El Teatro Circo de Albacete ha acogido este miércoles uno de los actos que marcan la antesala de la Feria de la ciudad. Enrique Ponce ha sido el encargado de pronunciar el Pregón Taurino de 2026, una intervención cargada de recuerdos, emoción y reivindicación en la que el maestro valenciano ha repasado su estrecha relación con Albacete y ha realizado una encendida defensa de la tauromaquia frente a quienes pretenden convertirla en un arma política.

Visiblemente emocionado antes incluso de comenzar su discurso, Ponce ha reconocido el profundo significado que tenía para él regresar a Albacete para anunciar la llegada de su Feria Taurina.
«Para mí, estar hoy aquí genera, sobre todo, una gran emoción, porque hablar de Albacete es hablar de una parte muy importante de mi vida personal y de mi vida como torero», ha señalado el diestro, que ha recordado sus primeros pasos como novillero, sus triunfos y también aquellas tardes en las que las cosas no salieron como esperaba.
«Albacete nunca fue para mí una plaza más. Albacete ha sido siempre una plaza especial», ha asegurado. Una plaza de enorme responsabilidad por el conocimiento y la exigencia de sus tendidos, pero también por el cariño que, según ha reconocido, siempre le ha brindado la ciudad.
Ponce ha definido a la albaceteña como «una afición de primera», fiel a un concepto de pureza y profundamente respetuosa con el toro y con el toreo. «Yo me he sentido querido y respetado en Albacete, eso lo puedo decir bien alto, y eso es algo que nunca se olvida», ha afirmado.

Una petición para que no desaparezca la Corrida de ASPRONA
El pregonero también ha recordado algunas de las tardes que han sobrepasado el ámbito estrictamente taurino, como los festivales del Cotolengo y la tradicional Corrida de ASPRONA.
Ponce la ha definido como «mucho más que un festejo taurino» y como una cita que representa «solidaridad, compromiso y cariño». Desde el escenario del Teatro Circo, ha pedido que esta corrida siga contando con el respaldo necesario para garantizar su continuidad.
«Pido que tenga el apoyo que merece para que no se pierda nunca, porque forma parte de la historia de esta plaza y de esta sociedad albaceteña», ha reclamado.
El emocionado recuerdo a Dámaso González
Uno de los momentos más emotivos del pregón ha llegado al recordar a Dámaso González. Ponce ha destacado la personalidad, la entrega, el valor y el concepto de verdad que caracterizaron al inolvidable maestro albaceteño.
«Hablar de Albacete es hablar de Dámaso y hablar de Dámaso es hablar de personalidad, de entereza, de valor, de entrega y de ese concepto de verdad que siempre caracterizó su toreo», ha manifestado.
Sin embargo, la relación entre ambos fue mucho más allá de los ruedos. «Para mí, además, Dámaso no fue solamente un grandísimo torero, fue mi amigo», ha confesado Ponce, quien ha reconocido que dejó una huella imborrable en la ciudad, en la historia del toreo y en su propia vida.
El maestro también ha tenido palabras para numerosos toreros relacionados con Albacete, entre ellos Manuel Caballero, así como para los diestros de la tierra cuyas alternativas apadrinó. A ellos ha unido los nombres de personas que resultaron fundamentales en su trayectoria, como su banderillero Mariano de la Viña y Juan Pedro Guillén, quien apostó por él cuando todavía era un niño.

Samuel Flores y los ganaderos de Albacete
La ganadería también ha ocupado un lugar destacado en el pregón. Ponce ha recordado especialmente a Samuel Flores, un hierro al que su nombre ha quedado ligado a través de grandes triunfos en plazas de España y Francia.
«Samuel Flores no es solamente una ganadería. Es una historia, un encaste, una manera y un sentimiento de criar y respetar al toro», ha afirmado.
También ha mostrado su reconocimiento hacia todos los ganaderos que mantienen sus explotaciones en los campos de la provincia de Albacete. «Detrás de cada toro que sale por la puerta de chiqueros hay años de dedicación y sacrificio», ha subrayado.
Ponce ha puesto igualmente en valor el esfuerzo realizado para que la Feria Taurina de Albacete mantenga su categoría, con carteles en los que conviven las figuras consagradas, los toreros emergentes y los diestros de la tierra.

«La tauromaquia es mucho más que un espectáculo»
La segunda parte de su intervención ha estado marcada por una rotunda defensa del mundo del toro. Ponce ha definido la tauromaquia como cultura, arte, historia, tradición y patrimonio transmitido durante generaciones, pero también como una escuela de valores.
«En el ruedo encontramos el sacrificio, el esfuerzo, la disciplina y el respeto», ha indicado. A su juicio, el torero enseña que «el miedo no se vence huyendo ni escondiéndose, sino afrontándolo con entereza y dignidad».
El pregonero también ha destacado la importancia medioambiental del toro bravo y su contribución a la conservación de la dehesa, la biodiversidad y el medio rural. Del mismo modo, ha recordado el impacto económico de las ferias taurinas sobre la hostelería, el turismo, el comercio, el transporte, la artesanía y numerosos sectores auxiliares.
Especialmente esperanzado se ha mostrado por la creciente presencia de jóvenes en los tendidos, las peñas y las escuelas taurinas. «Ninguna tradición permanece viva por decreto; permanece viva cuando una nueva generación la hace suya», ha señalado.
En este punto, Ponce ha contrapuesto la autenticidad del ruedo a un mundo dominado por la incertidumbre tecnológica. «En un mundo en el que nos quieren prohibir casi todo y en el que se impone la inteligencia artificial, ya no se sabe qué es verdad y qué es mentira. Y entre todo eso aparece una luz y se encuentran con la impactante verdad que entraña una corrida de toros. Ahí todo es verdad», ha afirmado.

Ponce pide a los políticos que dejen de utilizar los toros
El tramo más reivindicativo del pregón ha llegado cuando Enrique Ponce ha criticado abiertamente los intentos de apartar la tauromaquia de las instituciones culturales.
«La tauromaquia debe estar allá donde el pueblo quiera que esté, no donde algunos políticos, por intereses personales e intransigentes, desean que esté», ha defendido.
El maestro ha rechazado que los toros puedan identificarse con una determinada ideología. «La tauromaquia no entiende de política, de derechas o de izquierdas. Solo entiende de cultura, de historia, de tradiciones, de ecología y de amor a un animal», ha sostenido.
Por ello, ha lanzado una petición directa: «Por favor, dejen de politizar ya esta fiesta tan nuestra, tan del pueblo». Ponce ha defendido que, en caso de desaparecer algún día, debería producirse únicamente porque los ciudadanos dejaran de acudir a las plazas y no como consecuencia de decisiones políticas.
También se ha dirigido de manera crítica al actual responsable del Ministerio de Cultura. «La cultura no es lo que algunos quieren que sea. La cultura es lo que realmente es, no lo que al ministro de Cultura actual le gustaría que fuera», ha señalado antes de asegurar que «hace el ridículo cada vez que intenta menospreciar la tauromaquia».
Ponce ha recordado que millones de personas continúan asistiendo a festejos taurinos en España y ha puesto como ejemplo los datos de afluencia de Las Ventas y los llenos registrados durante la Feria de San Isidro.
«En una corrida de toros se escenifica un acto de realidades ciertas. Lo que ocurre en el ruedo pasa de verdad. Ahí se muere de verdad, se sufre de verdad, se fracasa de verdad y se triunfa de verdad», ha proclamado.

«El toreo es el arte entre las artes»
Enrique Ponce ha cerrado su intervención reivindicando el carácter artístico de la tauromaquia y su capacidad para generar emociones imposibles de reproducir.
«El toreo es arte porque el arte no siempre necesita una explicación, basta con sentirlo», ha expresado. Para el maestro, una faena nace y muere en el mismo instante en el que sucede, pero puede permanecer durante toda una vida en la memoria de quienes la contemplaron.
«La tauromaquia es el arte entre las artes», ha sentenciado, recordando la inspiración que los toros han supuesto para escritores, pintores, escultores, músicos y cineastas como Federico García Lorca, Picasso, Goya, Hemingway, Alberti, Botero o Valle-Inclán.

El pregón ha concluido con una llamada a que se abran los portones de La Chata y a que los toreros puedan cumplir sus sueños durante la Feria de Albacete.
«Que la Virgen de Los Llanos nos ilumine con su gracia y mucha suerte a toreros y ganaderos», ha deseado Enrique Ponce antes de despedirse con un rotundo: «¡Viva la tauromaquia, viva Albacete y viva su Feria!».
/Fotos: Pilar Felipe/

























































































