La Audiencia Provincial de Albacete ha confirmado la condena de tres años y nueve meses de prisión impuesta a un hombre que utilizó dos navajas tipo cúter para intimidar a un menor de 16 años y hacerse con los 60 euros que llevaba encima y su patinete. Los hechos ocurrieron durante la madrugada del 4 de agosto de 2025 en Albacete capital, después de que el acusado se acercara a un grupo de adolescentes y terminara apartándose con uno de ellos.
La sentencia, dictada por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial y con la magistrada Almudena de la Rosa Marqueño como ponente, rechaza el recurso presentado por el condenado, que pretendía rebajar sustancialmente la pena hasta un año de prisión. Entre otros argumentos, sostenía que los cúteres estaban cerrados y que la violencia desplegada había sido de escasa entidad, pero el tribunal considera que colocar estos objetos en el cuello y el costado de un menor generó una intimidación suficientemente grave para mantener el tipo agravado de robo.
Se acercó a un grupo de adolescentes de madrugada
Todo comenzó sobre las 00:30 horas del 4 de agosto de 2025. El acusado se encontraba en las inmediaciones de una zona de Albacete cuando se aproximó a un grupo en el que había tres adolescentes, uno de 16 años y otros dos de 17. Tras intercambiar algunos saludos y frases, se interesó por el reloj que llevaba uno de los jóvenes.
Según los hechos declarados probados, el hombre comenzó entonces a intimidarlos. Les advirtió de que, si quería, podía quitarles aquello que llevaran encima y permitió que, al menos dos de los adolescentes, vieran que llevaba una navaja. A ello añadió otro dato con el que reforzó el temor de los jóvenes: les manifestó que acababa de salir de prisión.
El acusado tenía antecedentes penales y constaba una condena anterior por un delito de robo con violencia cuya pena se encontraba suspendida, circunstancia que posteriormente tuvo relevancia para apreciar la agravante de reincidencia en este nuevo procedimiento.
Cogió el patinete y el menor intentó recuperarlo
La situación fue a más cuando el hombre vio un patinete cerca del grupo y decidió cogerlo. Su propietario, el adolescente de 16 años, se lo reclamó y acabó alejándose junto al acusado del resto de sus amigos mientras intentaba recuperar el vehículo.
Durante ese recorrido, el menor trataba de colocar las manos sobre el manillar del patinete. El condenado respondió golpeándole varias veces en los brazos y, en un determinado momento, apoyó la pata de cabra del patinete para poder actuar con mayor libertad. Fue entonces cuando sacó dos navajas tipo cúter.
Una de ellas fue colocada en el cuello del adolescente y la otra, a la altura del costado. Mientras mantenía al joven intimidado le exigió: “Dame el dinero que lleves y dime dónde vives”. El menor, atemorizado, terminó entregándole los 60 euros que llevaba encima. El acusado se marchó después con el dinero y también con el patinete, advirtiéndole de que no intentara seguirlo.
Como consecuencia del forcejeo y de los golpes, el adolescente sufrió un traumatismo superficial en un antebrazo que tardó tres días en curar y únicamente requirió una asistencia médica. El acusado fue detenido ese mismo 4 de agosto y dos días después se decretó su ingreso en prisión provisional, medida que posteriormente fue ratificada.
Devolvió el patinete y consignó los 60 euros
Meses después de los hechos, el acusado trató de reparar el daño causado. El 19 de diciembre de 2025 entregó el patinete en el juzgado a través de su padre para que pudiera ser devuelto al propietario y, cuatro días después, ingresó también los 60 euros sustraídos.
La Justicia tuvo en cuenta esa actuación como atenuante de reparación del daño. También se consideró probado que, cuando ocurrieron los hechos, sus facultades volitivas se encontraban sensiblemente afectadas por su dependencia de las drogas, circunstancia que igualmente actuó como atenuante.
Pese a ello, el Tribunal de Instancia de Albacete lo condenó como autor de un delito de robo con violencia e intimidación mediante instrumento peligroso, apreciando además la agravante de reincidencia. La pena quedó fijada en tres años y nueve meses de prisión, a la que se añadió la prohibición durante cinco años de acercarse a menos de 500 metros del menor o comunicarse con él por cualquier medio. También fue condenado por un delito leve de lesiones.
Quería que la pena bajara hasta un año
La defensa recurrió ante la Audiencia Provincial de Albacete y pidió que los hechos fueran considerados un robo de menor entidad, lo que habría permitido reducir considerablemente la condena. Solicitó concretamente que la pena por el robo se quedara en un año de prisión, además de reclamar una multa menor por las lesiones.
Uno de sus principales argumentos era que las dos navajas tipo cúter estaban cerradas y que las lesiones producidas al menor habían sido leves. Según la defensa, esas circunstancias demostraban una menor gravedad de la violencia utilizada.
La Audiencia rechaza este planteamiento. Recuerda que un objeto puede tener la consideración de instrumento peligroso aunque su utilización habitual sea laboral o doméstica, siempre que por sus características pueda ser empleado para causar lesiones. En el caso de los cúteres, destaca que cuentan con una hoja cortante que puede provocar heridas incluso con un simple roce una vez desplegada.
“Basta un simple movimiento del dedo”
El tribunal concede especial importancia al lugar en el que fueron colocadas las navajas. La víctima explicó que una estaba situada en su cuello y otra en el costado y que se trataba de cúteres con mecanismo de botón.
Aunque estuvieran cerradas, la Audiencia entiende que ese hecho no eliminaba su capacidad intimidatoria ni su potencial lesivo. El menor era consciente de que podían abrirse rápidamente y la sentencia recuerda que bastaba un simple movimiento para desplegar la hoja. Por ello, situarlas en dos partes vitales del cuerpo generaba un temor razonable a sufrir daños de enorme gravedad.
La Sala tampoco acepta que pueda hablarse de un robo de menor entidad. No se produjo una simple exhibición de una navaja: el adolescente estaba solo con el acusado, era de noche, había recibido golpes previamente y tenía dos cúteres colocados directamente contra su cuerpo mientras se le exigía el dinero.
La Audiencia añade que los 60 euros constituían una cantidad importante para un menor de edad y recuerda que el condenado no solo se llevó el dinero, sino también el patinete que había desencadenado inicialmente el enfrentamiento. Todo ello lleva al tribunal a descartar cualquier reducción de la gravedad del robo.
Tampoco consigue nuevas atenuantes
La defensa trató además de conseguir una rebaja alegando dilaciones indebidas por el tiempo empleado en resolver recursos relacionados con la prisión provisional. La Audiencia tampoco lo acepta y concluye que el acusado fue oído y que su situación personal fue revisada judicialmente en plazos razonables, sin que las demoras alcanzaran la entidad necesaria para reducir la pena.
También pretendía que se apreciara una atenuante por confesión tardía, pero la Sala recuerda que el acusado nunca reconoció haber cometido el robo. Negó ante la Policía, durante la instrucción y en el juicio haber llevado las navajas y haberse apoderado del dinero y del patinete. Que posteriormente devolviera este último y consignara los 60 euros permite aplicar la reparación del daño, pero no equivale a confesar los hechos.
La Audiencia Provincial de Albacete desestima finalmente íntegramente su recurso y confirma la sentencia dictada el 14 de abril de 2026. El condenado mantiene así los tres años y nueve meses de prisión por el robo, además de la pena correspondiente por las lesiones y las prohibiciones de aproximación y comunicación con la víctima, y deberá asumir también las costas causadas por su recurso.

