Durante unas horas, Albacete ha podido contemplar una imagen difícil de imaginar en pleno siglo XXI: carruajes y caballerías recorriendo los Ejidos, personajes vestidos como hace cien años, antiguos oficios, música tradicional y hasta escenas relacionadas con la compraventa de ganado. La Feria ha abierto así una ventana a su pasado para recuperar una parte de su esencia que permanecía en la memoria y que este año ha vuelto a cobrar vida en el corazón de la ciudad.

La Feria de Albacete viaja 100 años atrás
Albaceteños y visitantes han disfrutado de las principales novedades del programa de la Feria de Albacete 2026 con una recreación histórica de la Feria de 1926, una propuesta con la que el Recinto Ferial y su entorno han viajado un siglo atrás para mostrar cómo era esta celebración y recuperar algunas de las tradiciones y costumbres que contribuyeron a construir su identidad.
La elección de 1926 no es casual: la recreación se sitúa exactamente un siglo atrás hasta la Feria de Albacete 2026 una parte de aquello que constituía su esencia original.
El alcalde de Albacete, Manuel Serrano, ha puesto en valor precisamente ese regreso a los orígenes durante este acto celebrado en el Pincho de la Feria. “Cerremos los ojos por un momento y pensemos juntos que nos encontramos en el año 1926”, señalaba, invitando a los asistentes a imaginar cómo era la cuidad y su Feria hace ahora cien años.

Serrano recordaba que aquella Feria se celebró “del 7 al 15 de septiembre en honor de la Virgen de Los Llanos” y explicaba que esta original propuesta pretende recuperar “la Feria Antigua, la Feria de antes”, como homenaje a las generaciones que contribuyeron a convertir esta celebración en una de las principales señas de identidad de Albacete.
Lo que han podido ver albaceteños y visitantes ha sido “una recreación de la Feria Antigua para rendir tributo y reconocimiento a todos nuestros antepasados y a todos los albaceteños y albaceteñas que con nuestra Feria han contribuido a la identidad de la ciudad de Albacete”, afirmaba el alcalde. El regidor albaceteño también ha querido agradecer la implicación de quienes han hecho posible esta recreación y ha destacado especialmente el papel de la Ronda Algazara y de la Asociación de Amigos del Cuchillero, que se han sumado a la iniciativa para recuperar y mostrar parte de las tradiciones vinculadas a la Feria.

El director de la Ronda Algazara, Pascual Tébar, explicaba que esta recreación es el resultado de un proyecto que la agrupación llevaba varios años preparando y que desde el primer momento encontró el respaldo del Ayuntamiento de Albacete. “Les ofrecimos y les mostramos este proyecto que llevábamos ya entre manos trabajando hace unos años. Nos abrieron las puertas del Ayuntamiento, les encantó y es una suerte poder contar con ellos”, señalaba.

Tébar destacaba que ese proyecto ha permitido hacer realidad una iniciativa que busca recuperar precisamente el origen de la celebración: “Gracias a ellos tenemos hoy este pequeño acto sobre cómo fue el origen de nuestra Feria, una Feria ganadera y agrícola”. Así, el director de la Ronda Algazara también agradecía la colaboración del Museo Municipal de la Cuchillería, que ha cedido piezas antiguas conservadas en sus propios fondos para incorporarlas a la recreación. Una participación que ha permitido sumar a la propuesta otra de las tradiciones estrechamente vinculadas a la identidad de Albacete.
Así era la Feria de Albacete hace un siglo
La propuesta ha permitido recuperar los orígenes de una celebración estrechamente vinculada a la Feria ganadería, siempre en honor a la Virgen de Los Llanos, y ha tomado como referencia incluso la imagen del cartel de la Feria de 1926.
A partir de las 12:30 horas, alrededor de 40 personas ataviadas con indumentaria propia de la época han participado en un desfile acompañado por carruajes y caballerías. El recorrido partía de los Ejidos de la Feria y atravesaba todo el espacio de la Cuerda hasta alcanzar la explanada del Pincho y la Puerta de Hierros.

Una vez allí, los participantes daban paso a una representación en la que diferentes personajes recreaban escenas propias de aquella Feria, intercaladas con música en directo, jotas y seguidillas. Un viaje al pasado organizado por la Ronda Algazara y la Asociación de Los Amigos del Cuchillero en colaboración con el Ayuntamiento de Albacete.
Ganado, cuchillería y oficios desaparecidos vuelven a la Feria de Albacete
Uno de los principales objetivos de la recreación ha sido mostrar que la Feria de Albacete era, hace un siglo, mucho más que una celebración festiva. Era también un importante punto de encuentro económico y social en el que se concentraban personas procedentes de distintos municipios de la provincia.
En aquel contexto, ganaderos, agricultores y vecinos acudían a la Cuerda para comprar, vender o intercambiar animales, productos y enseres necesarios para su vida cotidiana. Esa realidad se ha trasladado a la recreación mediante escenas como un trato de compraventa de ganado.

La cuchillería ha tenido un papel destacado. En la explanada de la Puerta de Hierros se representaban actividades relacionadas con las navajas y la tradición cuchillera con la colaboración del Museo Municipal de la Cuchillería y de la Asociación de Los Amigos del Cuchillero, recuperando así otra de las señas de identidad históricas de Albacete.
Tratantes, cuchilleros, barberos, vendedores y aguadores han formado parte de esta particular vuelta al pasado. Algunos de estos oficios han desaparecido con el paso del tiempo y devolverles protagonismo ha servicio también para recuperar su memoria y devolverles protagonismo, aunque unas horas, en el escenario histórico de la Feria.

Las diferencias sociales también forman parte de la recreación
La indumentaria ha sido otro de los elementos fundamentales de la propuesta. La recreación ha incorporado una importante dimensión etnográfica para mostrar las diferencias existentes entre las distintas clases sociales de de la época.
Así, se ha representado tanto las personas que llegaban desde pueblos de la provincia como las familias más acomodadas de la capital o de otras zonas, reflejando a través de sus vestimentas una sociedad muy distinta de la actual. También el lenguaje ha tenido su espacio, con la recuperación de determinadas expresiones y términos propios de algunos municipios y de diferentes oficios tradicionales.

Carruajes, tartanas y caballerías para recuperar la memoria de Albacete
Este especial viaje hasta la Feria de 1926 no se ha limitado solo a los personajes. Los medios de transporte de aquella época han adquirido también protagonismo durante el desfile y la posterior representación. Carros, calesas y tartanas han recorrido los espacios de la Feria para completar una estampa que, un siglo después, resulta prácticamente imposible de contemplar en el día a día de Albacete.
La recreación ha buscado así reconstruir no solo cómo se celebraba la Feria, sino también cómo se desplazaban sus protagonistas, cómo se relacionaban, qué oficios desempeñaban y qué elementos formaban parte de su vida cotidiana.

El papel de la mujer en la Feria de 1926
La propuesta impulsada también por Ronda Algazara también ha querido poner el foco en el papel fundamental que desempeñaban las mujeres en la Feria de aquella época.
Aunque su presencia histórica resultaba en muchos casos menos visible, su participación era esencial en el ámbito familiar y en los desplazamientos hasta la Cuerda. Muchas mujeres acompañaban a sus familias en las tartanas y asumían tareas relacionadas con el cuidado, la alimentación y la organización.

La recreación ha tratado de recuperar precisamente esa dimensión menos conocida de la Feria, reivindicando la contribución de las mujeres a una celebración que congregaba durante esos días a familias procedentes de numerosos puntos de la provincia.
Una Feria de Albacete que mira al futuro recuperando su pasado
La recreación histórica de 1926 se ha convertido así en una de las propuestas más singulares de la Feria de Albacete de 2026: una actividad novedosa en el programa que, paradójicamente, ha buscado recuperar aquello que durante décadas constituyó la verdadera esencia de la celebración.

Un siglo después, la Cuerda, el ganado, los carruajes, los oficios tradicionales, la cuchillería, la música popular y las formas de vida de aquellos albaceteños han vuelto a ocupar por unas horas el espacio de la Feria.
Una forma de recordar que, detrás de la celebración multitudinaria que hoy conoce Albacete, existe una historia mucho más antigua en la tradición, actividad ganadera, comercio y vida cotidiana se daban cita cada septiembre en torno a la Virgen de Los Llanos.










































































/Fotos: Pilar Felipe/

