Existen profesiones que hace apenas unos años podían parecer propias del futuro y que hoy son imprescindibles en hospitales, empresas, laboratorios, industrias y hasta en la protección del medio ambiente. Detrás de un brindis con una cerveza, de degustar un queso o de un análisis clínico o determinados procesos de investigación puede haber técnicas que utilizan organismos vivos para desarrollar nuevas e importantes aplicaciones. Y esa realidad también tiene una importante puerta de entrada en Albacete, donde la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) ofrece una titulación con una formación científica, tecnológica y práctica y, sobre todo, con un amplio abanico de salidas profesionales: el Grado en Biotecnología.

Una carrera que no encasilla al estudiante en un único sector
La Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agrónoma y de Montes y Biotecnología de Albacete oferta tres titulaciones de grado: Biotecnología, Ingeniería Agrícola y Agroalimentaria e Ingeniería Forestal y del Medio Natural. Cada una mantiene su propia orientación, pero la primera de ellas destaca por una característica que marca buena parte de su propuesta académica: su carácter transversal.
Al respecto, explicaba la directora de la Escuela, Ana Josefa Soler, que “el Grado de Biotecnología es un grado muy transversal, subrayando que puede entenderse como una rama de la Biología, aunque con “un aporte más tecnológico”. La Asociación Española de Bioempresas (ASEBIO) define esta disciplina como “un área multidisciplinar que combina biología, química, ingeniería y otras disciplinas para desarrollar productos y procesos utilizando organismos vivos o sus componentes”, incidiendo en que “de esta forma, la biotecnología desarrolla y aplica tecnología que permite utilizar la maquinaria biológica de seres vivos para crear productos y servicios específicos de interés para el ser humano”.

La clave de este Grado de Biotecnología que oferta la UCLM en Albacete está en que el alumnado aprende a utilizar estas técnicas para el desarrollo de productos biotecnológicos que después pueden tener aplicaciones muy diferentes. De hecho, existe una idea que desde este centro quieren demostrar: que la Biotecnología que se estudia en Albacete no se encasilla en un solo sector.
“Mucha gente dice que esta formación tiene un perfil más orientado al sector verde, al sector de la agricultura, pero no es así”, apuntaba Ana Josefa Soler. Este Grado de Biotecnología de la UCLM “no tiene especialidades propiamente dichas”, explicaba la directora del centro, y es que los alumnos tienen la oportunidad de formarse en un amplio abanico de técnicas que posteriormente pueden trasladarse “a cualquier sector, como el de la agricultura, el de la alimentación, el sanitario o el industrial”, concretaba.
Es precisamente esa amplitud y transversalidad la que puede marcar la diferencia cuando llega el momento de buscar una salida profesional.

Albacete, una ubicación con conexión directa con el sector agroalimentario
Estudiar Biotecnología en Albacete tiene además una particularidad relacionada con el propio entorno económico de Castilla-La Mancha. La agricultura, la ganadería y el sector agroalimentario tienen un peso muy importante en la comunidad y generan una actividad empresarial en la que los conocimientos biotecnológicos encuentran numerosas aplicaciones. Algo que corroboraba la directora de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agrónoma y de Montes y Biotecnología de Albacete, apuntando que “Castilla-La Mancha es una comunidad donde la agricultura y la ganadería tienen una importancia grandísima”.
En este contexto, áreas como la biotecnología vegetal o la biotecnología alimentaria adquieren una especial relevancia. Y no se trata únicamente de una conexión teórica con el territorio. La Escuela asegura que muchos de sus estudiantes se están incorporando a empresas de Castilla-La Mancha vinculadas a estos sectores.
De este modo, desvelaba Soler que un elevado porcentaje del alumnado que apuesta por estos estudios “se está incorporando a muchas empresas muy importantes en Castilla-La Mancha en el sector alimentario y agrícola”, entre otros. La razón, añadía, está en que estos alumnos cuentan con conocimientos que permiten responder a determinadas necesidades de las empresas, especialmente en áreas relacionadas con el desarrollo y la investigación.

De una quesería o una bodega a un hospital
Una de las mejores maneras de comprobar hasta dónde llega esa transversalidad es mirar dónde realizan sus prácticas los estudiantes que apuestan por esta formación académica en Albacete.
Y es en este punto donde la lista vuelve a ampliar el horizonte. El ámbito agroalimentario ofrece oportunidades en queserías, bodegas o cerveceras, mientras que otras entidades permiten al alumnado acercarse a la investigación y al desarrollo.
“Como es una formación tan transversal, nuestros alumnos pueden estar en cualquier ámbito”, resumía la directora. De hecho, ponía algunos ejemplos en los que el alumnado del Grado de Biotecnología ha tenido la oportunidad de realizar sus prácticas, como en Solán de Cabras, vinculadas al análisis de agua; otros en el Grupo Tello Alimentación o en Agróptimum, que cuenta también con una división de I+D.

Pero las salidas no terminan en el sector agroalimentario. “Luego también está la posibilidad de continuar la formación en la parte sanitaria”, explicaba Soler, quien también ponía de relieve experiencias de alumnos en hospitales y centros relacionados con análisis clínicos.
Y existe todavía otra vía: la investigación. Aquellos estudiantes que tienen claro que quieren desarrollar una carrera con una vertiente más científica pueden continuar sus estudios mediante másteres y realizar prácticas en institutos de investigación. “Hay estudiantes que tienen claro que lo que quieren es seguir con una carrera investigadora”, apuntaba la directora, añadiendo que esta trayectoria tampoco tiene por qué desarrollarse fuera de la empresa, sino que “también es posible desarrollarla dentro de una empresa”.

Una profesión que va más allá
Cuando se habla de Biotecnología, una de las primeras imágenes que pueden venirse a la mente es la de un laboratorio sanitario. Sin embargo, la realidad profesional que descubre la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agrónoma y de Montes y Biotecnología de Albacete es considerablemente más amplia. El sector biotecnológico se encuentra “en alza”, según Soler, quien recordaba que este Grado no es una formación nueva pese a que en ocasiones pueda percibirse como tal.
De hecho, la directora del centro ponía de relieve un estudio de la ASEBIO en el que se indica que se estima que “para 2030 serán necesarios en Europa 1,5 millones de empleos en el sector biotecnológico”. Pero, sobre todo, ponía el foco en una parte de la Biotecnología que considera que a menudo pasa desapercibida. “No solo en la parte sanitaria, sino también, que se nos olvida muchas veces, en la parte de la agricultura, la ganadería y la alimentación”, subrayaba.

En este punto, Ana Josefa Soler ponía un ejemplo especialmente cotidiano: “Muchas veces pasa desapercibido que, por ejemplo, hacer cerveza es biotecnología o que se necesitan microorganismos para desarrollar productos biotecnológicos o incluso para hacer queso”.
La disciplina está presente también en ámbitos medioambientales. Entre las aplicaciones que mencionaba Soler se encuentra el empleo de algas o microorganismos para contribuir a limpiar océanos o lagos afectados por plásticos. “Está presente en muchísimos ámbitos que creo que la sociedad no es consciente, que eso que tienen o que observan es biotecnología”, afirmaba.

Genética, biología molecular y una fuerte carga científica
Todo este abanico profesional tiene detrás una formación exigente. El estudiante que llega al Grado de Biotecnología debe sentir interés por la biología, pero también estar preparado para enfrentarse a una importante carga científica y tecnológica.
Una parte significativa del plan formativo está relacionada con la genética. En concreto, “el 40% de las asignaturas tiene un componente de genética muy importante”, explicaba Soler.
La formación incluye materias relacionadas con ingeniería genética, marcadores moleculares y biología molecular, pero también fisiología vegetal y animal, biotecnología de la reproducción, biotecnología agroalimentaria y microorganismos. Es decir, detrás de la imagen de un trabajo de laboratorio se esconde una preparación académica amplia que busca que el estudiante comprenda tanto los procesos biológicos como las técnicas necesarias para trabajar con ellos.

El contenido práctico como una de las grandes diferencias
Y si hay un aspecto que la dirección de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agrónoma y de Montes y Biotecnología de Albacete considera especialmente diferenciador, es precisamente la cantidad de prácticas que realizan los alumnos. “Una de las características que también tiene nuestro Grado de Biotecnología es que tiene un componente práctico altísimo”, destacaba Ana Josefa Soler.
La directora del centro cifra en “un 80% el porcentaje de FTS con componente práctico” y explicaba que los puestos suelen estar ocupados “por un máximo de dos alumnos”. Además, el reducido número de estudiantes que accede al Grado permite mantener esta dinámica. Son 60 alumnos de entrada, distribuidos en tres grupos de prácticas de aproximadamente 20 estudiantes, con puestos individuales o de un máximo de dos personas.
El objetivo es que el paso por la universidad no se limite a adquirir conocimientos teóricos, sino que el estudiante salga con experiencia real en el manejo de las técnicas y herramientas propias del laboratorio.
Y según exponía Soler, esa preparación es algo que después perciben también los centros de investigación y empresas. En concreto ,reconocía que “nuestros alumnos salen súper formados y tienen mucho manejo en el laboratorio”.

Un doble grado en cinco años
A esta oferta se añadió en el curso 2025/2026 el Doble Grado en Ingeniería Agrícola y Agroalimentaria y Biotecnología, una combinación especialmente interesante para aquellos estudiantes que quieran sumar la formación científica de la Biotecnología con el componente ida ingeniería del ámbito agroalimentario.
La oportunidad cobra especial relevancia teniendo en cuenta, según la directora, la demanda actual de profesionales procedentes de las ingenierías que ofrece la Escuela. Al respecto, aseguraba que “las ingenierías ahora mismo están muy demandadas”, subrayando que estos profesionales también están muy demandados en el mercado laboral.

La combinación de ambas titulaciones permite cubrir dos perfiles complementarios. La Biotecnología aporta el conocimiento biológico y científico, mientras que la Ingeniería Agrícola y Agroalimentaria incorpora la formación necesaria para comprender procesos e instalaciones agroalimentarias.
La ventaja es que el estudiante puede conseguir ambos grados en tan solo cinco años, frente a los cuatro que requiere cada titulación por separado. “Tener dos grados solo por un año más es una ventaja”, resumía Soler. Eso sí, se trata de un itinerario más exigente. El perfil que busca es el de un estudiante con buen rendimiento académico, capacidad de trabajo y gusto tanto por la biotecnología como por la ingeniería.

Una exigente titulación para estudiantes con vocación científica
Precisamente, la exigencia académica es uno de los elementos que aparece de forma recurrente al hablar del perfil de estos alumnos. En el caso concreto de este doble grado, Soler señalaba que la nota de entrada suele ser elevada y que se trata de un perfil de estudiantes a los que “les gusta estudiar”.
En Biotecnología, el interés por la biología adquiere un peso especial. El alumno debe enfrentarse a genética, biología molecular y diferentes ramas de la fisiología y la microbiología, además de adquirir las competencias técnicas necesarias para desenvolverse en el laboratorio.
No es, por tanto, una carrera pensada únicamente para quien busca una salida laboral concreta, sino para quienes tienen verdadero interés por la ciencia y quieren mantener abiertas diferentes opciones profesionales.

Un trato cercano con el alumno
Al final, detrás de cada empleo, las prácticas y las diferentes salidas profesionales existe otro elemento que la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agrónoma y de Montes y Biotecnología de Albacete considera fundamental: la cercanía.
La apuesta por trabajar con grupos reducidos y mantener un vínculo estrecho entre profesores y alumnos. Es una característica que, según Soler, repercute directamente en la calidad de la formación. “Este es un centro con unas características muy especiales ya que no está masificado, lo que nos permite tener un nivel de cercanía al alumno bastante estrecho”, ponía en valor.
Un hecho que no se limita al aprendizaje de contenidos, sino que ese vínculo también puede ayudar al estudiante durante su formación y en el momento de dar el salto al mercado laboral. “Tenemos un vínculo muy estrecho con el estudiantado y eso repercute de forma beneficiosa también en su formación, tanto teórica como práctica, como en la ayuda que reciben también para su inserción en el mercado laboral”, compartía la directora de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agrónoma y de Montes y Biotecnología de Albacete.

Así, el Grado en Biotecnología de la UCLM en Albacete se presenta como una opción que combina una elevada exigencia científica con una formación práctica y una característica especialmente valiosa para quien todavía no sabe exactamente dónde quiere desarrollar su futuro: la posibilidad de elegir.
Porque detrás de la Biotecnología no hay una única profesión ni un único sector. Puede haber desde agricultura y alimentación, pasando por sanidad o industria, hasta investigación o medio ambiente. Y, en Albacete, todas esas posibilidades comienzan con una misma puerta de entrada: la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agrónoma y de Montes y Biotecnología.













































/Fotos: Pilar Felipe/

