DESDE EL ACEQUIÓN | La vida sigue igual

Artículo de opinión de Antonio Martínez

Querido paisano:

De nuevo te escribo desde la cima de la Motilla del Acequión tras el  bochornoso y caluroso paréntesis veraniego. Concluido el ferragosto, al decir de los italianos, y con la Feria a la vuelta de la esquina, parece que el mercurio nos está dado un pequeño respiro y ya no nos recuerda con tanta insistencia que eso del cambio climático no es una ocurrencia de cuatro izquierdistas desocupados, sino una evidencia científica más que contrastada, por mucho que los negacionistas de turno se empeñen en mirar para otro lado mientras se encogen de hombros amparándose en la simpleza de que “en verano siempre ha hecho calor”. ¿Sabes que es lo peor del caso?, que si la ciudadanía no lo remedia en las urnas, es posible que más de un retardista climático ocupe una silla en el Consejo de Ministros. ¡Vade retro, Satanás!

Cambiando de tema. Supongo que desde que interrumpimos nuestra relación epistolar habrás seguido fiel a tu costumbre de pasear por la ciudad de nuestros amores, aunque haya sido bajo el amparo de una sombrilla y con una cantimplora repleta de agua bien fresquita a mano, y serás consciente de que por mucho tiempo que pase, siempre habrá cosas que nunca cambiarán. 

A saber: el templete de la música del Parque ha recibido sobre la bocina la visita del Hada Azul que le ha devuelto a la vida, como ya hizo con Pinocho en su día. Y que conste donde proceda que la referencia al mayor mentiroso de los cuentos infantiles no va con segundas. La zona de la Avenida Arquitecto Julio Carrilero sigue patas arriba a las puertas de la Feria, y el turismo de desconchón suma para su selecto repertorio un nuevo espacio; la biblioteca municipal del Parque de Abelardo Sánchez, que a pesar de llevar en funcionamiento menos de dos telediarios, ya sufre las carencias de quienes poca atención prestan a los detalles.

Verás como aún va a tener razón aquel que me comentó en la cola del mercado hace unos días, que para nuestro apreciado alcalde, estas minucias no son dignas de uno de los reportajes fotográficos a todo color que tanto le gustan, uno de esos en los que aparece plano en mano posando para la posteridad, rodeado por su fiel muchachada y por los corifeos de turno. Todo ello para su mayor gloria y honor, faltaría más.

Y hasta aquí quiero leer, que tampoco es caso de aburrir al personal con una prolija relación de los deberes pendientes que se le están acumulando al inquilino del despacho rectangular de la planta noble de la Casa Consistorial; qué tiempo tendremos para ello en las semanas venideras

Pero como la actualidad es lo que manda, no quiero dejar pasar la ocasión de mostrar mi solidaridad con las gentes de Ceuta, que se están viendo sobrepasadas tras la llegada masiva de migrantes a su ciudad. De sobra sabemos que no soy ningun experto en la materia, al igual que tampoco lo son muchos de los todólogos habituales que pontifican sobre el tema en alguna tertulia, pero me atrevo a pensar que la solución ni es fácil, ni sencilla, y mucho me temo que tampoco vaya a ser rápida.

Sé que pedir paciencia a quien se siente agobiado por una situación que no entiende en absoluto puede caer en saco roto, pero quizás si nos atreviéramos a ponernos solo por un momento en la piel de quien se ha destrozado los pies caminando cientos de kilómetros desde cualquier país africano, para terminar jugándose la vida cruzando a nado la distancia que separa la miseria cierta de la supuesta abundancia, con una única ayuda de un flotador de todo a cien, puede, solo puede, que nos hiciera reflexionar sobre las verdaderas causas que han empujado a una madre a llevar a hijos a cuestas en esa terrible aventura, sin saber a ciencia cierta qué futuro les aguarda al otro lado de la valla

Lo que no es óbice para que sigamos reclamando mayor celeridad al gobierno para que, cumpliendo con la ley, actúe en consecuencia y ponga orden entre tanto desorden, conjugando los derechos de los españoles de Ceuta con los de quienes piensan que a este otro lado les espera un futuro prometedor. Todo lo demás no es sino politequería barata que solo sirve para echar más leña al fuego a una hoguera que poco a poco va tomando forma de pira. Y como no hay nada como un buen ejemplo, ahí tenemos la supina estupidez de quien se graba a si mismo llamando a la caza del migrante, la presencia sin sentido del Señor de la Guerra en Ceuta, o la inconsciencia de quienes animan a la revuelta, pensando que esa es una forma tan buena como otra cualquiera de ganar las próximas elecciones, caiga quien caiga, siempre que el primero sea el PerroSanxe

Y hablando de migrantes, sería de agradecer que nuestro querido alcalde se pusiera las pilas y estuviera atento a la denuncia por los posibles empadronamientos sospechosos que se están llevando en nuestra ciudad en las últimas semanas. Afirmar sin más argumento que todo se está haciendo conforme a Ley en una nota de prensa no soluciona el problema, y lo que es peor, tampoco da respuesta a quienes dieron la voz de alarma. Pero lo que no tiene perdón de Dios es tratar de descargar su responsabilidad sobre los hombros de los vecinos y vecinas de la ciudad, sugiriéndonos que hagamos de policías y estemos atentos a quien entra y sale de nuestros edificios. Desde luego la ocurrencia tiene bemoles.

Recuerda: si no te gusta lo que ves, ya sabes lo que toca cuando toque.

Feliz Feria a todos y todas, especialmente a quienes cumplen años el día siete y presumen de que la Feria se hace en su honor.

PD. Cuando un gobernante se desentiende ante el fraude, la justicia social se resiente.

Antonio Martínez

Mapfre

El Digital de Albacete

Diario digital líder en Albacete con toda la información de la capital y provincia
Botón volver arriba