Hay imágenes que explican por sí solas lo que supone el paso de La Vuelta por un territorio. Alcaraz dejó este martes una de ellas. El pelotón atravesando su Plaza Mayor, rodeado por cientos de aficionados y con las torres de la Trinidad y del Tardón elevándose sobre los ciclistas, ha dejado una fotografía llamada a permanecer entre las estampas más espectaculares de esta histórica jornada para la provincia de Albacete.
La salida de la décima etapa de La Vuelta Ciclista a España 2026 permitió contemplar una escena poco habitual. Bicicletas, coches oficiales y aficionados ocuparon durante unos instantes un espacio que lleva siglos siendo uno de los grandes símbolos patrimoniales de la provincia.
El pelotón pasó por el corazón de Alcaraz con sus dos torres como testigos. Desde las diferentes perspectivas que dejó la jornada, los ciclistas aparecen prácticamente empequeñecidos bajo un conjunto monumental que convirtió el arranque de la carrera en una auténtica postal de Albacete.

Dos torres que son el símbolo de Alcaraz
La espectacularidad de las imágenes tiene mucho que ver con el escenario. La Plaza Mayor de Alcaraz, levantada a partir del siglo XVI y porticada en tres de sus lados, constituye uno de los grandes conjuntos renacentistas de Castilla-La Mancha. En uno de sus extremos aparecen juntas las dos construcciones que definen desde hace siglos la silueta de la localidad: la Torre de la Trinidad y la Torre del Tardón.

Aunque desde la distancia puedan parecer dos torres gemelas, tienen características e historias diferentes. La Torre de la Trinidad, vinculada a la iglesia de la Santísima Trinidad, es la más antigua y cuenta con cuatro cuerpos rematados por una característica crestería. A su lado se levanta la Torre del Tardón, la torre civil y del reloj, iniciada en el siglo XVI y estrechamente vinculada a la arquitectura renacentista de Alcaraz. Su estructura está dividida en siete cuerpos y su presencia, frente a la torre religiosa, crea uno de los perfiles urbanos más singulares de la provincia.
Precisamente esa convivencia entre ambas construcciones hace especialmente reconocible la Plaza Mayor. La Trinidad representa el poder religioso y el Tardón el civil, una composición arquitectónica que ha terminado convirtiéndose en la imagen más identificativa de Alcaraz.

La Vuelta atravesando siglos de historia
Este martes, sin embargo, el habitual protagonismo de la piedra fue compartido durante unos minutos con los colores de los equipos, el coche rojo de La Vuelta y un pelotón que circuló entre dos largas filas de vecinos y aficionados.
La escena fue especialmente llamativa desde las zonas elevadas de la plaza. Las fotografías muestran a los corredores formando una serpiente multicolor mientras abandonan el recinto monumental, con las torres dominando toda la composición y cientos de teléfonos móviles intentando inmortalizar el momento.
Alcaraz fue el punto de partida de una etapa de 184,7 kilómetros con llegada en Elche de la Sierra, la primera jornada de La Vuelta desarrollada íntegramente en la provincia de Albacete con salida y meta en municipios albaceteños.
La carrera recorrió posteriormente buena parte de la Sierra de Albacete, pero la Plaza Mayor de Alcaraz dejó una de las imágenes del día. Durante unos segundos, uno de los mayores espectáculos deportivos del mundo pasó bajo unas torres que llevan siglos contemplando la historia de la localidad. Y esta vez, la historia pasó sobre dos ruedas.

