Una extracción de sangre, unos minutos en una centrifugadora y una parte de esa misma sangre vuelve después al organismo del paciente, pero concentrada en plaquetas. Ese es, explicado de una forma sencilla, el principio del plasma rico en plaquetas (PRP), una técnica que el Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital General Universitario de Albacete se prepara para utilizar a una escala importante.
La Gerencia de Atención Integrada de Albacete calcula unas necesidades anuales de 600 procedimientos sobre una articulación y otros 250 bilaterales, en los que se podrá tratar dos articulaciones durante el mismo acto clínico. Son alrededor de 850 procedimientos al año para los que se contratarán los sistemas estériles necesarios, además de una centrifugadora y dos ecógrafos que ayudarán a los traumatólogos a colocar el tratamiento exactamente en la zona deseada.
Todo el proceso está pensado para realizarse de forma ambulatoria y con bastante rapidez. El Hospital de Albacete exige que desde que se extraiga la sangre hasta que el plasma esté preparado para ser aplicado al paciente transcurran como máximo 25 minutos, sin tener que enviar la muestra a un laboratorio, transportarla a otra dependencia o conservarla para utilizarla posteriormente.
El contrato ya está adjudicado. Fidia Farmacéutica S.L.U. se encargará del suministro por 78.350 euros sin impuestos y 86.185 euros con IVA, después de imponerse en un procedimiento al que concurrieron tres empresas. El presupuesto de licitación ascendía a 97.500 euros sin IVA y 107.250 euros con impuestos, de manera que el precio final supone una rebaja de 19.150 euros antes de impuestos y 21.065 euros con IVA, alrededor de un 19,6%.
De la sangre del paciente a una infiltración en menos de 25 minutos
El nombre puede resultar complejo, pero el procedimiento es relativamente fácil de entender. La sangre contiene glóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma y plaquetas, conocidas fundamentalmente por su papel en la coagulación pero que también contienen proteínas denominadas factores de crecimiento, relacionadas con los procesos de reparación de los tejidos.
Para obtener PRP se extrae sangre al propio paciente y se introduce en una centrifugadora. Al girar a gran velocidad, la máquina permite separar sus diferentes componentes y quedarse con una fracción de plasma en la que la concentración de plaquetas es mayor que en la sangre normal. Esa preparación es la que posteriormente puede inyectarse en la articulación, tendón o estructura que el especialista haya decidido tratar. La Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos explica que precisamente esa concentración de plaquetas y factores de crecimiento es la base sobre la que se sustenta el interés médico de esta terapia.
En Albacete todo tendrá que hacerse mediante un sistema cerrado, estéril y de un solo uso. Desde la extracción hasta la preparación final del PRP, la sangre no podrá salir de ese circuito para ser manipulada externamente, una característica con la que se pretende reducir pasos y disminuir el riesgo de contaminación durante el proceso.
Los kits incluirán tubos, jeringas, adaptadores, conexiones y los elementos necesarios para separar y administrar el producto. La centrifugadora tampoco será una máquina cualquiera que ya tenga el hospital, sino un equipo específicamente validado para trabajar con el sistema de PRP elegido.
¿Qué se busca conseguir en el paciente?
Una de las particularidades del PRP es que el material procede del propio paciente. No se utiliza plasma de un donante: se extrae la sangre, se selecciona y concentra la fracción rica en plaquetas y se vuelve a administrar a esa misma persona.
Esto tiene una ventaja evidente desde el punto de vista biológico. Al estar preparado con las propias células y plasma del paciente, el riesgo de una reacción alérgica es mucho menor que con otros productos inyectables. Como cualquier infiltración, no está completamente libre de riesgos y pueden aparecer dolor o hematoma en la zona, mientras que infección, sangrado, daño tisular o lesión nerviosa son complicaciones menos frecuentes.
El objetivo terapéutico está relacionado con los factores de crecimiento que transportan las plaquetas. Al concentrarlos en una determinada zona se intenta favorecer la respuesta natural de los tejidos y mejorar problemas como dolor e inflamación en determinadas patologías musculoesqueléticas, aunque los resultados dependen mucho de la lesión que se esté tratando y de las características del paciente.
No se trata, por tanto, de una solución universal ni de una terapia con el mismo grado de eficacia para cualquier lesión. Existen resultados favorables en algunas lesiones crónicas de tendones y una evidencia creciente en pacientes con artrosis de rodilla leve o moderada, mientras que para otras aplicaciones todavía son necesarios más estudios.
Al menos cuatro mililitros de plasma con el doble de concentración de plaquetas
El Hospital de Albacete ha establecido también qué características mínimas tendrá que alcanzar el producto que se obtenga de cada procedimiento. El sistema deberá proporcionar al menos cuatro mililitros de PRP funcional y conseguir una concentración de plaquetas igual o superior a dos veces el valor basal que presente el paciente.
A partir de ahí, todo se realizará en la propia consulta o sala ambulatoria. El plasma quedará preparado para ser utilizado inmediatamente, sin necesidad de refrigerarlo ni trasladarlo, y cada procedimiento deberá quedar perfectamente identificado mediante el lote y la fecha de caducidad del material empleado.
Esa trazabilidad llegará hasta la historia del paciente. El sistema tendrá que permitir vincular mediante etiquetas, identificadores u otro mecanismo equivalente qué material se utilizó en cada intervención, de modo que pueda conocerse posteriormente el lote concreto empleado si surgiera cualquier incidencia o alerta sanitaria.
Dos ecógrafos para saber exactamente dónde colocar la aguja
Otra parte especialmente interesante del contrato son los dos nuevos ecógrafos de carro que la empresa tendrá que poner a disposición de Traumatología. No se utilizarán para obtener el plasma, sino para ayudar a los médicos en el momento de aplicarlo.
La ecografía permite ver en tiempo real la articulación, el tendón y otras estructuras que están debajo de la piel y seguir el recorrido de la aguja hasta el lugar elegido. Esto adquiere especial importancia cuando se trabaja en estructuras profundas, articulaciones de acceso difícil o zonas anatómicamente complejas, precisamente los supuestos para los que el Hospital de Albacete exige disponer de este apoyo.
Hay además evidencia médica de que guiar una infiltración mediante ecografía mejora la precisión frente a hacerlo únicamente mediante referencias anatómicas. Una revisión sistemática publicada en 2026 que analizó infiltraciones y aspiraciones intraarticulares de rodilla encontró una precisión acumulada del 95,4% con ecografía, frente al 82% cuando la aguja se colocaba utilizando referencias anatómicas.
Los aparatos que llegarán a Traumatología serán equipos sobre carro, no pequeños dispositivos portátiles. Tendrán un monitor de al menos 15-17 pulgadas, programas específicos para exploraciones musculoesqueléticas y una sonda lineal de alta frecuencia de entre 12 y 18 MHz como mínimo, además de capacidad para capturar, guardar y exportar imágenes.
Los ecógrafos seguirán siendo de la empresa
El Hospital de Albacete no comprará esos dos ecógrafos. La adjudicataria tendrá que ponerlos a disposición de Traumatología durante el contrato y correrá con su instalación, mantenimiento preventivo, reparaciones y asistencia técnica.
Antes de que puedan utilizarse con pacientes tendrán que pasar por el Servicio de Electromedicina del hospital, que comprobará aspectos como la seguridad eléctrica, configuración y correcto funcionamiento. La empresa dispondrá de 15 días naturales para instalarlos y ponerlos en marcha, y posteriormente tendrá que formar al personal en su utilización.
Esa formación no se limitará a encender el aparato. Los profesionales aprenderán a optimizar la imagen, seleccionar los programas musculoesqueléticos, utilizar correctamente las sondas y guardar o exportar las imágenes obtenidas durante la exploración.
Una avería no podrá parar los tratamientos durante días
La centrifugadora tendrá unas condiciones similares. La empresa deberá instalarla, mantenerla y dejarla operativa durante toda la vigencia del contrato, ya que sin ella no puede prepararse el PRP que posteriormente se administra al paciente.
Si la centrifugadora se avería y queda inutilizada para la actividad asistencial, la adjudicataria tendrá que repararla o sustituirla y garantizar que haya otra disponible en un máximo de 72 horas. El mismo plazo se establece para los dos ecógrafos cuando una avería impida continuar trabajando con ellos.
El suministro de los kits tendrá también plazos estrictos. Los pedidos ordinarios deberán llegar al Servicio de Farmacia Hospitalaria del Hospital General Universitario de Albacete en un máximo de diez días, mientras que ante una necesidad asistencial urgente el proveedor deberá intentar atenderlos de forma preferente en 48 horas.
Albacete ya utiliza plasma rico en plaquetas desde 2023
La técnica no será completamente nueva para la sanidad pública de Albacete. La Unidad del Dolor comenzó a utilizar plasma rico en plaquetas en 2023, cuando incorporó este procedimiento a su cartera para determinados pacientes con dolor crónico y patologías musculoesqueléticas.
En aquel momento, los propios especialistas de la Gerencia de Atención Integrada de Albacete destacaban la importancia de colocar el PRP exactamente en la estructura que se quiere tratar y explicaban que para ello recurrían al control mediante ecografía o rayos X. La nueva contratación da ahora un protagonismo específico a Cirugía Ortopédica y Traumatología, dimensiona el suministro para centenares de procedimientos cada año y garantiza que el servicio disponga simultáneamente de los kits, la centrifugadora y dos ecógrafos necesarios para desarrollar la técnica.

