La primera vez que Munir El Haddadi marcó un gol en el Carlos Belmonte no hubo demasiadas ganas de celebrarlo en las gradas. Más de once años antes de convertirse en jugador del Albacete Balompié, el delantero ya había dejado su sello sobre el césped del estadio albacetista, aunque entonces lo hizo defendiendo la camiseta del FC Barcelona B.
Fue el 3 de mayo de 2015, en un partido de Segunda División que enfrentó al Albacete y al filial azulgrana ante 9.651 espectadores. Munir, que por entonces tenía solamente 19 años y era una de las grandes promesas salidas de La Masía, formó parte del once visitante y terminó encontrando el camino hacia la portería manchega.
El Albacete se había adelantado al comienzo de la segunda mitad gracias a Gonzalo, pero el Barça B reaccionó. En el minuto 67, Jean Marie Dongou asistió a Munir y el ahora futbolista albacetista remató de cabeza desde muy cerca para establecer el 1-1.

Rubén Cruz tuvo la última palabra
La alegría azulgrana no terminó traduciéndose en puntos. Rubén Cruz, que había entrado desde el banquillo pocos minutos antes, apareció en el tramo final para marcar el 2-1 y entregar una victoria importantísima al conjunto dirigido entonces por Luis César Sampedro, que peleaba por asegurar la permanencia en Segunda División.
Aquel encuentro reúne ahora una curiosa colección de nombres vistos con la perspectiva que concede el paso del tiempo. En aquel Barcelona B estaban, además de Munir, futbolistas como Adama Traoré, Sandro Ramírez, Alen Halilovic o Sergi Samper, mientras que en el Albacete figuraban jugadores como Portu, Keko, Antoñito, Edu Ramos o el propio Rubén Cruz.
Munir incluso había amenazado anteriormente la portería defendida por Dorronsoro. Dispuso de ocasiones antes de conseguir el empate y terminó siendo el único futbolista del filial capaz de batir aquella tarde al guardameta del Alba.
De verdugo a posible goleador del Alba
El fútbol ha terminado cerrando el círculo más de una década después. Munir llega ahora al Albacete Balompié y vuelve al Carlos Belmonte para jugar como local, en uno de los fichajes más destacados realizados por el club manchego para reforzar su ataque.
Por tanto, el nuevo jugador albacetista no necesitará descubrir qué se siente al mandar un balón a la red en el Belmonte. Ya lo hizo el 3 de mayo de 2015. La gran diferencia es que, cuando llegue el siguiente, esta vez las casi 10.000 personas de las gradas estarán deseando celebrarlo con él.

