La actriz Vanesa Romero ha vuelto a presumir de sus raíces hellineras en un día muy especial para su familia. La alicantina celebraba este domingo, 23 de agosto, los 80 años de su padre, Amador, natural de Hellín (Albacete), y quiso que una parte de la tierra de sus raíces estuviera presente en una jornada cargada de emoción.
Familiares y amigos se reunieron en Alicante para celebrar este señalado cumpleaños, en el que no faltaron las sorpresas. Una de las más especiales estuvo directamente relacionada con Hellín y una de sus tradiciones más reconocibles: el sonido de sus tambores.

La propia Vanesa Romero compartía algunos momentos de la celebración a través de sus redes sociales y explicaba el significado que tenía esta sorpresa para su padre. “Quisimos regalarle también un pedacito de sus raíces, traer hasta Alicante algo tan suyo y tan ligado a su historia como el sonido de los tambores de Hellín”, señalaba la actriz.
Un pedacito de Hellín en Alicante
De esta manera, los característicos redobles de tambor consiguieron llevar simbólicamente Hellín hasta Alicante para homenajear al padre de la actriz en su 80 cumpleaños. Un detalle especialmente significativo por la vinculación familiar de Romero con el municipio albaceteño y por la enorme importancia que tiene el tambor para Hellín. La actriz agradecía públicamente a Antonio Gonzalo Pérez y Tony López Ases haber hecho posible esta sorpresa.

Más allá de los tambores y de los diferentes momentos de la celebración, Vanesa Romero reconocía que se quedaba con una imagen por encima de todas: la felicidad de su padre al encontrarse rodeado de sus seres queridos.
“De todo el día me quedo con una cosa: la cara de felicidad de mi padre al vernos a todos juntos. Eso no tiene precio”, escribía. La actriz terminaba su publicación con una cariñosa declaración dirigida a su padre: “Te queremos infinito. Eres el mejor”.
Una celebración familiar que, además de servir para festejar sus 80 años, puso nuevamente de manifiesto las raíces hellineras de la familia de Vanesa Romero, con el sonido de los tambores como nexo de unión entre Hellín y Alicante.

