150 años de Feria y Fiestas en este pueblo de Albacete

Casas Ibáñez celebra el 150 aniversario de su Feria y Fiestas en honor a San Agustín

La Feria y Fiestas de Casas Ibáñez en honor a San Agustín cumple 150 años, y lo hace como testigo de siglo y medio de tradiciones, encuentros, recuerdos y generaciones que han compartido momentos inolvidables.

La Feria de Casas Ibáñez se originó en julio de 1876, cuando el Ayuntamiento aprobó establecer una feria municipal con un marcado carácter eminentemente ganadero, agrícola, y comercial. Miguel Griñan, teniente de alcalde y concejal de cultura del Ayuntamiento de Casas Ibáñez explica que “cuando se habla de los 150 años de la Feria de Casas Ibáñez, hay que entender que no estamos celebrando simplemente una fecha, sino 150 años de historia compartida. En el último tercio del siglo XIX Casas Ibáñez se convirtió en cabecera de comarca y lugar céntrico, estratégico, y de referencia, no solamente en relación con los demás pueblos de la comarca, sino también entre otras provincias. Además de esto, la localidad luchó por conseguir buenas comunicaciones para mantener ese alto nivel, tanto administrativo, como económico, y para ello necesitaba un sistema publicitario y de relaciones mercantiles con los pueblos cercanos. De este modo, el 16 de julio de 1876, la corporación municipal propuso establecer una feria anual para conseguir que los productos agrícolas que se recolectaban en estas tierras tuvieran mejor salida, y así acordaron establecer una feria los días 27, 28, y 29 de agosto de cada año. Para ello se eligió la Alameda de la Cañada, por su cercanía a llanuras de rastrojera aptas para el ganado, su gran tamaño para favorecer a una mayor asistencia de éste, y su comodidad a la hora de instalar los puestos feriales. El inicio de esta feria tuvo mucha repercusión en la comarca, pero también en toda la provincia, en las demás provincias y hasta se anunció en la prensa nacional. Es decir, la Feria nació ligada al comercio, al campo y a la capacidad de Casas Ibáñez para atraer a personas de toda la comarca”.

Foto: Cedida

De aquella primera feria de 1876 a la Feria de 2026

Hay celebraciones que forman parte de la historia de un pueblo, y otras, como la Feria de Casas Ibáñez que, con el paso de los años, terminan convirtiéndose además en parte de su propia identidad. Griñan asegura que “es un error pensar que la Feria de hoy tiene poco que ver con aquella. En realidad, ha cambiado la Feria, pero no su razón de ser. Antes venían comerciantes, ganaderos, tratantes y vecinos de los pueblos cercanos. Hoy vienen familias, amigos, visitantes, jóvenes, mayores y personas que durante el resto del año viven fuera y regresan expresamente para estos días. Otra de las cosas que han cambiado es su duración, porque la Feria de 1876 tenía tres días, y la actual se desarrolla durante seis días, del 25 al 30 de agosto, y tiene una programación muchísimo más amplia. Si miramos los programas antiguos, encontramos música, pasacalles, carreras, pelota, espectáculos taurinos, bailes, gastronomía, actividades infantiles y feria de ganado. En 1930, por ejemplo, ya encontramos una programación extraordinariamente variada: conciertos de la Banda Municipal, carrera de bicicletas, corrida de novillos, desfile de carruajes, partidos de pelota, verbenas, espectáculos y feria de ganados. En la actualidad tenemos pasacalles de la Unión Musical Ibañesa, Quintas, cabalgata, deporte, actividades infantiles, teatro, espectáculos, gastronomía, toros, música y verbenas. Por eso considero que la Feria ha cambiado muchísimo en las formas, pero muy poco en lo que significa para Casas Ibáñez”.

Foto: Cedida

Una de las citas más esperadas del año

Han cambiado los tiempos, las costumbres y la forma de vivir las fiestas, pero sigue intacto ese sentimiento de comunidad que las convierte en una de las citas más esperadas del año. “A pesar de los cambios a lo largo de los años, la Feria de Casas Ibáñez sigue siendo necesaria. En 1876 la Feria tenía una función económica muy evidente, servía para el intercambio de productos, para el ganado, y para reforzar la posición comercial de Casas Ibáñez. Hoy nuestra economía es completamente diferente. Ya no necesitamos una feria para abastecernos de productos básicos o para comerciar con ganado, pero la Feria sigue teniendo una enorme importancia económica. Ahora genera actividad en el comercio, la hostelería, los servicios, los alojamientos y en muchas empresas y profesionales. Y, además, tiene una dimensión turística y de promoción de nuestro municipio que hace 150 años prácticamente no existía. Es decir, hemos pasado de una Feria fundamentalmente comercial, a una Feria social, cultural, turística, económica y de convivencia”, indica.

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Una Feria muy participativa

Una de las cosas que más llaman la atención al comparar ambas épocas es la participación. “En los documentos históricos aparecen las instituciones municipales organizando la Feria, pero también aparece constantemente la gente: los músicos, los comerciantes, los vecinos, quienes participaban en las carreras, en los bailes, o en los espectáculos, y eso sigue ocurriendo hoy. El Ayuntamiento puede organizar, coordinar y poner recursos, pero la Feria no la hace el Ayuntamiento, la Feria la hace la gente, las Quintas, las asociaciones, los distintos colectivos, la Unión Musical Ibañesa, los clubes deportivos, los colectivos culturales, los hosteleros, los comerciantes, los voluntarios y todas esas personas que preparan durante semanas la cabalgata de apertura con una carroza, una comparsa, una actividad, o simplemente abren las puertas de su casa para recibir a familiares y amigos. Este año tenemos además la participación de la Quinta del 76, de la Quinta de este año, y actividades deportivas, culturales, gastronómicas, taurinas e infantiles”, refleja.

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El momento del reencuentro

Un siglo y medio después de aquellas celebraciones, las fiestas de Casas Ibáñez siguen siendo un punto de encuentro para vecinos y visitantes. “Si hay algo que no ha cambiado en la Feria de Casas Ibáñez es el momento del reencuentro. Creo que este es uno de los elementos más difíciles de explicar a alguien que no sea de Casas Ibáñez. Hace 150 años era una oportunidad para que llegaran personas de los pueblos de alrededor. Hoy es también el momento en el que vuelven a casa quienes viven fuera, y eso tiene un valor emocional enorme. Hay personas que organizan sus vacaciones pensando en la Feria. Familias que vuelven al pueblo, amigos que se reencuentran, o generaciones diferentes que terminan juntas en una misma mesa. Por eso me parece especialmente simbólico que el programa de 2026 dedique un espacio a los nacidos en 2025 y a las Quintas. Estamos viendo precisamente eso, una generación que acaba de llegar y otras generaciones que llevan décadas construyendo esta Feria”, señala.

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De la Banda Municipal a una Feria llena de propuestas

En la historia de la Feria se habla de la Banda Municipal y de cómo la música formaba parte fundamental de aquellos días. “Ya en la Feria de 1878 actuó la primera Banda Municipal de la localidad. Hoy seguimos teniendo a la Unión Musical Ibañesa acompañando pasacalles y actos. Y este año, además, hay un concierto especial de Feria dedicado precisamente al 150 aniversario, planteado como un homenaje a nuestra historia y a nuestras raíces. Y es que, la música que sonaba hace más de un siglo sigue sonando hoy, aunque evidentemente de otra manera. También ha cambiado nuestra manera de divertirnos, porque en los programas históricos encontramos carreras de bicicletas, partidos de pelota, becerradas, concursos, globos, verbenas, pasacalles y espectáculos. En 2026 tenemos carreras infantiles, campeonato de natación, fútbol, ajedrez, motos clásicas, juegos acuáticos, espectáculos infantiles, teatro, humor, circo, cine, conciertos y grandes verbenas. El programa actual incluso recoge actividades como el vuelo en globo, la Ruta del Vino, juegos infantiles, humor amarillo, espectáculos itinerantes o la degustación de patatas al montón. Esto demuestra que cada generación necesita vivir su propia Feria, y que una Feria que quiere durar 150 años debe saber adaptarse a las nuevas generaciones. Quizá lo más parecido entre la Feria de 1876 y la del 2026 es la necesidad de celebrar juntos. En los textos históricos aparece una frase que me parece especialmente bonita: ‘la Feria como momento de descanso después del esfuerzo del año’, y esto es algo que sigue teniendo sentido. Por aquel entonces se venía de las labores agrícolas, y hoy venimos de un año de trabajo, de colegios, de problemas, de obligaciones, y de rutinas, y durante unos días paramos, nos encontramos, salimos a la calle, escuchamos música, comemos juntos, bailamos, llevamos a los niños a las actividades, acompañamos a nuestros mayores, nos reencontramos con quienes hacía tiempo que no veíamos, y durante unos días Casas Ibáñez se convierte en una gran familia”, celebra.

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 La Feria que mira al futuro

Con este aniversario, aunque Cañas Ibáñez mire hacia atrás, tiene también la mirada puesta en el futuro. “Los que organizaron aquella primera Feria en 1876 no podían imaginar cómo sería Casas Ibáñez 150 años después, y nosotros tampoco sabemos cómo será la Feria de 2176, pero sí podemos decidir lo qué queremos transmitir. Queremos que nuestros hijos y nuestros nietos reciban una Feria con identidad, una Feria que respete sus tradiciones, pero que sea capaz de incorporar cosas nuevas. Una Feria abierta, participativa, acogedora, y que la gente que venga de fuera quiera volver. Hace 150 años, Casas Ibáñez creó una Feria para mirar al futuro. Hoy nosotros celebramos 150 años de aquella decisión y tenemos la responsabilidad de hacer que la Feria siga siendo capaz de unir a nuestro pueblo durante los próximos 150 años. Al final, la Feria no son las luces, ni las orquestas, ni las carrozas, ni los espectáculos, porque todo eso cambia con el tiempo. Lo que no cambia es el espíritu de la gente, y mientras haya gente de Casas Ibáñez con ganas de encontrarse, de celebrar y de sentirse parte de este pueblo, habrá Feria”, concluye. Celebrar 150 años no es solo mirar al pasado, es reconocer una historia compartida y brindar por todo lo que aún está por venir.

// Fotos: Cedidas //

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Modesto Colorado

Comunicador y cantante de Albacete. Más de 20 años de experiencia en medios de comunicación, especializado en información y reportajes de ámbito cultural.
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