Castilla-La Mancha conserva bajo su suelo una historia que se remonta a cientos de millones de años y que todavía hoy sigue sorprendiendo a investigadores y visitantes. Fósiles, esqueletos y vestigios de especies desaparecidas permiten reconstruir cómo era la vida en el territorio mucho antes de que existieran las ciudades e incluso el ser humano. Buena parte de ese extraordinario patrimonio se concentra en un museo en Cuenca que alberga algunas de las piezas paleontológicas más relevantes de España.
El museo que conserva 550 millones de años de historia
El Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha (MUPA) nació oficialmente el 20 de marzo de 2015, mediante el Decreto 14/2015, con una clara vocación regional: conservar, proteger, documentar, investigar y divulgar el patrimonio paleontológico de la comunidad autónoma.
Su colección reúne restos procedentes de yacimientos que abarcan los últimos 550 millones de años de la historia de la Tierra, con una representación especialmente destacada de los registros paleozoicos de Toledo y Ciudad Real, los mesozoicos de Guadalajara y Cuenca y los cenozoicos de toda Castilla-La Mancha.
De esta forma, el MUPA se ha convertido en un espacio donde la ciencia y la cultura se dan la mano para explicar la evolución de la vida y poner en valor un patrocino que pertenece al conjunto de los castellano-manchegos.

Las Hoyas y Lo Hueco, dos tesoros paleontológicos de Cuenca
El núcleo fundacional de la colección del MUPA está formado por los fondos procedentes de dos yacimientos conquenses de enorme relevancia: Las Hoyas, situado en La Cierva y correspondiente al Cretácico Inferior, y Lo Hueco, en Fuentes, perteneciente al Cretácico Superior.
La colección de Las Hoyas está integrada por más de 20.000 ejemplares, que representan alrededor de 130 géneros de organismos que vivieron hace unos 125 millones de años.
Por su parte, Lo Hueco aporta más de 12.000 ejemplares de organismos de hace aproximadamente 75 millones de años. Entre ellos se encuentran esqueletos parciales de algunos dinosaurios de grandes dimensiones.
El valor de estos fondos no reside únicamente en su cantidad. El museo también conserva un importante conjunto de fósiles de plantas y animales que constituyen los holotipos de sus respectivas especies, es decir, ejemplares de referencia para su definición científica.
A ellos se suman holotipos de marcas de actividad o icnofósiles, que permiten conocer la actividad desarrollada por diferentes organismos durante el pasado.
Concavenator: el dinosaurio más completo hallado en España
Entre las piezas que convierten al MUPA en un espacio especialmente singular destaca el Concavenator corcovatus, un dinosaurio terópodo que vivió durante el Cretácico Inferior en el territorio de la actual provincia de Cuenca.
El ejemplar tenía unos seis metros de longitud y un peso estimado de alrededor de 500 kilos. Pero lo verdaderamente extraordinario se encuentra en su conservación. Se trata del dinosaurio más completo hallado en España, ya que conserva prácticamente la totalidad del esqueleto, que además se encuentra articulado y presenta un excelente estado de conservación.
El fósil guarda impresiones de tejidos blandos, entre ellos posibles restos de piel y músculos en la zona del pie y la cola. También se ha identificado posibles restos estomacales en la cavidad torácica.
Estos convierten al Concavenator en una pieza de extraordinario interés científico y permiten obtener información excepcional sobre la anatomía y la vida de un dinosaurio que habitó Cuenca hace millones de años.

Una colección que sigue creciendo en Castilla-La Mancha
El patrimonio custodiado por el MUPA no es estático. La colección aumenta de forma continua gracias al depósito de restos procedentes de las actividades paleontológicas desarrolladas en diferentes puntos de Castilla-La Mancha.
Entre los yacimientos que han aportado materiales en los últimos se encuentran El Atance, Algora y Poyos, en Guadalajara, correspondientes al Trifásico y al Cretácico Superior, así como Buenache, Uña, Vadillos y Beteta, en Cuenca, vinculados al Cretácico Inferior.
El museo está llamado a incorporar también los restos que se recuperen de futuras intervenciones paleontológicas en la comunidad, de acuerdo con las modalidades establecidas por la legislación vigente. Así, el MUPA funciona no solo como un lugar de exposición, sino también como un espacio de conservación de un patrimonio científico que continúa creciendo a medida que avanzan las investigaciones y aparecen nuevos hallazgos.
Un edificio singular integrado en el paisaje de Cuenca
El continente está a la altura del contenido. El edificio que acoge el MUPA es obra de los arquitecto Carlos Asensio, José María de La Puerta y Paloma Campo.
El proyecto comenzó en el año 2000 y finalizó en 2010 con la intención de crear un espacio museístico. En sus primeros años acogió el Centro de Interpretación de la Naturaleza ARS NATURA, que cerró sus puertas dos después.
Fue un marzo de 2015, coincidiendo con la creación del Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha, cuando el edificio recuperó su función museística con la exposición denominada ‘Tierra de Dinosaurios’.
Distribuido en tres plantas y rodeado de charcas y jardines, el inmueble dispone de espacio para la exposición permanente y cuenta también con un salino de actos equipado con medios audiovisuales y 334 butacas, además de cafetería y restaurante. Su diseño busca integrarse en el paisaje de Cuenca. Su característica forma de mano abierta simboliza una verdadera ofrenda de este espacio a la ciudad.

Un museo pensado para toda Castilla-La Mancha
Aunque su sede se encuentra en Cuenca, el MUPA nació con una clara vocación de museo regional. Su objetivo es ponerse al servicio del conjunto de la ciudadanía de Castilla-La Mancha y contribuir al desarrollo educativo, cultural, social y económico de la comunidad.
La institución combina una dimensión científica e investigadora con otra educativa y divulgativa. Entre sus fines se encuentran el estudio, la educación y el disfrute intelectual y estético, además de fomentar la participación cultural, lúdica y científica de los ciudadanos.
Esta dimensión regional resulta especialmente relevante en una comunidad extensa y con numerosos municipios pequeños. La cultura y la ciencia no tienen por qué concentrarse únicamente en las grandes ciudades. Acercar este tipo de contenidos a los estudiantes y familias de localidades de menor tamaño permite reforzar el conocimiento del patrimonio propio y generar nuevas oportunidades de aprendizaje.
En este sentido, el MUPA representa también una herramienta para vertebrar culturalmente Castilla-La Mancha y recordar que el patrimonio científico de la región pertenece a todos sus ciudadanos.

Visitas escolares para descubrir la historia de la Tierra
Una de las principales vías para acercar ese conocimiento a las nuevas generaciones son las visitas guiadas para grupos escolares de hasta 30 personas.
Estas actividades permiten descubrir la evolución de las especies a través de los fósiles procedentes de algunos de los yacimientos paleontológicos más importantes de Castilla-La Mancha. La propuesta busca que los alumnos conozcan el mundo de los dinosaurios más allá de las reconstrucciones, las imágenes y los textos.
La observación directa de las piezas se combina con debates y opiniones, fomentando la interacción y la participación del grupo. Además, el equipo de monitoras adapta las actividades a las características y necesidades de cada tipo de público.
El museo también ofrece talleres didácticos para grupos de hasta 25 alumnos, reforzando así su vertiente educativa y divulgativa.

Mucho más que un museo de dinosaurios
La presencia de grandes dinosaurios puede ser uno de los principales reclamos para el público, pero los fondos del MUPA permiten realizar un viaje mucho más amplio por la historia de la Tierra.
Sus colecciones reúne organismos de diferentes épocas, fósiles de plantas y animales, icnofósiles y ejemplares de referencia científica. Todo ello permite comprender cómo ha evolucionado la vida y cómo trabajan los paleontólogos para reconstruir ecosistemas desaparecidos hace millones de años.
El MUPA es, en definitiva, mucho más que un espacio donde contemplar esqueletos de dinosaurios. Es un centro de conservación, investigación, educación y divulgación que permite a Castilla-La Mancha mostrar al mundo una parte extraordinaria de su patrimonio.
Y para una región con un enorme patrimonio repartido entre sus provincias y sus municipios, su existencia supone también una oportunidad para demostrar que la cultura científica puede ser un elemento de identidad y de vertebración territorial. Porque detrás de cada fósil conservado en Cuenca hay también una parte de la historia de Castilla-La Mancha que merece ser conocida, protegida y transmitida a las próximas generaciones.


