Hay personas que, con el paso de los años, terminan formando parte de aquello que cuidan. Y Pedro Aguado es una de ellas. Pedro se ha convertido en un auténtico guardián del Recinto Ferial, ya que desde hace 44 años es una de las piezas clave para el engranaje de la Feria de Albacete. Pendiente de que todo esté en su sitio, Pedro coordina, resuelve y hace que cuando llegue el 7 de septiembre todo funcione. Como Jefe de Grupo Especial del Recinto Ferial, conoce cada rincón, cada momento y cada pequeño detalle de estos días tan especiales. Pero, sobre todo, conoce la Feria desde dentro y la vive con un cariño que solo dan tantos años dedicados a ella.
Además, Aguado tiene una función muy importante: es el hombre que guarda, custodia y entrega uno de los símbolos más queridos de la Feria: la llave de la Puerta de Hierros. Así, un año más, y desde ya hace varias décadas, el alcalde de Albacete recogerá de las manos de Pedro Aguado la llave de la Puerta de Hierros este 7 de septiembre. Un gesto que se repite año tras año, pero que nunca deja de tener algo de especial. Porque en esa llave Pedro guarda también una parte de sus más de 40 años de historia vinculados a la Feria, de recuerdos y de vivencias. Por eso, más que un cargo, Pedro Aguado se ha convertido en uno de los guardianes de la Feria; una de esas personas que trabajan muchas veces lejos de los focos, pero sin las que la Feria, sencillamente, no sería la misma.

Agosto y la primera semana de septiembre son días especialmente “intensos” para Pedro Aguado, como confiesa a El Digital de Albacete. “Trato de estar donde se me requiere para solucionar problemas, para apagar fuegos y para ayudar a todos los feriantes que llegan”, asegura. Y es que, como señala Pedro su apellido ha pasado a un segundo plano: “Más que Pedro Aguado, soy Pedro Feria”, tanto es así, que en su brazo hay una Puerta de Hierros y una llave.
44 años cuidando de la Feria de Albacete: Pedro Aguado, el hombre de detrás de la Puerta de Hierros
La preparación de la Feria es sinónimo de mucho trabajo, de carreras, de llamadas y de estar pendiente de mil cosas a la vez. La intensidad se siente especialmente cuando se acerca el 7 de septiembre, pero para Pedro todo ese esfuerzo merece la pena cuando la Feria comienza y comprueba que todo ha salido bien. Porque ante todo, Aguado prepara la Feria con mimo, detalle y mucho cariño. “Cuando llega el 7 de septiembre, abrimos la Puerta de Hierros y dejamos a la Virgen en su capilla es una satisfacción muy grande”, asegura. Y es que para Pedro conseguir que arranque la Feria de Albacete ya es un éxito, porque para él empieza mucho antes del 7 de septiembre. “Son los 365 días”, asegura.
Es entonces, cuando las puertas se abren y la Feria empieza a cobrar vida, cuando el cansancio de las semanas anteriores parece quedar en un segundo plano. Para Pedro, no hay mayor recompensa que ver el Recinto lleno, a los feriantes trabajando y a los albaceteños disfrutando de su Feria. Porque después de 44 años, sigue sintiendo ese mismo orgullo de quien sabe que, de alguna manera, ayuda a que la Feria de Albacete siga siendo la Feria de Albacete.

Y si hay un instante que Pedro Aguado guarda con especial emoción es el de la apertura de la Puerta de Hierros. Custodiar su llave y ponerla en manos del alcalde es, para él, uno de los mayores privilegios que puede tener un albaceteño. Un momento que, aunque se repita cada año, sigue siendo muy emotivo. “Es muy emocionante, no hay explicación. Es una ilusión tan grande y una suerte año tras año”, sostiene, y es que, aunque desde 2011 Pedro se encarga de esta tarea tan especial, vive cada 7 de septiembre ese instante con la misma ilusión. “Gracias a Dios que lo hagamos muchos años, que es lo importante”. Porque detrás de ese gesto hay mucho más que una llave: hay 44 años de trabajo, de Feria y una vida ligada al Recinto Ferial desde el año 1982, cuando el apellido de Pedro se ligó a la Feria.
Eso sí, 44 años después, Pedro sigue sintiendo la misma emoción e ilusión cuando llega el momento de abrir la Puerta de Hierros. “Sigo teniendo mariposas en el estómago, aunque ya son muchos años, cuando llega el momento todo vuelve a renacer, como el primer año, como el primer día”, manifiesta.

Pedro Aguado, 44 años después: “Cuando llega el momento sigo teniendo mariposas en el estómago”
Lo cierto es que para que la Feria de Albacete funcione con la precisión de un reloj, existe un engranaje para que cada pieza cumpla su función. Y ese engranaje es Pedro. Desde que llega el primer feriante hasta que se marcha el último, son muchas las cosas que hay que tener controladas: que las atracciones funcionen correctamente, que los aparcamientos estén preparados, que los feriantes dispongan de los servicios necesarios y que cada montaje esté en perfecto estado. “Desde el primero hasta el último”, asegura, Pedro siempre está ahí. Y en medio de ese engranaje, después de 44 años, él se ha convertido en una de esas piezas que ya parecen imprescindibles para que todo siga funcionando.
Después de más de 4 décadas, Pedro Aguado se ha ganado por derecho propio el título de guardián del Recinto Ferial de Albacete. Es quien conoce sus rincones, sus secretos, sus tiempos y sus necesidades; quien sabe qué tiene que estar preparado, qué puede fallar y dónde hay que estar cuando surge cualquier imprevisto. Pero, sobre todo, es quien ha aprendido a querer ese lugar como se quieren las cosas que forman parte de la vida. El Recinto Ferial no es para Pedro solo un lugar de trabajo: es su casa, el escenario de miles de recuerdos y el lugar al que vuelve cada septiembre con la misma ilusión de siempre. Quizá por eso, después de tantos años, hablar de Pedro Aguado es también hablar de la Feria de Albacete.

Y por eso, para muchos es más Pedro Feria que Pedro Aguado. Y así, entre llaves, montajes, carreras y madrugones, Pedro sigue cuidando de la Feria como lo ha hecho durante más de cuatro décadas. Cuando el 7 de septiembre se abra la Puerta de Hierros y Albacete vuelva a echarse a la calle, seguramente habrá muchos que miren hacia la puerta sin pensar en todo lo que hay detrás para que ese momento sea posible. Pero allí estará Pedro, como siempre, pendiente de que todo funcione, con la llave en las manos y esas mariposas en el estómago que no se han ido en 44 años. Porque algunas personas trabajan en la Feria y otras, como Pedro, forman parte de ella. Y si la Feria de Albacete tiene un guardián, ese es, sin duda, Pedro Aguado.



















// Foto: Pilar Felipe //

