Hay recuerdos que el paso del tiempo no consigue borrar. Algunos perecen ligados a un lugar, a una plaza y a una ciudad que hizo suyo a uno de sus grandes referentes. Cada vez que Albacete vuelve la mirada hacia aquella mañana de agosto, aparecen las imágenes de una multitud, los aplausos y una despedida que trascendió el mundo del toro. Este 26 de agosto se cumplen nueve años de la muerte de Dámaso González.
Dámaso González, nueve años después, sigue muy presente en Albacete
Dámaso González falleció el 26 de agosto de 2017, a los 68 años, víctima de una enfermedad. La noticia sacudió especialmente a Albacete, ciudad en la que había nacido y a la que permaneció estrechamente vinculado durante toda su trayectoria.
Considerado por muchos como uno de los grandes toreros nacidos en Albacete conocido como el ‘Rey del Temple’, su figura trascendió los límites de los ruedos. La ciudad recordó especialmente no solo sus triunfos como matador, sino también la cercanía y la calidad humana que se le atribuían.
La Plaza de Toros de Albacete, escenario de su última despedida
La despedida del diestro en Albacete se convirtió en una de las jornadas más emotivas que se recuerdan entorno a la figura de un torero en la ciudad. La Plaza de Toros de Albacete acogió su capilla ardiente, por la que pasaron miles de personas para rendir homenaje al maestro. Después llegó uno de los momentos más recordados: el féretro de Dámaso González recorrió el ruedo de ‘La Chata’ en una última vuelta al ruedo.
A continuación, familiares y compañeros de profesión portaron sus restos a hombros desde la plaza hasta la Catedral de Albacete, acompañados por una multitud que quiso arropar al torero en su último adiós.

Una despedida multitudinaria en el corazón de Albacete
La respuesta de los albaceteños evidenció el vínculo que Dámaso González había construido con su ciudad. Aficionados taurinos y ciudadanos anónimos se acercaron hasta la plaza para mostrar sus condolencias y acompañar a la familia.
La imagen del cortejo avanzando por la calle de la Feria mientras se sucedían los aplausos y los gritos de “torero, torero” quedó granada en la memoria de la ciudad que despedía así a uno de sus grandes embajadores.
El ‘Rey del Temple’
La historia de Dámaso González estuvo ligada a Albacete desde sus primeros pasos. Nacido en la cuidad el 11 de septiembre de 1948, procedía de una familia vinculada la ganadería y comenzó su trayectoria en capeas y festejos por tierras manchegas.
Con el tiempo, aquel joven albaceteño acabaría convirtiéndose en uno de los nombres más destacados del toreo de las décadas de los 70 y 80. Su especial dominio del temple fue precisamente una de las características que marcaron su tauromaquia y que terminaron dando forma al sobrenombre con el que sería recordado: el ‘Rey del Temple’.
Un legado que permanece en ‘La Chata’
La relación entre Dámaso González y la Plaza de Toros de Albacete fue especialmente estrecha. El diestro tomó la alternativa en Alicante en 1969 y desarrolló una extensa carrera en los principales ruedos, pero ‘La Chata’ siempre ocupó un lugar especial en su trayectoria.
En 2003 protagonizó en Albacete una de sus últimas grandes apariciones, en el tradicional festival taurino a beneficio de ASPRONA, mano a mano con ‘El Juli’. Fue también la última vez que abrió en vida la Puerta Grande de la plaza albaceteña.
Hoy, nueve años después de su fallecimiento, su nombre continúa unido a la historia taurina de Albacete. Su monumento, situado junto a la Plaza de Toros, forman parte también del paisaje de una ciudad que convirtió al torero en una de sus grandes referencias.

El legado más especial de Dámaso González
Tras casi una década sin el torero, Albacete sigue recordando la figura de Dámaso González por su espíritu altruista, solidario y volcado con los más necesitados. El diestro hacía siempre gala de su cercanía, calidad humana y compromiso, una personalidad que dejó una profunda huella que Albacete aún siente y pone en valor, siendo especialmente reseñable la vinculación de ‘El Rey del Temple’ a la Institución Benéfica Sagrado Corazón de Jesús, popularmente conocida como Cotolengo.
Quienes le conocieron de cerca coinciden en destacar una faceta que a menudo quedaba lejos de los focos: la de una persona generosa, accesible y siempre dispuesta a colaborar cuando se trataba de ayudar a los demás. Esa dimensión humana contribuyó a reforzar el cariño que muchos albaceteños sentían por él, convirtiéndolo no solo en una referencia del mundo del toro, sino también en una figura especialmente querida por su sensibilidad hacia los colectivos más vulnerables.
Precisamente esa vertiente solidaria es una de las razones por las que, nueve años después de su fallecimiento, el recuerdo de Dámaso González sigue vivo en Albacete. Porque su legado no se limita únicamente a las tardes de triunfo en los ruedos, sino también a los gestos de apoyo y compromiso que protagonizó lejos de ellos.
Cada 26 de agosto, Albacete vuelve inevitablemente la mirada hacia aquella jornada de 2017. Han pasado nueve años desde que falleció Dámaso González, pero su nombre continúa formando parte de la memoria de la ciudad que lo vio nacer y que durante décadas celebró sus triunfos en los ruedos.

