Máxima expectación: Morante vuelve a Albacete

Las dudas han recorrido durante las últimas horas los mentideros taurinos, pero el torero sevillano hará el paseíllo en Albacete este sábado

Albacete espera este sábado a Morante de la Puebla con una expectación enorme. Durante las últimas horas, los mentideros taurinos han estado llenos de comentarios y dudas sobre la presencia finalmente del sevillano en la Plaza de Toros de Albacete, pero lo cierto es que no existe ningún parte médico ni comunicación oficial que anuncie lo contrario. Morante sigue anunciado y, salvo novedad de última hora, hará el paseíllo en uno de los carteles más esperados de la Feria Taurina de Albacete.

Las dudas tienen un precedente muy reciente. Hace exactamente un año, Morante también estaba anunciado en la Feria de Albacete, pero finalmente no pudo comparecer. El torero había sufrido aproximadamente un mes antes una grave cornada en Pontevedra que terminó condicionando su recuperación y obligándole a quedarse fuera del cartel albaceteño. Aquella ausencia dejó a muchos aficionados sin poder ver a una de las grandes figuras del momento y explica que cualquier rumor relacionado con su estado físico provoque ahora una enorme inquietud.

Esta vez, sin embargo, la situación es diferente. No existe ningún parte médico que impida su presencia y tampoco se ha comunicado oficialmente ninguna baja, es más, toreó en Valladolid ayer. Por tanto, Morante viene a Albacete. Su nombre vuelve a ser uno de los grandes focos de atención de una feria en la que su sola aparición es suficiente para convertir una corrida en un acontecimiento.

José Antonio Morante Camacho, conocido universalmente como Morante de la Puebla, nació en La Puebla del Río, en Sevilla, y lleva casi tres décadas instalado en la primera línea del toreo. Tomó la alternativa en Burgos el 29 de junio de 1997, con César Rincón como padrino y Fernando Cepeda como testigo, y desde entonces ha desarrollado una carrera marcada por una personalidad absolutamente reconocible, capaz de dividir opiniones pero también de despertar una expectación que muy pocos toreros pueden generar.

Hablar de Morante supone hablar de una forma de entender el toreo muy particular. El sevillano ha construido buena parte de su trayectoria alrededor del capote, la inspiración, la estética y una concepción clásica de la tauromaquia. Sus partidarios consideran que es uno de los últimos grandes representantes de un toreo antiguo y personal, mientras que sus detractores le reprochan su irregularidad y algunas tardes en las que su actuación ha quedado muy lejos de las enormes expectativas que acompañan siempre a su nombre.

Esa imprevisibilidad forma parte precisamente de su leyenda. Con Morante nunca existe la certeza de que vaya a producirse una gran faena, pero siempre permanece la posibilidad de que aparezca uno de esos instantes capaces de quedar grabados durante años en la memoria de los aficionados. Una media verónica, una tanda de naturales o una forma determinada de interpretar una suerte pueden ser suficientes para transformar por completo una tarde.

Su carrera ha dejado episodios que ya forman parte de la historia reciente de la tauromaquia. Uno de los más importantes llegó el 26 de abril de 2023 en la Real Maestranza de Sevilla, cuando cortó un rabo a un toro de Domingo Hernández. Hacía más de medio siglo que un matador a pie no conseguía semejante premio en el coso sevillano, una actuación que reforzó definitivamente su condición de figura y de torero de época.

Madrid fue durante muchos años una de sus grandes asignaturas pendientes hasta que consiguió abrir la Puerta Grande de Las Ventas. Su relación con la profesión ha estado además marcada por retiradas, regresos y decisiones inesperadas que han contribuido a rodear su figura de un componente casi legendario. En octubre de 2025 volvió a sorprender al mundo taurino al cortarse la coleta en el centro del ruedo de Las Ventas después de una tarde triunfal, un gesto que parecía anunciar el final de su carrera. Sin embargo, Morante regresó nuevamente a los ruedos en 2026.

La presente temporada tampoco ha sido sencilla. Morante sufrió en abril una grave cornada en Sevilla que obligó de nuevo a estar pendiente de su evolución física. Pese a ello, logró recuperarse y continuar toreando, manteniendo intacto el enorme interés que genera cada una de sus apariciones.

Morante tampoco ha permanecido ajeno a la polémica durante todos estos años. Su personalidad, sus declaraciones, sus retiradas inesperadas y sus posicionamientos públicos han hecho que su figura trascienda en numerosas ocasiones el ámbito estrictamente taurino. Su cercanía pública a Santiago Abascal y Vox, por ejemplo, ha generado controversias fuera de las plazas, mientras que dentro de ellas el denominado ‘morantismo’ se ha convertido prácticamente en un fenómeno propio.

El término sirve para describir la auténtica devoción que despierta entre una parte de la afición. Hay seguidores que recorren kilómetros para verlo torear y que consideran que cualquier detalle suyo puede justificar una tarde completa. Frente a ellos aparecen también aficionados mucho más críticos, que cuestionan el entusiasmo que rodea al sevillano. Esa división forma parte inseparable de su figura y explica que prácticamente nunca pase inadvertido.

Su trayectoria también ha estado condicionada por problemas de salud mental sobre los que el propio torero ha hablado públicamente y que en diferentes etapas le obligaron a detener su carrera y recibir tratamiento. Son circunstancias que han añadido nuevos capítulos a una historia deportiva marcada por la genialidad, las ausencias, los regresos y una capacidad extraordinaria para volver a situarse en el centro de la atención taurina.

Albacete conoce perfectamente todas las caras de Morante. El sevillano ha dejado en esta plaza momentos de enorme belleza, pero también tardes controvertidas y broncas importantes. En el año 2000 sufrió una cornada en el coso albaceteño y en 2022 protagonizó uno de sus episodios más discutidos cuando abrevió ante un toro de Samuel Flores y recibió una sonora respuesta desde los tendidos.

Existe además un dato que convierte su presencia de este sábado en todavía más especial: Morante nunca ha salido por la Puerta Grande de la Plaza de Toros de Albacete. La afición albaceteña lo ha visto durante numerosos años, ha disfrutado de algunos de sus detalles, lo ha ovacionado y también lo ha censurado, pero todavía no lo ha visto abandonar el coso a hombros por la calle Feria.

Por todo ello, la expectación para este sábado es máxima. Un año después de quedarse fuera del cartel debido a las consecuencias de aquella cornada sufrida en Pontevedra, Morante vuelve a estar anunciado en Albacete y no existe actualmente ningún parte médico que indique que no pueda hacerlo. El público espera ahora comprobar qué versión del sevillano aparece sobre el ruedo.

Esa incertidumbre forma parte precisamente del atractivo que rodea a Morante de la Puebla. Puede ocurrir que la tarde termine sin grandes acontecimientos o puede aparecer uno de esos momentos que justifican por sí solos la espera de miles de aficionados. Esa capacidad para mantener viva la posibilidad de algo extraordinario es la que ha convertido al torero sevillano, para muchos, en algo más que una gran figura: en uno de los mitos y leyendas del toreo contemporáneo.

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Javier Romero

Director y fundador de El Digital de Albacete. Nacido en Albacete. Más de 15 años de experiencia en medios de comunicación en radio, televisión y prensa digital, como Intereconomía radio, Cadena SER, Punto Radio, ABTeVe y VOZ Castilla-La Mancha.
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