Cuenca se prepara cada septiembre para vivir unos días en los que su casco histórico cambia por completo de ambiente. Las calles se llenan de color, música y visitantes, mientras las peñas toman protagonismo y una tradición con casi nueve siglos de historia vuelve a ocupar el centro de la vida de la ciudad. Para quienes buscan una escapada diferente, estas fechas esconden una de las experiencias festivas más singulares de la región: las Fiestas de San Mateo.

San Mateo convierte Cuenca en un gran escenario festivo
Durante varios días de septiembre, el caso antiguo de Cuenca se transforma en el epicentro de una celebración que combina historia, tradición y ambiente popular. Las calles se llenan de pañuelos, peñas y charangas, mientras vecinos y visitantes participan en una fiesta considerada una de las grandes celebraciones de la ciudad.
La fecha clave es el 21 de septiembre, jornada de San Mateo, aunque los festejos se extienden durante varios días. En 2026, la celebración está prevista del 18 al 21 de septiembre, una circunstancia que convierte la cita en una opción especialmente atractiva para quienes quieran planificar una escapada a Cuenca coincidiendo con estas fechas.

El origen de San Mateo se encuentra en uno de los episodios fundamentales de la historia conquense. La fiesta conmemora la toma de Cuenca por Alfonso VIII el 21 de septiembre de 1177, una efeméride que continúa muy presente en la identidad de la ciudad.

Las vaquillas, el gran reclamo de las fiestas de Cuenca
Uno de los elementos que hacen especialmente reconocible a San Mateo son las vaquillas enmaromadas, que recorren diferentes espacios de estas calles históricas. La tradición tiene su principal escenario en torno a la Plaza Mayor y forma parte de una celebración con una enorme participación popular.
Las Fiestas de San Mateo giran también en torno a la presencia de peñas mateas, auténticas protagonistas del ambiente durante estos días. Sus colores, desfiles y actividades contribuyen a convertir las calles del casco antiguo de Cuenca en un espacio de celebración prácticamente continuo.

Junto a las vaquillas, el programa festivo incorpora música, desfiles, conciertos, concursos, actividades culturales y otras propuestas que amplían la experiencia más allá de los festejos taurinos.
Un destino turístico diferente para una escapada
San Mateo ofrece una razón adicional para acercarse a Cuenca en septiembre. La ciudad permite combinar la experiencia festiva con uno de los conjuntos históricos y paisajísticos más reconocibles de Castilla-La Mancha.

El casco histórico de Cuenca, declarado Patrimonio de la Humanidad, aporta un escenario excepcional a las celebraciones. Durante San Mateo, sus calles no solo permiten contemplar el patrimonio de la ciudad, sino también vivir de cerca una de sus tradiciones más populares.

Es precisamente esa combinación la que convierte la cita en una propuesta turística singular: en una misma escapada se pueden descubrir los atractivos monumentales de Cuenca y, al mismo tiempo, sumergirse en el ambiente de una fiesta profundamente vinculada a la historia y a la ciudadanía.

Peñas, música y ambiente durante todo el día
San Mateo no se entiende sin la participación de las peñas. Son ellas las que aportan buena parte del color y del ambiente de la celebración, con desfiles, comidas populares, pasacalles y diferentes actos festivos.

Las charangas y la música popular acompañan buena parte de la jornada, mientras que el casco antiguo de la capital conquense concentra una importante actividad. La fiesta, por tanto, no se limita a un único acto, sino que se extiende por distintos espacios y momentos del día.

La programación también contempla propuestas dirigidas a diferentes públicos. Hay actividades infantiles, conciertos, actos culturales y propuestas gastronómicas que permiten acercarse a San Mateo desde perspectivas diferentes.
La zurra y las patatas asadas, sabores de San Mateo
La gastronomía ocupa asimismo un lugar destacado en la experiencia. Entre los productos más ligados a la celebración se encuentra la zurra, una bebida elaborada con vino blanco, azúcar y limón que forma parte del ambiente tradicional de las Fiestas de San Mateo.

Para acompañarla aparecen productos como las patatas y las sardinas asadas, dos clásicos de la gastronomía festiva de San Mateo. Esta vertiente gastronómica contribuye a que la celebración se viva también alrededor de las peñas y los espacios de reunión.
Más allá de la comida y la bebida, San Mateo ofrece una experiencia eminentemente participativa. La música, las reuniones, los pasacalles y las actividades convierten durante unos días a la ciudad en un punto de encuentro para conquenses y visitantes.

Una fiesta con siglos de historia
La fuerza turística de San Mateo está también en su capacidad para mantener conectada la celebración actual con el pasado de Cuenca. El recuerdo de la conquista de 1177 se mantiene presente en distintos actos de las fiestas, entre ellos la tradición vinculada al Pendón de Alfonso VIII.
La celebración ha llegado hasta nuestros días con una de las grandes fiestas de Cuenca y una cita destacada en el calendario festivo de Castilla-La Mancha. Su carácter popular y la participación de las peñas ha contribuido a preservar una tradición que continúa llenando de vida el casco histórico cada septiembre.

Para quien llegue desde Albacete, el atractivo está precisamente en poder descubrir una Cuenca diferente: una ciudad monumental que durante unos días deja paso a las charangas, los pañuelos, las peñas y las vaquillas, sin perder vínculo con la historia que dio origen a la celebración.

San Mateo convierte así a Cuenca en una de las escapadas festivas más singulares de Castilla-La Mancha en septiembre, una cita en la que el patrimonio, la historia, la gastronomía y la tradición popular se dan la mano en pleno casco histórico conquense.
Contenido ofrecido por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

