Álex Rubio tiene 23 años, margen de crecimiento y unas condiciones que explican perfectamente por qué el Albacete Balompié decidió apostar fuerte por él. Pero también hay una realidad que conviene empezar a señalar: al delantero hay que exigirle más.
No porque sea el culpable de los problemas actuales del equipo, ni porque tres jornadas permitan emitir una sentencia sobre ningún futbolista. Pero sí porque el Albacete pagó cerca de un millón de euros por su fichaje en febrero y le hizo contrato hasta 2030. No fue una incorporación más. Fue una apuesta importante de presente y, sobre todo, de futuro. Y cuando un club como el Alba hace un desembolso de esa magnitud por un delantero, la exigencia también tiene que ser diferente.
Ante el Real Oviedo tuvo una de esas ocasiones que un delantero llamado a marcar diferencias tiene que convertir. El Albacete necesitaba el empate, apareció la oportunidad y Rubio no acertó. No fue una llegada cualquiera en un partido decidido. Era una ocasión que podía cambiar por completo el encuentro y, probablemente, también el estado de ánimo de un equipo que atraviesa un inicio de temporada muy complicado.
Tres jornadas y ocasiones en las tres
La del Oviedo no es, además, la primera ocasión que se le escapa en este inicio de temporada. Rubio ha tenido oportunidades en los tres partidos y todavía no ha conseguido estrenarse.
En la primera jornada, ante Las Palmas, fue titular y disputó 78 minutos. A los siete minutos intentó sorprender desde más de 30 metros tras un contraataque, aunque el disparo se marchó desviado. Ya en la segunda parte, en el minuto 57, volvió a probar fortuna desde fuera del área y su remate fue rechazado por la defensa. En total, terminó el encuentro con dos disparos y sin ninguno entre los tres palos.
Ante la Real Sociedad B tuvo todavía más presencia ofensiva. En apenas unos minutos de la segunda parte acumuló hasta tres remates. En el 51 disparó desde fuera del área y el balón se marchó por la izquierda. Dos minutos después volvió a intentarlo desde el centro del área y su remate fue bloqueado, y prácticamente en la misma acción volvió a disponer de otra oportunidad desde el lado derecho del área que también rechazó la defensa. Además, en el minuto 49 había dado un pase a San Bartolomé que terminó con un disparo a portería del centrocampista. Rubio está apareciendo. El problema es que todavía no está resolviendo.
Un millón también compra exigencia
Hablar del precio de un futbolista nunca debería convertirse en una losa permanente sobre su espalda. Álex Rubio no decidió cuánto pagaba el Albacete por él. Pero tampoco se puede ignorar el contexto.
El club desembolsó una cantidad cercana al millón de euros para sacarlo del Villarreal B cuando llevaba ocho goles aquella temporada y había despertado el interés de otros equipos. Toché veía en él un delantero con margen de crecimiento, capacidad para ocupar diferentes posiciones de ataque y potencial suficiente para convertirse en un activo importante del Albacete.
Ese desembolso implica paciencia, pero también responsabilidad deportiva. Un delantero fichado por esa cantidad no puede medirse únicamente por el trabajo sin balón, los movimientos o la predisposición. Tiene que terminar marcando diferencias en las áreas. Y especialmente cuando aparecen oportunidades como la de este sábado.
Ya ha demostrado que puede hacerlo
Rubio no parte de cero. La temporada pasada dejó una de las imágenes que explican por qué el Albacete confía tanto en él. En El Sardinero salió desde el banquillo y marcó dos goles ante el Racing de Santander, entonces líder, en la contundente victoria por 0-4 del conjunto manchego. Entró en el minuto 66 y marcó en el 68 y en el 81.
Ese partido enseñó muchas de sus virtudes. Velocidad, capacidad para atacar espacios y, sobre todo, contundencia cuando se encontró delante del portero. El problema es que actuaciones así tienen que dejar de ser episodios aislados y convertirse en algo mucho más habitual.
Porque precisamente ese doblete hace todavía más evidente que hay futbolista. La cuestión no es si Álex Rubio tiene condiciones para rendir en Segunda División. Las tiene. La cuestión es cuándo va a conseguir mostrarlas con continuidad.
Un delantero vive también de estas ocasiones
Ante el Oviedo, el Albacete generó poco. Esa circunstancia también debe ponerse sobre la mesa antes de cargar toda la responsabilidad ofensiva sobre un delantero. Si un equipo apenas produce ocasiones, resulta mucho más difícil para cualquiera mantener cifras goleadoras elevadas. Pero precisamente por eso aumenta el valor de cada oportunidad. Cuando solo tienes una, hay que aprovecharla. Y Rubio la tuvo.
En partidos cerrados, pobres en fútbol y con dificultades enormes para llegar al área rival, los delanteros importantes aparecen muchas veces en una acción concreta. No necesitan cinco ocasiones. A veces basta una.
Eso fue lo que le faltó al Alba ante el Oviedo y también lo que debe empezar a aportar Rubio con mayor frecuencia.
Esta temporada sigue sin marcar
El delantero todavía no ha estrenado su cuenta goleadora en esta Liga. Es pronto, evidentemente, pero también es el momento en el que los futbolistas ofensivos tienen que empezar a asumir responsabilidades.
El Alba necesita gol. Necesita futbolistas capaces de resolver partidos que no están jugando bien y jugadores que aprovechen las pocas ocasiones que genera el equipo.
Rubio tiene características diferentes a otros delanteros de la plantilla y puede aportar movilidad, velocidad y ruptura. Pero el siguiente paso está en transformar todas esas cualidades en algo mucho más tangible: goles, asistencias y puntos.
Paciencia, sí; conformismo, no
Álex Rubio sigue siendo un futbolista joven y sería absurdo convertir una ocasión fallada en una condena. La temporada es larguísima y tiene tiempo de sobra para demostrar por qué el Albacete realizó una inversión tan importante. Pero exigirle más no significa señalarlo. Significa exactamente lo contrario: considerar que tiene capacidad para ofrecer bastante más de lo que está dando ahora.
El club apostó por él. Pagó cerca de un millón de euros, le firmó hasta 2030 y lo convirtió en una de sus inversiones deportivas más importantes. Ahora llega la segunda parte del acuerdo: Álex Rubio tiene que responder sobre el césped.
Ante el Oviedo tuvo una ocasión que podía haber cambiado el partido y no entró. Habrá más. Lo que necesita el Albacete es que la próxima vez no se escape.
Porque Rubio ya ha demostrado que puede marcar diferencias. Ahora tiene que demostrar que puede hacerlo de manera habitual.


