Un proyecto para gestionar residuos peligrosos, residuos no peligrosos y aparatos eléctricos y electrónicos en Almansa ha superado uno de sus principales trámites ambientales. La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha ha concluido que la actividad no necesita someterse a una Evaluación de Impacto Ambiental Ordinaria, al considerar que no tendrá efectos significativos sobre el medio ambiente siempre que se respeten las condiciones establecidas.
La resolución de la Dirección General de Calidad Ambiental, fechada el 14 de agosto y publicada este lunes, 24 de agosto, afecta al proyecto promovido por Recuperaciones Carbo, Sociedad Microcooperativa de Castilla-La Mancha. La actividad se instalará en una nave industrial ya existente del Polígono Industrial El Mugrón-Fase IV, en la calle Escritora Ana María Matute número 1 de Almansa.
No se prevé construir una nueva planta ni ampliar el inmueble. La actividad ocupará una nave de 300 metros cuadrados y estará destinada a la recepción, clasificación, almacenamiento temporal y expedición de residuos, que posteriormente serán trasladados a gestores autorizados para continuar con su valorización o tratamiento.
Hasta 927 toneladas de residuos al año
Una de las principales cifras que recoge el informe ambiental es la capacidad de la instalación. El proyecto contempla una capacidad máxima de almacenamiento de 279,9 toneladas de residuos y una capacidad máxima de tratamiento de 927,3 toneladas al año, incluyendo residuos no peligrosos, peligrosos y residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, los conocidos como RAEE.
La instalación contará con una plantilla prevista de tres trabajadores, funcionará en horario diurno y durante días laborables. Los movimientos de los residuos dentro de la nave se efectuarán de forma manual y mediante una carretilla elevadora, mientras que la entrada y salida se realizará con vehículos de los correspondientes gestores autorizados.
El espacio estará dividido en función del tipo de material. Habrá una zona de 25 metros cuadrados para recepción, pesaje y clasificación, mientras que 71,5 metros cuadrados se destinarán a chatarra férrica a granel y otros 24 a paquetes de chatarra prensada.
Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos tendrán espacios propios. Los RAEE peligrosos dispondrán de una zona de 24 metros cuadrados, separada de los 18 metros cuadrados destinados a aparatos considerados no peligrosos. La primera estará dotada de pavimento impermeable y un sistema estanco para recoger posibles derrames. Además, habrá otros cinco metros cuadrados para residuos peligrosos distintos de los aparatos eléctricos, principalmente baterías usadas.
Prohibido almacenar residuos fuera de la nave
Entre las condiciones establecidas por la Junta figura una especialmente clara: todos los residuos deberán almacenarse en el interior de la nave. La resolución prohíbe expresamente mantenerlos en el exterior de las instalaciones, tanto a granel como dentro de contenedores.
Las zonas donde exista riesgo de contaminación deberán estar correctamente impermeabilizadas y confinadas para evitar que un posible vertido alcance el suelo o las aguas. En el caso de los residuos peligrosos deberán cumplirse, además, las normas específicas para almacenes e instalaciones de transferencia de este tipo de materiales.
La actividad tampoco podrá comenzar sin cumplir otros requisitos. Al tratarse de un usuario no doméstico de la red de saneamiento de Almansa, deberá disponer de la correspondiente autorización de vertido antes de obtener la licencia de apertura y tendrá que instalar una arqueta de registro que permita tomar muestras antes de la conexión a la red municipal.
El informe calcula un consumo de agua de apenas 30 metros cúbicos anuales, destinado exclusivamente a los servicios sanitarios de los tres trabajadores. No habrá vertidos procedentes del tratamiento de los residuos y la energía utilizada será exclusivamente eléctrica, con una potencia prevista de 14,7 kW.
Alegaciones durante la tramitación
El proyecto recibió alegaciones durante su evaluación ambiental. La Asociación Ecología y Libertad presentó el 7 de mayo un escrito en el que planteó cuestiones relacionadas con la naturaleza de la actividad, el estudio acústico, los riesgos, la protección del suelo y de las aguas subterráneas, las medidas preventivas, la identificación de los gestores finales y la capacidad de almacenamiento prevista.
Tras analizarlas, la Dirección General de Calidad Ambiental concluyó que no existían circunstancias que permitieran considerar que el proyecto pueda producir efectos ambientales significativos que hagan necesaria una evaluación ordinaria. La Junta destaca igualmente que la actividad se desarrollará íntegramente bajo cubierta, en un polígono industrial y sobre suelo compatible con este uso.
A unos 130 metros del Pinar de Almansa
La nave se encuentra aproximadamente a 1.050 metros del casco urbano de Almansa. El espacio protegido de la Red Natura 2000 más cercano se sitúa a unos 9,1 kilómetros y la Microrreserva Arenales de Caudete, a más de 20 kilómetros.
El informe sí señala que la instalación se encuentra sobre una zona de reproducción del halcón peregrino. Además, el Monte de Utilidad Pública número 70, denominado Pinar de Almansa, está situado a unos 130 metros al oeste de la nave, mientras que la línea ferroviaria Alicante-Madrid pasa aproximadamente a 240 metros al norte.
Protección Ciudadana identifica como riesgos de mayor incidencia para el proyecto el sísmico y los fenómenos meteorológicos adversos. También se menciona el riesgo de incendios en terrenos baldíos próximos y, por la relativa proximidad de la central nuclear de Cofrentes, se recomienda informar a los trabajadores de las pautas que deberían seguir en caso de emergencia, aunque la nave está fuera del radio de actuación del Plan de Emergencia Nuclear.
El permiso ambiental no es todavía la autorización definitiva
La resolución publicada este lunes supone que el proyecto supera la evaluación ambiental simplificada. Calidad Ambiental considera que no necesita una evaluación ordinaria porque no se prevén efectos significativos siempre que se respeten las medidas preventivas, correctoras y de seguimiento establecidas.
Sin embargo, este trámite no supone que la instalación tenga ya autorización para comenzar a funcionar. El propio informe recoge que Recuperaciones Carbo tiene solicitada ante la Administración regional la correspondiente autorización para la gestión de residuos, que será la que determine las condiciones técnicas concretas de funcionamiento.
La Junta deberá adoptar posteriormente la decisión de autorizar o denegar el proyecto, que también tendrá que hacerse pública. Por tanto, la publicación de este lunes despeja el trámite de evaluación ambiental, pero todavía no equivale a la autorización definitiva de la instalación de Almansa.


