Las lesiones musculares vuelven a poner bajo la lupa la preparación física del Albacete

San Bartolomé se ha roto el isquio, Pepe Sánchez ha vuelto a caer y Munir tuvo que retirarse por una sobrecarga cuando apenas llevaba 17 minutos sobre el césped

Las lesiones vuelven a convertirse en uno de los grandes problemas del Albacete Balompié y, especialmente, las de naturaleza muscular vuelven a colocar inevitablemente el foco sobre la preparación física del equipo. No todas las bajas que acumula el conjunto blanco pueden relacionarse con esta parcela, porque en los últimos meses ha habido cruzados, meniscos, luxaciones, esguinces, golpes y problemas articulares absolutamente fortuitos, pero la repetición de percances musculares desde la llegada de Alberto González y su cuerpo técnico hace que el debate reaparezca cada vez que un futbolista se lleva la mano a la parte posterior del muslo.

El comienzo de esta temporada ha vuelto a encender todas las alarmas. Víctor San Bartolomé sufrió frente a la Real Sociedad B una rotura en los isquiotibiales de la pierna izquierda, Pepe Sánchez tuvo que abandonar el encuentro contra el Real Oviedo por una lesión localizada nuevamente en una musculatura en la que ya ha tenido problemas anteriormente y Munir El Haddadi únicamente pudo permanecer 17 minutos sobre el terreno de juego en su primera titularidad antes de notar una sobrecarga que obligó al cuerpo técnico a retirarlo. En el caso de Munir no existe por ahora una lesión diagnosticada y el propio Alberto explicó que se actuó precisamente para evitar que el problema fuera a más.

La situación resulta especialmente llamativa porque fue el propio entrenador quien reconoció después del encuentro ante el Oviedo que una parte importante de la plantilla todavía no se encuentra en las condiciones deseadas. Alberto aseguró que «no estamos preparados aún» y añadió que existe «demasiada parte de la plantilla que aún no está preparada», explicando además que el equipo había terminado la pretemporada con únicamente 13 o 14 futbolistas de la primera plantilla plenamente disponibles.

Juanjo Rico llegó de la mano de Alberto González

Para entender por qué vuelve a ponerse el foco sobre esta parcela hay que remontarse al 27 de marzo de 2024. Alberto González aterrizó entonces en Albacete para sustituir a Rubén Albés y no llegó solo, ya que junto al técnico se incorporaron Enrique González como segundo entrenador y Juanjo Rico como preparador físico, formando desde aquel momento parte del núcleo de máxima confianza del entrenador malagueño.

Alberto González, entrenador del Albacete, y Juanjo Rico, su preparador físico

Rico ha continuado ligado a Alberto durante todas sus renovaciones. En marzo de 2025 el club amplió el contrato del entrenador y de su cuerpo técnico hasta junio de 2026 y, un año después, cuando la continuidad de Alberto volvió a negociarse, el preparador físico terminó nuevamente incluido en el acuerdo que mantiene al técnico al frente del Albacete hasta junio de 2027. El propio club confirmó oficialmente que Juanjo Rico seguiría encargado de la preparación física.

La relación profesional entre ambos es, por tanto, evidente y viene desde antes de su llegada al fútbol profesional. Rico no es un preparador físico elegido posteriormente por la dirección deportiva para completar el cuerpo técnico de Alberto, sino uno de los profesionales que llegaron directamente con él y que han permanecido a su lado durante toda su etapa en el Carlos Belmonte.

La preparación física ya estuvo sobre la mesa antes de la última renovación

La cuestión llegó incluso a aparecer alrededor de las negociaciones para la última renovación de Alberto. El Digital de Albacete ya informó el pasado mes de mayo de que la preparación física era uno de los asuntos que sobrevolaban las conversaciones y que la continuidad de Juanjo Rico podía convertirse en uno de los puntos a resolver antes de cerrar definitivamente el acuerdo.

Según la información que maneja El Digital de Albacete sobre aquellas conversaciones, desde el club se llegó a plantear la posibilidad de introducir cambios en esa parcela y de que el equipo pudiera trabajar con otros perfiles en la preparación física. Alberto, sin embargo, mantuvo su confianza en Rico y vinculó la continuidad de su preparador físico a la del resto de su cuerpo técnico.

El desenlace terminó siendo el conocido. Alberto renovó hasta 2027 y Juanjo Rico continuó al frente de la preparación física, tal y como confirmó posteriormente el propio Albacete Balompié en el comunicado oficial de renovación.

El primer gran aviso llegó en la temporada 2024/2025

Los problemas no son nuevos. Alberto y Rico llegaron cuando quedaban únicamente diez jornadas de la temporada 2023/2024, por lo que aquel tramo final difícilmente puede utilizarse para valorar una preparación física que ambos habían heredado prácticamente hecha. Incluso entonces aparecieron algunos problemas musculares, como el sufrido por Momo Djetei en un isquiotibial durante un entrenamiento o las molestias musculares que impidieron a Lander Olaetxea participar en el partido de Villarreal.

El verdadero punto de comparación llegó durante la temporada siguiente, la primera que Alberto González y Juanjo Rico pudieron preparar desde el inicio. La campaña 2024/2025 terminó convirtiéndose en un auténtico calvario de lesiones musculares y el propio entrenador llegó a reconocer en diciembre que el equipo se encontraba «por encima de la normalidad» en cuanto a problemas físicos.

El dato ya era preocupante muchísimo antes de terminar aquella Liga. El 6 de noviembre de 2024, cuando apenas se había disputado aproximadamente un tercio del campeonato, siete jugadores del Albacete ya se habían perdido partidos por lesiones musculares: Javi Villar, José Carlos Lazo, Higinio Marín, Antonio Pacheco, Nabil Touaizi, Jon García y Fidel Chaves. A ellos había que añadir a Lalo Aguilar, que se había visto obligado a retirarse en dos ocasiones por problemas musculares aunque finalmente no llegó a causar baja en ningún encuentro.

La situación todavía empeoró con el paso de los meses. En diciembre ya aparecía también Ale Meléndez entre los futbolistas afectados por problemas musculares o tendinosos, hasta el punto de tener que ser intervenido del tendón del recto anterior de la pierna derecha.

Al menos 15 episodios musculares durante aquella temporada

Un repaso a los partes médicos y a las informaciones publicadas durante aquella temporada permite dimensionar mucho mejor el problema. A los siete futbolistas que ya habían causado baja muscular antes del 6 de noviembre se fueron añadiendo nuevas lesiones y, especialmente, varias recaídas.

Lazo volvió a lesionarse en enero en el bíceps femoral de la pierna derecha y en marzo sufrió otra lesión muscular en esa misma extremidad, después de haber padecido ya anteriormente problemas de esa naturaleza. Higinio volvió a presentar en febrero molestias en el isquiotibial derecho, mientras que Javi Rueda sufrió una lesión muscular en el recto anterior de su pierna derecha.

El 30 de marzo la situación alcanzó uno de sus puntos más llamativos. Álvaro Rodríguez sintió un pinchazo en la parte posterior del muslo derecho durante el encuentro contra el Mirandés y tuvo que ser sustituido, pero su reemplazo, Javi Moreno, también acabó retirándose en el mismo partido por un problema de naturaleza muscular. Dos lesiones musculares en un mismo encuentro que se añadían a una lista que ya era extraordinariamente extensa.

Abril tampoco concedió demasiada tregua. Jaume Costa sufrió un latigazo en la parte posterior del muslo derecho frente al Granada y, unas semanas más tarde, Pepe Sánchez se perdió el partido contra el Cartagena por molestias musculares.

Tomando únicamente los casos claramente documentados y sin sumar las dos retiradas preventivas de Lalo ni incluir como lesión muscular convencional el grave problema tendinoso de Ale Meléndez, aquella temporada dejó al menos 15 episodios musculares, contando las recaídas sufridas por algunos jugadores. El dato permite entender por qué la preparación física se convirtió durante meses en uno de los grandes debates alrededor del Albacete.

El propio club reconoció el problema y cambió cosas

La preocupación no fue solamente externa. Toché reconoció públicamente en febrero de 2025 que las lesiones estaban perjudicando muchísimo al equipo y explicó que el club había decidido modificar pautas de entrenamiento, individualizar determinadas cargas y reforzar el trabajo preventivo. Aquellas declaraciones resultan especialmente significativas porque confirmaban que dentro del propio Albacete se estaban buscando soluciones para reducir el número de problemas físicos.

El director deportivo defendió posteriormente a Juanjo Rico y rechazó que toda la responsabilidad pudiera recaer exclusivamente sobre el preparador físico. Toché afirmó que personalizar las lesiones en una sola persona era un error porque en la prevención intervienen el cuerpo técnico, los servicios médicos, los propios jugadores y diferentes factores, aunque reconoció nuevamente que el elevado número de bajas había lastrado considerablemente al equipo.

Esa matización es imprescindible. Una lesión muscular no demuestra por sí sola una mala preparación física y pueden intervenir la edad del futbolista, su historial previo, la fatiga, los minutos acumulados, la alimentación, el descanso, las características individuales, una acción concreta del juego o incluso factores difíciles de prevenir.

Foto de archivo: Miguel Ángel Romero

La temporada pasada fue diferente, pero tampoco estuvo limpia

El curso 2025/2026 dejó una fotografía diferente. El Albacete llegó a acumular hasta 27 episodios de lesión repartidos entre 16 futbolistas, pero una parte muy importante tuvo poco o nada que ver con la preparación física, ya que hubo luxaciones, contusiones, esguinces, problemas de menisco, lesiones de tobillo y una rotura de ligamento cruzado, entre otros percances.

Aun así, las lesiones musculares tampoco desaparecieron. Pepe Sánchez acumuló varios problemas y terminó sufriendo una rotura en los isquiotibiales de la pierna derecha, mientras que Jesús Vallejo también atravesó varios episodios musculares durante el curso. Agus Medina tuvo una lesión en el sóleo derecho, Víctor Valverde y Antonio Puertas también pasaron por problemas musculares antes de sufrir posteriormente lesiones de otra naturaleza, y en el tramo final aparecieron dolencias musculares en Raúl Lizoain y Martín Fernández.

Edward Cedeño merece una consideración diferente porque su grave lesión fue tendinosa y no una rotura muscular convencional. El panameño sufrió durante un entrenamiento un problema en el tendón del recto femoral de la pierna derecha que terminó requiriendo cirugía y prácticamente le impidió disputar la segunda mitad de la temporada.

Por tanto, la pasada campaña redujo claramente el peso relativo de las lesiones musculares respecto a la anterior, algo que el propio Alberto destacó públicamente al señalar que habían cambiado tanto el número como la naturaleza de las bajas. Sin embargo, al menos siete futbolistas volvieron a sufrir problemas musculares y otros, como Cedeño, padecieron lesiones tendinosas importantes.

Y la nueva temporada vuelve a comenzar con señales preocupantes

El verano de 2026 tampoco ha permitido al cuerpo técnico trabajar con toda la plantilla en condiciones normales. Es cierto que varios problemas procedían de la temporada anterior y que otros fueron completamente fortuitos, por lo que resultaría incorrecto meterlos todos dentro del mismo análisis.

Antonio Puertas continúa recuperándose de una rotura del ligamento cruzado, Víctor Valverde fue operado del menisco, Samu Obeng sufrió una rotura de cruzado con afectación meniscal durante la primera jornada y Agus Medina ha estado durante meses afectado por una compleja lesión de tobillo. Ninguno de esos casos puede utilizarse como argumento para cuestionar directamente la preparación muscular del equipo.

Mario Soberón, además, llegó a Albacete arrastrando problemas físicos y no pudo completar una pretemporada normal, por lo que tampoco sería razonable atribuir automáticamente sus molestias al trabajo desarrollado desde su incorporación. Capi, por su parte, arrastraba problemas de psoas y pubis después del esfuerzo realizado con el filial durante el playoff de ascenso.

Sin embargo, la rotura de San Bartolomé sí vuelve a entrar plenamente dentro del terreno muscular y el problema de Pepe Sánchez reactiva todavía más las dudas. El propio Alberto reconoció después del partido contra el Oviedo que el central tiene «cierto déficit en esa musculatura» porque anteriormente ya había sufrido varias lesiones en la misma zona.

El caso de Munir añade otra señal de advertencia, aunque por ahora no deba contabilizarse como una lesión. Alberto sabía antes del partido que el futbolista todavía no estaba preparado para jugar 90 minutos y tenía previsto sustituirlo entre el minuto 30 y el descanso, pero decidió alinearlo como titular para comenzar a darle protagonismo dentro del equipo. La sobrecarga apareció mucho antes de lo esperado y obligó a retirarlo cuando solamente habían transcurrido 17 minutos.

La responsabilidad nunca puede reducirse a una sola persona

Relacionar directamente cada lesión muscular con Juanjo Rico sería tan sencillo como injusto. El propio Toché lo defendió de esa manera en 2025 y existen multitud de variables que pueden explicar por qué un futbolista termina lesionándose, además de que el Albacete ha sufrido durante estos años un enorme número de percances traumáticos ante los que un preparador físico poco puede hacer.

Sin embargo, tampoco parece razonable cerrar el debate recurriendo permanentemente a la mala suerte. Cuando las lesiones de una misma naturaleza se repiten durante diferentes temporadas, afectan a numerosos futbolistas y en algunos casos aparecen recaídas, resulta lógico analizar las cargas de trabajo, los métodos preventivos, las recuperaciones, la gestión de los minutos y toda la estructura encargada del rendimiento físico. Incluso la propia dieta de los jugadores y, aunque parezca que no tiene conexión, su salud bucodental, hay casos en la hiotoria del Alba que son prueba de ello.

El debate, además, no es nuevo dentro del propio Albacete. El club modificó entrenamientos y cargas en 2025 para tratar de reducir las lesiones, la preparación física volvió a aparecer alrededor de las conversaciones para la renovación de Alberto en 2026 y finalmente Juanjo Rico continuó formando parte del cuerpo técnico por la confianza que el entrenador mantiene en su trabajo.

Por eso, lo ocurrido durante estas primeras jornadas vuelve a poner la cuestión encima de la mesa. No porque pueda afirmarse que la preparación física sea la causa de las lesiones de San Bartolomé o Pepe Sánchez, algo que requeriría un análisis médico y deportivo mucho más profundo, sino porque el historial acumulado desde la llegada de Alberto González y Juanjo Rico obliga a preguntarse por qué las lesiones musculares siguen apareciendo con tanta frecuencia en el Albacete Balompié.

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Javier Romero

Director y fundador de El Digital de Albacete. Nacido en Albacete. Más de 15 años de experiencia en medios de comunicación en radio, televisión y prensa digital, como Intereconomía radio, Cadena SER, Punto Radio, ABTeVe y VOZ Castilla-La Mancha.
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