El Albacete Balompié sigue sin puntuar después de cuatro jornadas y la derrota por 2-0 ante el Castellón dejó una imagen especialmente preocupante durante la última media hora del encuentro. Alberto González no trató de esconderlo después del partido. El entrenador albacetista reconoció que su equipo terminó completamente superado y llegó a calificar de «horribles» los últimos 30 minutos disputados en Castalia.
El técnico comenzó reconociendo la superioridad del conjunto castellonense. «Hemos jugado contra un gran equipo que nos ha superado, que está mejor que nosotros», aseguró, aunque defendió que el Albacete tuvo sus opciones antes de encajar el primer tanto. Según González, hasta entonces el Alba había conseguido generar varias situaciones y el encuentro continuaba abierto.
El problema llegó cuando el Castellón se adelantó. «Los goles nos han destrozado», resumió Alberto González, que describió al rival como «una apisonadora» cuando consigue ponerse por delante y juega con el viento a favor.
Alberto González: «Tengo todas las fuerzas»
La situación clasificatoria empieza a ser delicada. Cuatro partidos, cuatro derrotas y cero puntos. Preguntado directamente por si se ve con fuerzas para continuar al frente del equipo, Alberto González no mostró dudas.
«Con fuerza, todas. Hago mi trabajo, confío plenamente», afirmó el entrenador, que insistió en que conoce perfectamente las posibilidades de su plantilla, el momento por el que atraviesa y el camino que pretende seguir.
El técnico considera que el Alba está recibiendo un castigo excesivo para lo que ha generado durante este comienzo de campeonato. Recordó que el equipo únicamente ha marcado un gol pese a las ocasiones producidas y puso buena parte del foco en el estado físico de una plantilla que ha comenzado la temporada con numerosos problemas.
«Estamos en un momento de cierta debilidad»
Alberto González ofreció datos especialmente significativos sobre el estado de algunos jugadores. Javi Villar y Agus Medina, titulares este domingo, se encuentran prácticamente realizando su particular pretemporada y tenían previsto disputar únicamente 45 minutos.
«Es su primer partido donde meten 45 minutos», explicó. A ello añadió que Higinio está regresando progresivamente, mientras que Albarracín y Pacheco también han tenido que ser cuidados durante la semana.
Todo ello lleva al entrenador a reconocer que el equipo atraviesa «un momento de cierta debilidad». Una fragilidad que, según su análisis, se multiplica cuando los resultados no acompañan.
Y esa debilidad quedó especialmente expuesta después de los goles del Castellón.
«Hemos parecido un equipo muy débil»
Alberto González coincidió con el diagnóstico de que el equipo terminó hundido, sin energía y muy tocado psicológicamente.
«Sí, sí, sin energía, sin fuerza. Estoy totalmente de acuerdo», reconoció, antes de señalar que una de las prioridades será recuperar tanto las piernas como la cabeza de sus futbolistas.
El propio entrenador fue todavía más contundente al analizar el desenlace de Castalia: «Hemos tenido 30 minutos horribles, porque han sido 30 minutos horribles». El técnico considera que los goles hicieron muchísimo daño a un Albacete que se encontró enfrente con un rival capaz de pasarle por encima cuando detectó su debilidad.
No entendería un ultimátum del club
La rueda de prensa dejó también una pregunta especialmente directa. Alberto González fue cuestionado sobre si entendería que la propiedad pudiera plantearse un ultimátum después del peor inicio liguero y con el equipo todavía sin estrenar su casillero. Su respuesta fue tajante.
«No, no, no», contestó, argumentando que desde dentro del club cuentan con toda la información necesaria para realizar «un análisis profundo» de la situación por la que atraviesa actualmente la plantilla.
Su principal preocupación, aseguró, no pasa ahora mismo por su situación personal, sino por «encontrar el punto de forma del equipo» y conseguir que más jugadores puedan competir en las mejores condiciones posibles.
Vallejo tenía molestias y Lorenzo sufrió una brecha
Alberto González aclaró además algunas cuestiones médicas surgidas durante el encuentro. Jesús Vallejo no participó porque tenía molestias y comunicó al cuerpo técnico que no estaba en condiciones de jugar.
«Me ha comentado él que tenía molestias, que no estaba para jugar», señaló el entrenador.
Sobre Lorenzo Aguado, sustituido durante la segunda mitad, explicó que había sufrido «una pequeña brecha en el ojo». El futbolista pudo continuar vendado durante algunos minutos hasta que finalmente el cuerpo técnico decidió sustituirlo.
Fran Gámez pudo cambiar el partido
El entrenador albacetista volvió una y otra vez sobre una acción concreta: la ocasión que tuvo Fran Gámez al comienzo de la segunda mitad, con empate a cero en el marcador.
Para Alberto González, ese tipo de acciones marcan actualmente la diferencia entre el Albacete y sus rivales. Considera que, de haber convertido aquella oportunidad y haberse colocado 0-1, el partido podría haber seguido un camino completamente diferente.
«La diferencia entre ganar y perder es que hay momentos de una raya muy fina», reflexionó. El problema es que, en una situación de debilidad como la actual, cada golpe afecta mucho más al equipo.
Un mensaje a la afición: «El buen tiempo va a llegar»
Alberto González quiso dirigirse también a los aficionados del Albacete desplazados hasta Castellón. Primero les trasladó su agradecimiento por continuar acompañando al equipo y por la respuesta que han ofrecido también durante la campaña de abonados.
Después lanzó un mensaje de confianza.
El entrenador aseguró que ve «un gran potencial» en su plantilla y está convencido de que el mejor momento del Alba terminará llegando. «Ahora toca luchar contra la tempestad y salir adelante unidos», manifestó, antes de insistir: «El buen tiempo va a llegar, seguro».
Y ante la pregunta de si comienza a sentir miedo de que sigan pasando las jornadas sin que cambie la dinámica, Alberto González volvió a mostrarse firme.
«Miedo no», respondió. Admitió que se encuentra ante «un momento duro» y de «dificultad extrema», pero dejó clara su intención: «Voy a seguir luchando hasta donde tenga que luchar».


