Alberto González movió piezas, cambió el dibujo y trató de buscar una reacción después de las dos primeras jornadas de Liga, pero el resultado volvió a ser decepcionante. El entrenador del Albacete Balompié modificó este sábado su planteamiento ante el Real Oviedo, abandonando la defensa de cinco utilizada anteriormente para regresar a una línea de cuatro, pero el equipo tampoco encontró así el camino.
El técnico había apostado en los dos primeros encuentros del campeonato por un sistema con tres centrales y dos carrileros largos, una disposición que pretendía dar amplitud al equipo y permitir que los laterales pudieran incorporarse con mayor libertad al ataque. Ante el Oviedo, Alberto decidió cambiar.
Adiós a los tres centrales
El entrenador albacetista optó por una defensa de cuatro, prescindiendo de uno de los centrales que habían formado parte del dibujo utilizado hasta ahora. El damnificado fue Jesús Vallejo, que comenzó el encuentro en el banquillo.
La decisión suponía uno de los primeros cambios tácticos importantes de Alberto González en este inicio de temporada. Después de dos jornadas en las que el Alba había apostado por acumular tres futbolistas en el eje defensivo, el equipo regresaba a una estructura más convencional.
Sin embargo, el cambio de sistema no se tradujo en una mejor versión del Albacete.
Un Alba más atrás
El Oviedo tuvo durante buena parte del encuentro mayor posesión de balón, mientras que el conjunto manchego esperaba en campo propio. Y esta vez lo hizo con las líneas incluso más retrasadas que en los dos primeros partidos de Liga.
El Albacete cedió metros, entregó la iniciativa al rival y tuvo muchas dificultades para construir juego desde atrás. El cambio a una defensa de cuatro no consiguió que el equipo fuera más agresivo con balón ni que encontrara una salida clara hacia campo contrario.
Durante largos tramos, el Alba volvió a ofrecer una sensación de equipo demasiado preocupado por no recibir antes que por hacer daño al rival.
El cambio no solucionó los problemas
Alberto buscaba respuestas después de un comienzo de campeonato complicado, pero el partido frente al Oviedo volvió a dejar muchas preguntas.
El problema, a tenor de lo visto este sábado, parece ir más allá de utilizar tres centrales o cuatro defensas.
Con cinco atrás, el Albacete había mostrado dificultades para generar fútbol y defender con seguridad. Con cuatro, tampoco consiguió controlar el partido ni transmitir una sensación de superioridad en ningún momento.
El Oviedo tuvo más balón y el Alba volvió a depender demasiado de acciones aisladas para acercarse con peligro.
Vallejo, del once al banquillo
La suplencia de Jesús Vallejo fue otra de las grandes novedades. El central había sido una de las piezas utilizadas por Alberto González dentro de esa línea de tres centrales con la que arrancó la temporada, pero frente al Oviedo perdió su sitio coincidiendo con el cambio de sistema.
No fue una modificación menor. Alberto sacrificó un central para introducir otro futbolista en una zona más adelantada y buscar un equipo diferente, pero sobre el césped el resultado estuvo lejos de ser el esperado.
Alberto sigue buscando su Albacete
Tres jornadas después del comienzo del campeonato, el entrenador todavía parece estar buscando la estructura que mejor se adapte a su plantilla.
Primero fue la defensa de cinco, con dos carrileros largos. Este sábado llegó el regreso a una defensa de cuatro y la suplencia de Vallejo.
Dos dibujos diferentes y, de momento, un mismo problema: el Albacete continúa sin encontrar una identidad clara ni un fútbol capaz de imponer su propuesta a los rivales.
El cambio táctico llegó, pero la reacción que Alberto González buscaba con él no apareció ante el Real Oviedo, aunque el técnico del Añba se mostraba muy contento en sala de prensa.


