Una instalación proyectada en Chinchilla de Montearagón (Albacete) para almacenar temporalmente y reenvasar residuos peligrosos con amianto tendrá que superar una evaluación de impacto ambiental ordinaria después de que la Junta de Comunidades haya considerado que, con la documentación analizada hasta ahora, no puede descartarse la existencia de efectos significativos sobre la salud humana.
El proyecto, promovido por Integral de Amiantos Albacete SLL, contempla utilizar una nave industrial de 375 metros cuadrados situada en la calle Ciudad Real, número 5, nave 14, del polígono industrial Camporroso, para recibir principalmente placas de fibrocemento con amianto procedentes de trabajos de retirada y demolición.
La instalación tendría capacidad para almacenar simultáneamente un máximo de 49 toneladas de residuos. Además, el proyecto prevé gestionar anualmente hasta 900 toneladas mediante operaciones de almacenamiento y otras 50 toneladas mediante operaciones de reenvasado.
La resolución publicada este jueves, 27 de agosto, en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha supone un paso importante en la tramitación: el proyecto había iniciado una evaluación ambiental simplificada, pero la Dirección General de Calidad Ambiental ha decidido que deberá pasar por el procedimiento ordinario, considerablemente más exhaustivo.
El Ayuntamiento de Chinchilla informa en contra
Uno de los elementos determinantes ha sido la posición del Ayuntamiento de Chinchilla de Montearagón, que emitió un informe desfavorable sobre el proyecto.
El Consistorio puso sobre la mesa que la nave elegida se encuentra dentro de una zona industrial consolidada en la que existe presencia continuada de trabajadores y relativamente próxima a suelo urbano residencial.
La documentación sitúa las piscinas y las instalaciones deportivas municipales aproximadamente a 2,5 kilómetros del emplazamiento elegido, mientras que el suelo residencial del casco urbano de Chinchilla se encuentra a unos 3,26 kilómetros.
Además, el Ayuntamiento señaló que existe una alternativa de emplazamiento fuera del suelo urbano industrial y residencial que considera más adecuada desde el punto de vista de la posible exposición de la población.
Hasta 900 toneladas al año
La actividad prevista no consistiría únicamente en guardar residuos. Los materiales con amianto procedentes de los trabajos de desamiantado llegarían generalmente ya encapsulados y paletizados.
En principio, la mayor parte de estos residuos serían trasladados directamente desde el lugar donde se retira el amianto hasta un gestor final autorizado. Sin embargo, la nave de Chinchilla serviría para almacenar aquellos procedentes de actuaciones de menor entidad que no puedan enviarse directamente o cuyo embalaje llegue deteriorado o no reúna las condiciones necesarias. En esos casos también se realizarían operaciones de reenvasado.
De los 375 metros cuadrados de la nave, unos 350 se destinarían al área productiva. Dentro de ella se reservarían al menos 225 metros cuadrados para almacenar temporalmente el amianto en sacas homologadas y otros 50 metros cuadrados para las operaciones de reenvasado.
La instalación dispondría igualmente de una cabina de descontaminación y de sistemas de aspiración equipados con filtros HEPA.
La empresa cuenta, de acuerdo con el proyecto presentado, con una plantilla de 11 trabajadores, dedicados principalmente a trabajos de desamiantado y que participarían cuando fuera necesario en la actividad desarrollada en esta nave.
El riesgo que preocupa a la Junta
El propio documento ambiental presentado por la empresa señala que los residuos admitidos serían generalmente de amianto no friable y considera despreciable su capacidad de emisión de fibras mientras permanezcan correctamente encapsulados.
El punto más delicado aparece cuando se reciben embalajes deteriorados o residuos que necesitan ser manipulados y reenvasados.
Precisamente ahí se centra la decisión de Calidad Ambiental. El organismo regional reconoce las medidas planteadas para reducir el riesgo, pero considera que la naturaleza del residuo, la ubicación elegida y la existencia de otra alternativa impiden descartar suficientemente una posible liberación accidental de fibras.
El Ayuntamiento también había advertido de que las operaciones de almacenamiento y reenvasado implican una manipulación adicional del residuo que podría aumentar la exposición potencial de trabajadores y población en caso de producirse una incidencia.
Ante estas circunstancias, la Junta concluye que “no permiten descartar, con el grado de certeza exigible” la posible existencia de efectos significativos sobre la salud humana.
La planta no está rechazada
La resolución publicada ahora no supone la denegación del proyecto. Lo que hace la Junta es obligar a que su tramitación continúe mediante una evaluación de impacto ambiental ordinaria.
Ese procedimiento permitirá profundizar en los posibles efectos de la actividad, estudiar con mayor detalle las alternativas de ubicación y establecer, si procede, nuevas medidas preventivas, correctoras y de seguimiento antes de que pueda adoptarse una decisión definitiva sobre su autorización.
La Dirección General de Calidad Ambiental justifica expresamente esta decisión por la posibilidad de que el proyecto tenga efectos significativos sobre el medio ambiente, después de analizar especialmente los potenciales riesgos para la salud asociados a la manipulación de residuos con amianto.


