La investigación antidroga desarrollada durante meses en Villamalea (Albacete) ya tiene desenlace judicial. La Audiencia Provincial de Albacete ha condenado a cuatro personas, dos matrimonios, por vender cocaína desde dos viviendas de la localidad, después de que todos ellos reconocieran los hechos y mostraran su conformidad con la acusación formulada por el Ministerio Fiscal.
Cada uno ha sido condenado a tres años de prisión por un delito contra la salud pública relacionado con sustancias que causan grave daño a la salud. Sin embargo, ninguno tendrá que cumplir inicialmente la pena en prisión, ya que la Audiencia ha suspendido su ejecución durante cuatro años, condicionándola a que no vuelvan a delinquir y a que mantengan su situación de deshabituación de las drogas.
El Digital de Albacete ya avanzó el pasado 23 de mayo que los cuatro se enfrentaban a juicio por esta actividad desarrollada en dos domicilios de Villamalea, donde la Guardia Civil había detectado movimientos compatibles con la venta de cocaína. En aquel momento, la Fiscalía reclamaba inicialmente cuatro años y medio de cárcel para cada acusado.
Una investigación que comenzó en 2018
Las pesquisas arrancaron en agosto de 2018 y fueron desarrolladas por el Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de la Guardia Civil de Albacete, junto con efectivos de investigación de la Benemérita.
La vigilancia se concentró sobre dos viviendas de Villamalea cuyos ocupantes estaban presuntamente utilizando los inmuebles como puntos desde los que suministrar cocaína a consumidores. Los agentes comenzaron a observar entradas y salidas de personas que permanecían en los domicilios durante periodos muy breves, circunstancia que posteriormente pudieron relacionar con ventas de droga.
El primero de los matrimonios condenado recibía a los compradores directamente en su vivienda. Algunos clientes aparecían sin previo aviso y llamaban al timbre, mientras que otros contactaban antes mediante WhatsApp o llamadas telefónicas. La pareja utilizaba además un Mercedes C-220 tanto para desplazarse en busca de la cocaína como para mantener contactos relacionados con la actividad ilícita.
Entró en la casa y salió 30 segundos después
Uno de los episodios que permitió a la Guardia Civil documentar lo que estaba ocurriendo tuvo lugar el 27 de agosto de 2018. Los agentes observaron cómo una furgoneta estacionaba justo delante de una de las viviendas investigadas y su conductor accedía al inmueble.
Su estancia duró apenas 30 segundos. Después regresó al vehículo y abandonó Villamalea, pero fue interceptado poco después por agentes que habían recibido el aviso del dispositivo de vigilancia. En el bolsillo trasero del pantalón llevaba una pequeña bolsa con 0,15 gramos de cocaína.
Aquella vigilancia era una de las piezas de una investigación mucho más amplia, que permitió a los agentes observar durante meses cómo diferentes consumidores acudían a los dos puntos investigados.
Compraban en Albacete por 40 o 42 euros y vendían a 60
La sentencia aporta especialmente detalles sobre el segundo matrimonio. Ambos llevaban aproximadamente tres años dedicándose conjuntamente a la venta de cocaína y se aprovisionaban fundamentalmente en Albacete capital.
Las compras eran de alrededor de diez gramos cada vez, pagando entre 40 y 42 euros por gramo. Una vez en Villamalea, dividían la droga en cantidades menores y la vendían a consumidores a 60 euros el gramo, obteniendo así un margen de entre 18 y 20 euros por cada gramo comercializado.
Los compradores podían acudir directamente a la vivienda sin necesidad de concertar previamente la operación. En el caso de algunos clientes habituales, era una de las condenadas quien se desplazaba hasta sus casas para entregarles personalmente la cocaína, utilizando habitualmente un Renault Mégane.
Una compradora escondió la cocaína entre la ropa interior
Otro de los seguimientos se produjo el 20 de septiembre de 2018. Una joven llegó en coche a la zona, accedió a la vivienda investigada y permaneció dentro alrededor de cuatro minutos. Al salir, los agentes observaron cómo manipulaba un envoltorio de color blanco y se lo guardaba en la zona del pecho, entre la ropa interior.
El dispositivo policial volvió a actuar cuando la conductora abandonó Villamalea. Tras interceptarla, los agentes encontraron dos envoltorios que contenían en total 0,83 gramos de cocaína, valorados entonces en algo más de 49 euros en el mercado ilícito.
Las vigilancias continuaron durante las semanas siguientes. En otra ocasión, un hombre permaneció aproximadamente tres minutos dentro de una de las casas antes de marcharse. La Guardia Civil lo interceptó después y encontró en uno de sus bolsillos una bolsa con 0,75 gramos de cocaína, que el propio comprador manifestó que acababa de adquirir.
Cocaína, básculas y dinero escondido
La investigación culminó con los registros de las viviendas el 5 de febrero de 2019. En la primera casa, una de las acusadas terminó indicando voluntariamente a los agentes dónde se encontraba un monedero que contenía 14 bolsitas de cocaína preparadas en pequeñas cantidades y dinero en efectivo.
La Guardia Civil localizó además una báscula de precisión oculta sobre un falso techo y una segunda báscula en un hueco situado debajo del mueble del lavabo. También aparecieron material para preparar dosis, teléfonos móviles y dinero guardado en diferentes lugares de la vivienda.
Entre los objetos encontrados había incluso un boleto de quiniela plegado que contenía ocho bolsitas de cocaína. En total, en ese domicilio se intervinieron 11,08 gramos de cocaína, con una riqueza del 58,5%, que fueron valorados en 874,37 euros en el mercado ilícito.
Una hucha con 68 billetes de 50 euros
El registro de la segunda vivienda también permitió localizar droga preparada para su distribución y una importante cantidad de efectivo. En la habitación de la madre de una de las acusadas apareció una bolsa con 8,64 gramos de cocaína en roca, además de una báscula con restos que dieron positivo en cocaína, tijeras, recortes de plástico y material utilizado para preparar las dosis.
Uno de los hallazgos más llamativos fue una hucha que contenía 68 billetes de 50 euros, es decir, 3.400 euros. Junto a ella había además doce bolsitas con cocaína, mientras que en el dormitorio principal se encontró otra cantidad de esta sustancia en la mesilla de noche y más dinero en metálico.
La Audiencia considera probado que la cocaína encontrada en ambas viviendas estaba destinada a su posterior comercialización.
Tres años de cárcel para cada uno
Inicialmente, la Fiscalía reclamaba cuatro años y seis meses de prisión para cada acusado. Durante el juicio, sin embargo, modificó sus conclusiones para incorporar una circunstancia relevante: los cuatro eran consumidores de cocaína cuando cometieron los hechos y padecían un trastorno relacionado con el consumo de esta sustancia.
Tras esa modificación, la petición quedó reducida a tres años de prisión para cada uno, junto a multas de 883,23 euros para uno de los matrimonios y de 1.025,15 euros para cada integrante del otro. Los cuatro acusados y su defensa aceptaron los hechos, la calificación jurídica y las penas solicitadas, por lo que se dictó sentencia de conformidad.
No entrarán inicialmente en prisión
La Audiencia ha acordado suspender durante cuatro años la ejecución de las cuatro penas de prisión. El tribunal considera acreditado que los delitos fueron cometidos como consecuencia de su dependencia de la cocaína y que actualmente los condenados se encuentran deshabituados, circunstancia respaldada por informes de la Unidad de Conductas Adictivas y del médico forense.
La suspensión está sometida a condiciones. Durante esos cuatro años no podrán volver a delinquir, tendrán que acreditar que continúan completamente deshabituados y deberán someterse a los controles o tratamientos que establezca la UCA si los profesionales consideran que son necesarios.
La sentencia acuerda también el decomiso y destrucción de la droga y la pérdida del Mercedes C-220, el Renault Mégane, el dinero y los efectos intervenidos durante la investigación. La resolución es firme después de que los cuatro condenados aceptaran expresamente los términos de la acusación.

