El comienzo de temporada del Albacete Balompié ha encendido las primeras alarmas. Tres jornadas después del inicio de LaLiga Hypermotion, el conjunto blanco suma cero puntos de nueve posibles y solamente el Ceuta permanece en su misma situación, con tres derrotas en tres partidos. El Alba es penúltimo con dos goles a favor y cinco en contra, mientras que los ceutíes cierran la clasificación después de haber recibido diez tantos.
La comparación con el resto de equipos aumenta la dimensión del mal comienzo. El Valladolid consiguió este domingo su primer punto al empatar 1-1 en Cádiz y el Eldense también tiene uno, por lo que Albacete y Ceuta son ya los dos únicos clubes de los 22 que todavía mantienen vacío su casillero. La jornada todavía debe completar algunos encuentros, pero ninguno de los equipos que resta por jugar llega a ellos con cero puntos.
Tres partidos y tres derrotas
El Albacete empezó el campeonato perdiendo por 2-1 ante Las Palmas en Gran Canaria, un resultado especialmente doloroso porque San Bartolomé había conseguido empatar en el minuto 85 y Sandro decidió el encuentro ya en el tiempo añadido. Aquel partido podía interpretarse como un accidente dentro de un encuentro competido, aunque dejó además una consecuencia muchísimo más grave que la propia derrota: Samu Obeng se rompió el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda con afectación meniscal y tuvo que pasar posteriormente por el quirófano.
La segunda jornada debía servir para estrenar el Carlos Belmonte y comenzar a sumar, pero ocurrió justamente lo contrario. La Real Sociedad B se llevó la victoria por 1-2 y volvió a dejar al descubierto las dificultades del Alba, que reaccionó tarde y volvió a conceder demasiado antes de intentar arreglar el partido cuando ya se encontraba contra las cuerdas.
La tercera derrota terminó de convertir un mal comienzo en un problema real de clasificación. El Real Oviedo, que tampoco había empezado bien la temporada y llegaba al Carlos Belmonte sin haber marcado en las dos primeras jornadas, venció por 0-1 gracias al gol de Pablo Sáenz y dejó al Albacete instalado en la zona más baja de la tabla.
El balance es contundente porque ya no se trata de una única derrota desafortunada ni de un partido aislado. El Albacete ha perdido sus tres encuentros, ha marcado solamente dos goles y todavía no ha sido capaz de dejar su portería a cero, una secuencia que obliga a mirar el arranque con preocupación aunque todavía quede prácticamente toda la temporada por delante.
De los tres centrales a cambiarlo todo en la jornada 3
Más allá de los resultados, existe otra cuestión que comienza a generar dudas. Alberto González ha necesitado apenas dos jornadas para modificar de manera importante el sistema con el que había comenzado el campeonato, después de una pretemporada completa en la que el cuerpo técnico había tenido tiempo para trabajar la estructura que quería para el nuevo Albacete.
Las dos primeras jornadas tuvieron una idea reconocible en cuanto al dibujo. Alberto apostó por una línea de tres centrales y dos carrileros largos, buscando amplitud por fuera y permitiendo que los futbolistas de banda pudieran ocupar posiciones más adelantadas cuando el equipo tuviera el balón.
Ante el Oviedo, sin embargo, esa estructura desapareció. El entrenador regresó a una defensa de cuatro, Jesús Vallejo pasó del once inicial al banquillo y el Alba presentó un dibujo distinto con el objetivo de encontrar unas soluciones que no habían aparecido en los dos primeros encuentros.
El propio Alberto reconoció después del encuentro que había decidido acelerar ese cambio. El técnico explicó que jugar con cuatro defensas le gusta “mucho más” porque considera que permite proponer más fútbol y admitió que el proceso se había adelantado después de las dos primeras derrotas, pese a que algunos jugadores de ataque todavía no se encuentran en su mejor estado físico.
Esa explicación abre inevitablemente una pregunta. Si la defensa de cuatro es el sistema con el que Alberto considera que su equipo puede proponer más y es además el dibujo que asegura que le gusta más, resulta difícil no preguntarse por qué el campeonato comenzó con otra estructura y por qué el cambio ha tenido que producirse de forma tan temprana.
Una pretemporada que no ha dejado una idea definitiva
Modificar un sistema no tiene nada de extraordinario y forma parte del trabajo de cualquier entrenador. Los equipos deben ser capaces de adaptarse al rival, a las lesiones y a los diferentes escenarios de un partido, pero lo llamativo en este caso es la velocidad con la que el Albacete ha pasado de una estructura a otra sin que ninguna haya terminado de ofrecer todavía una identidad clara.
Con tres centrales, el Alba tuvo problemas para generar fútbol y también cometió errores importantes sin balón. Con cuatro defensas ante el Oviedo tampoco apareció un equipo especialmente dominante, ni se consiguió mejorar de manera evidente la producción ofensiva, por lo que el cambio de dibujo no ha solucionado hasta ahora el problema de fondo.
La sensación después de tres jornadas es que Alberto González continúa buscando la manera en la que debe jugar su equipo. Resulta especialmente llamativo porque el campeonato comenzó después de varias semanas de pretemporada, numerosos entrenamientos y diferentes amistosos en los que precisamente debía construirse la identidad sobre la que sostener el nuevo proyecto.
Las lesiones y la llegada escalonada de fichajes han complicado enormemente ese trabajo, y sería injusto ignorarlo. Sin embargo, tres jornadas después sigue sin estar demasiado claro si este Albacete quiere ser un equipo construido alrededor de tres centrales y carrileros, si pretende asentarse definitivamente con una línea de cuatro o cuál será el modelo que terminará predominando cuando la plantilla esté en mejores condiciones.
Una enfermería que no concede tregua
El análisis del comienzo de temporada tampoco puede realizarse sin detenerse en el enorme número de problemas físicos que está sufriendo la plantilla. Alberto González ha tenido que construir el equipo sin poder disponer con normalidad de todos sus futbolistas y cada jornada parece haber añadido un nuevo nombre a una enfermería que ya fue protagonista durante buena parte de la pasada temporada.
El caso más grave de este comienzo de Liga es el de Samu Obeng. El delantero sufrió ante Las Palmas una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda con afectación meniscal, fue operado posteriormente por el doctor Ramón Cugat en Barcelona y afronta ahora un largo proceso de recuperación.
Una semana más tarde cayó Víctor San Bartolomé, precisamente el futbolista que había marcado el primer gol del Alba esta temporada. El centrocampista sintió un fuerte pinchazo durante el encuentro ante la Real Sociedad B y las pruebas confirmaron después una lesión en los isquiotibiales de su pierna izquierda que le mantendrá varias semanas apartado de los terrenos de juego.
A todo ello hay que añadir los problemas que ya venían de atrás. Antonio Puertas continúa recuperándose de la rotura del ligamento cruzado sufrida la pasada temporada, mientras que Víctor Valverde también tuvo que pasar por el quirófano debido a una lesión en el menisco y ha iniciado este curso todavía sin poder estar disponible con normalidad.
El partido contra el Oviedo volvió a dejar imágenes preocupantes. Munir, uno de los grandes fichajes del verano y llamado a convertirse en una referencia ofensiva del equipo, tuvo que retirarse cuando apenas habían transcurrido 17 minutos, mientras que Pepe Sánchez tampoco pudo completar el encuentro.
No todas esas lesiones pueden relacionarse entre sí ni tienen el mismo origen. Existen graves problemas articulares producidos en acciones propias del juego, golpes y lesiones musculares, por lo que sería simplista atribuir toda la situación a una única causa, pero deportivamente el efecto es evidente porque Alberto sigue perdiendo futbolistas y tiene enormes dificultades para dar continuidad a un mismo once.
El problema ya no es solamente la mala suerte
Las lesiones permiten explicar una parte importante de lo sucedido, pero no todo. El Alba también ha cometido errores que le han costado goles, ha tenido problemas para generar ocasiones claras y todavía no ha conseguido imponer de manera sostenida su fútbol a ninguno de sus tres primeros rivales.
Alberto González defendió después de la derrota contra el Oviedo que su equipo había dado “un gran paso” y aseguró estar “muy contento” con el partido realizado. También insistió en que nuevamente un error había salido demasiado caro y consideró que el conjunto blanco había conseguido someter durante diferentes fases al equipo asturiano.
La lectura sobre el césped dejó más dudas. El Oviedo tuvo fases en las que manejó el balón con comodidad, el Albacete volvió a carecer de profundidad durante numerosos minutos y las ocasiones realmente claras fueron demasiado escasas para un equipo que jugaba en casa, necesitaba reaccionar después de dos derrotas y se enfrentaba a otro rival que tampoco había comenzado bien el campeonato.
Ahí aparece probablemente el mayor interrogante de este inicio de temporada. El Alba puede explicar parte de sus resultados por errores individuales, lesiones o circunstancias puntuales, pero después de tres jornadas todavía cuesta reconocer una idea de juego suficientemente consolidada que permita pensar que los resultados van a terminar llegando simplemente manteniendo el rumbo.
Solo el Ceuta está igual
La clasificación coloca ahora una cifra delante de todas esas sensaciones. El Albacete tiene cero puntos, dos goles a favor, cinco en contra y tres derrotas consecutivas, mientras que solamente el Ceuta presenta también un cero en su casillero después de caer este domingo por 3-0 frente al Mallorca.
La diferencia con los equipos inmediatamente anteriores ya empieza a existir, aunque todavía sea mínima. Valladolid y Eldense tienen un punto, mientras que Real Sociedad B, Cádiz, Burgos, Córdoba, Almería y Andorra aparecen ya con tres o más, por lo que la próxima jornada vuelve a adquirir importancia para evitar que el mal arranque comience a convertirse en una desventaja más seria.
Nadie desciende en agosto y tres partidos representan una parte muy pequeña de una competición larguísima. El problema para el Albacete no es solamente haber perdido nueve puntos, sino llegar al final de agosto con demasiadas cuestiones todavía abiertas sobre el funcionamiento del equipo, con la enfermería condicionando continuamente los planes y con el entrenador modificando una de las bases de su sistema cuando apenas habían transcurrido dos jornadas.
Queda tiempo de sobra para darle la vuelta a la situación, pero el margen para seguir buscando sin encontrar empieza a reducirse. El Albacete necesita sumar, recuperar futbolistas y, sobre todo, comenzar a mostrar qué equipo quiere ser, porque después de una pretemporada completa y tres partidos oficiales la principal duda sigue siendo precisamente esa: cómo quiere jugar realmente este Alba de Alberto González.


