquí aparece un olor muy reconocible: el de los caballos, acompañado por el de la comida y el ambiente propio de esta zona. Es otro de esos aromas que forman parte del paisaje de la Feria y que hacen que, incluso con los ojos cerrados, uno pueda intuir perfectamente dónde se encuentra.

Cabalgata Ecuestre en la Feria de Albacete / Fotos: Miguel Fuentes
Cabalgata Ecuestre en la Feria de Albacete / Imagen de archivo

La Feria de Albacete a través de sus olores

En los Redondeles, el perfume es todavía más ligado a la tradición. Aquí huele a esparto, cuero y Feria de siempre. Son aromas que recuerdan a los oficios, a los productos tradicionales y a esa parte más manchega de una celebración que, pese al paso del tiempo, mantiene intactas muchas de sus señas de identidad.

Y después está el Templete, donde el aire parece tener su propio toque especial. Entre música, gente y ambiente festivo aparece el aroma de la hierbabuena de los mojitos, de sidra y de gambas, poniendo una nota diferente dentro de este particular mapa olfativo de la Feria. Además, aquí se suman olores gastronómicos a queso, jamón, y por supuesto, al gran clásico de la Feria de Albacete: chori-morci.

Del 7 al 17, Albacete huele a Feria

Entre patatas, churros, vino, esparto, caballos, flores y hierbabuena también está ese olor que nos recuerda que la Feria se limpia constantemente para que todo esté a punto. Un aroma quizá menos romántico, pero tan presente como cualquiera de los demás, y ese es el olor característico a desinfectante que también está presente. 

Y es precisamente esa mezcla imposible la que hace que la Feria de Albacete tenga un olor propio. No existe un único perfume de Feria. Es una combinación de gastronomía y tradición, que se transforma a cada paso. Un cóctel de aromas que, durante diez días, se queda impregnado en las calles, en la ropa y, sobre todo, en la memoria.

Y quizá por eso los albaceteños tenemos tan claro que Albacete huele a Feria, incluso somos capaces de percibir ese aroma antes de que llegue el 7 de septiembre.

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Noelia López

Natural de Albacete, Graduada en Periodismo por la Universidad Miguel Hernández. Experiencia en medios de comunicación como VIsión6, Es Radio y Telemadrid
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